martes, 29 de octubre de 2013

CONOCIMIENTO DEL INGLÉS EN EL PROFESORADO

El inglés está conquistando des de hace ya más de veinte años el mundo de la educación en España, y es que lo que conocemos como segunda lengua,  parece tener más valor que las propiamente oficiales. El inglés se ha impuesto totalmente en cuestiones económicas, en la política, en el mundo laboral, y como consecuencia ya hace años que también ha invadido la educación. Las lenguas tienen hoy una importancia tan grande en referencia a la disponibilidad laboral, que es casi impensable encontrar un puesto bien pagado con sólo el castellano y el catalán. 

De acuerdo con lo dicho, no es extraño entonces que los títulos oficiales como el First o Advanced de la escuela de Oxford y los consiguientes de la escuela de Cambridge hayan crecido sin mesura a lo largo de la última década. Pero, ¿Se les puede exigir a los estudiantes un alto nivel de inglés, si ni el mismo profesorado lo tiene? Hablo en referencia sobretodo a la escuela pública, descartando los institutos bilingüísticas. ¿Cómo pueden los niños aprender el inglés sin que el profesorado esté preparado para enseñarlo?

He de decir ante todo que estoy muy en contra de la globalización lingüística que se está imponiendo en toda Europa, pero claro está que si la sociedad se remodela, tenemos que adaptarnos a los cambios que conlleva e imponerlos sobre la población. Uno de los valores fundamentales para que la educación y la sociedad en general funcione es la flexibilidad o capacidad de adaptación que tiene. Si el inglés es importante, el modelo de educación español debería adaptarse por completo a la adquisición correcta de la lengua. Y consecuentemente los profesores deberían ser los primeros en disponer de los recursos específicos para enseñarla correctamente.

Por otra parte, puede que sea difícil exigir un nivel de inglés al actual profesorado, ya que la mayoría de los profesores estudiaron como segunda lengua el francés, pero esto no implica que al futuro profesorado y actuales estudiantes de universidad no se les deba imponer un nivel mínimo de inglés obligatorio.

Ya para concluir, mostrar mi total desacuerdo con la forma en que se toman los políticos los idiomas, que luego son nuestra base para disponer de un puesto de trabajo bien remunerado. Deberían ser ellos los primero en dar una lección a la ciutadanía, y demostrarles que los conocimientos del ingés sí son importantes, a diferencia de lo que consiguen demostrar, que ni ellos mismos son capaces de comunicarse con los otros países de una forma óptima. Como suele decir Ana Botella: -¡There is nothing quiet like a relaxing cup of café con leche in Plaza mayor!- Por favor...

1 comentario:

Teresa dijo...

Muy buen trabajo, Laia.
Sólo dos errores: "des de" y "ciutadania". ¿Ves por qué?