viernes, 8 de noviembre de 2013

EL CHIP DE IDENTIFICACIÓN

El chip de identificación:

Hoy por hoy, la sociedad busca cada vez más, seguridad, protección. A cualquier ser vivo, le asusta todo aquello que le pueda herir, las amenazas. A causa de esto, los seres vivos desarrollan sistemas y métodos de defensa.
En el humano, en cambio, es un poco diferente. El instinto animal lo mantiene, pero gracias a su capacidad de la razón, el humano ha desarrollado un concepto mucho más profundo de la protección. Las leyes. El ser humano necesita tener el control sobre los elementos, necesita saber y conocer el paradero de sus “avales”.
¿Y que mejor modo que hacerlo con un chip del tamaño de un grano de arroz? ¡Así es! Este sistema, que hace un tiempo que ya se utilizaba en animales (mayoritariamente domésticos), se está empezando a implantar en persona humanas.
Según sus distribuyentes, los chips han sido creados básicamente par la identificación (para substituir las tarjetas de acceso) y para su uso clínico (los chips contienen un número de dieciséis dígitos con el cual se puede acceder al historial médico del paciente). ¿Pero realmente nos podemos fiar? Recordemos que un chip, no deja de ser un dispositivo electrónico que constantemente está en funcionamiento y en nuestro interior, retransmitiendo datos. Por lo tanto, ¿realmente sus únicos usos son los dos anteriormente nombrados?
En mi opinión, aparte de ser un buen método de identificación y de acceso médico, creo que invaden la intimidad del portador, y por lo tanto, su derecho a la libertad. También, no podemos olvidar que este emite radiaciones, que pueden ser nocivas para el cuerpo humano.
Creo que el chip, es un método de control, pero con un discurso convincente, que nos hace creer que es una buena idea, cuando en realidad, es un sistema de contención de masas.


Bernat Torres Solana