domingo, 27 de enero de 2013

¿TRABAJAR TIENE QUE SER VOCACIONAL?


Desde mi punto de vista trabajar tendría que ser vocacional. Cada uno debería de trabajar en lo que le gusta y por lo que cree que tiene más cualidades. Trabajar es una acción propia de los humanos, en su rutina. Las vidas de las personas están muy condicionadas por el dinero, y este se consigue trabajando, cumpliendo con unas obligaciones. 
Me parece que las personas para ser felices tienen que estar a gusto con ellas mismas y con los demás. Para estar bien con uno mismo nos tenemos que sentir realizados y para ello tenemos que estar en un sitio de trabajo que nos haga crecer como personas y que nos llene. El hecho de trabajar de lo que nos gusta es muy importante y si se consiguiera, estoy segura que los resultados serían visibles rápidamente. Es fácil darse cuenta que cuando uno se siente a gusto con lo que hace, pone más ganas en ello y por lo tanto el resultado va a ser mejor.
Cuando se quiere un puesto de trabajo se tiene que hacer una entrevista y se tiene que presentar un currículum, en el cual figuran los estudios y la experiencia, entre otras cosas. Con esto lo que quiero decir es que  el hecho de haber o no estudiado es importante a la hora de acceder a un trabajo.
Por un lado, cuando se termina el bachillerato se tiene que tomar la decisión de que carrera se va a escoger. El hecho de escoger una u otra viene determinado por la idea del mundo laboral al que tenemos que enfrentarnos después.
Por otro lado, el que no ha estudiado sabe que tiene menos posibilidades de encontrar un trabajo de algo que le guste, ya que normalmente el hecho de tener estudios prevale a la hora de escoger al mejor candidato para el puesto.
Aún así, en el momento actual, muchas personas no pueden trabajar, y de este modo, menos pueden hacerlo de lo que les gustaría. Nuestro país está sumido en una crisis económica la cual ha afectado mucho al mercado laboral. En España en este momento hay cerca de seis millones de desempleados. Por esto, los jóvenes que terminan sus carreras se tienen que ir al extranjero o se tienen que conformar con el primer trabajo al que les acepten, que no es, muchas veces, el que ellos querrían.
En conclusión en el momento en el que nos encontramos trabajar no es vocacional sino que es una necesidad y una obligación. Hay poca gente que puede trabajar de lo que le gustaría. 

sábado, 26 de enero de 2013

¿TRABAJAR TIENE QUE SER VOCACIONAL?


Trabajar es una acción presente en la vida cotidiana de todas las personas del planeta. Cada uno de nosotros nos pasaremos la mayor parte de nuestras vidas trabajando para ganar dinero y así poder seguir adelante. Aún así a la mayoría de la gente no le gusta su trabajo, y es aquí dónde nos preguntamos: ¿Trabajar tiene que ser vocacional?

Personalmente creo que sí, debido a que el trabajo es nuestro pan de cada día y lo tenemos que sufrir casi todos los días hasta nuestra jubilación. Creo que si a todo el mundo le gustase su trabajo, cada uno se dedicaría a lo que más le gusta y a lo que a él se le da mejor, obteniendo así un mejor rendimiento, una mejor calidad y un mejor resultado, sin olvidar que cada persona se sentiría realizada consigo misma y se levantaría todas las mañanas con ganar de hacer algo de provecho. Incluso creo que si todo el mundo trabajase con vocación las bajas disminuirían notablemente y el estado de bienestar se palparía en el ambiente.

Actualmente el trabajar es necesario para poder sobrevivir, es decir si no trabajas, no tienes dinero, y si no tienes dinero, te mueres (no literalmente) . Creo que no exagero si digo que la gran mayoría de la gente no trabajaría si pudiera elegir, y es justamente aquí dónde estamos fallando. En mi opinión la gente trabaja sin ganas, sin esfuerzo y cada mañana se levanta y ya piensa en cuantas horas le quedan para poder volver a casa o cuantos días faltan para las vacaciones. Cómo consecuencia a este problema, mucha gente no se siente a gusto con su vida, no es feliz y entra en una rutina. Por este motivo creo que cada uno se tendría que dedicar a lo que le apeteciese, y así el trabajo dejaría de ser algo obligatorio para convertirse en algo divertido y provechoso.

Pero en realidad esto que estoy diciendo es muy bonito pero no funciona así, son muy pocos los privilegiados que han podido elegir, y esto ha venido ocurriendo desde siempre, todos los trabajos son necesarios para la sociedad y algunos, muy duros, no creo que puedan ser vocacionales.

Finalmente me gustaría decir que por mala suerte, en nuestros días pronto no  podremos plantearnos estas cosas, encontrar trabajo es lo suficientemente complicado

jueves, 24 de enero de 2013

TRABAJAR TIENE QUE SER VOCACIONAL

El trabajo es el utensilio del presente y del futuro de un individuo. Es el medio para ganarse el pan de cada día, y es por eso que es algo imprescindible para vivir. Además, la jornada laboral ocupa una gran parte de horas y se realiza todos los días de la semana excepto uno o, en el mejor de los casos, dos. El trabajo, por lo tanto, forma parte indiscutiblemente de nuestra vida y de nuestra rutina. Debido a la importancia que tiene el trabajo en nuestro día a día y, en general, a lo largo de nuestra vida, creo que debemos intentar encontrarlo en algún ámbito que nos guste y en el que de verdad nos encontremos realizados. La única manera que tenemos de conseguir trabajo en aquello que nos gusta es estudiar por ello, coger experiencia practicando lo máximo que podamos o interesándonos y trabajando duro. En mi opinión, si conseguimos fusionar aquello que nos produce satisfacción personal con el trabajo, llegaremos a ser personas felices y, además, aportaremos el 100% de nuestras posibilidades en aquello por lo que trabajamos. No cabe duda que el mundo, si todos desarrollamos aquello que nos satisface, aquello por lo que verdaderamente hemos nacido, funcionará mucho mejor y de forma mucho más sostenible y rentable. De todas formas, cabe decir que la situación de la que hemos hablado, en la que cada uno hace de sus habilidades y de sus gustos su trabajo, es una situación utópica que, como muchas otras, desgraciadamente no impera en nuestro sistema actual. Hoy en día la mayor parte de la población afirma no trabajar en aquello que verdaderamente le gusta . Gran parte de los trabajadores aseguran, además, que no se sienten felices con su rutina, con su día a día, y que lo único de lo que disfrutan es de su tiempo libre y de las vacaciones. Esto nos hace plantear una duda importante: ¿Es el camino por el cual debe avanzar la sociedad? ¿Qué es más rentable a la larga, el bienestar económico o el personal? Además, hay distintas teorías que afirman que el trabajo vocacional da mucho más frutos que el trabajo obligado, hecho sin motivación. Hablando de estas teorías es importante destacar y comentar la tesis del filósofo y economista político Karl Marx. Él afirmó que el trabajo en cadena acaba siendo algo matematizado, antinatural, que aliena al trabajador y lo deja sin personalidad. Esto lo podemos extrapolar a nuestra sociedad. Una persona que no trabaja en aquello que le gusta no puede dar todo lo que tiene de sí y, de esta forma, la sociedad, no puede llegar a sus máximas posibilidades no solo económicamente sino también socialmente, e incluso a nivel personal. En conclusión quiero reiterar la importancia de la motivación y el gusto en aquello por lo cual se trabaja. De todas formas, también me gustaría acabar recalcando el hecho de que la sociedad en que todo el mundo trabaje en aquello que le guste y le haga sentirse en consonancia con sí mismo, es una sociedad utópica que, al menos dentro de nuestro sistema, no es posible. Es por eso que si no se puede trabajar de aquello que nos guste, tenemos que intentar, al menos, ocupar nuestro tiempo libre a llenarnos con nuestras aficiones y tener energía, también, para hacer lo máximo que podamos a la hora de cumplir con nuestros deberes i obligaciones. CLÀUDIA BOCHACA SABARICH

¿TRABAJAR TIENE QUE SER VOCACIONAL?


Trabajar es la acción que ocupa la mayor parte de nuestras vidas. Trabajando las personas salimos adelante y nos ganamos la vida, algunos haciendo lo que más les gusta, otros haciendo lo que sus posibilidades les permiten, en este caso, para sobrevivir. Sea como sea, el trabajo forma, indiscutiblemente, parte de nuestra vida y rutina. Por otra parte, ¿qué significa tener vocación? Muchas veces utilizamos esta expresión para referirnos al trabajo. Cuando una persona tiene vocación por su trabajo queremos decir que sabe para qué es bueno y que va a disfrutar lo que ha elegido. Esta persona disfruta del trabajo, del estudio, del sacrificio que se requiere para alcanzar sus objetivos y de toda su metodología para lograrlos.

En mi opinión, lo ideal sería que la gente trabajase en aquello por lo que tiene vocación, con seguridad de saber que lo que está haciendo está bien. Lo importante también es que la persona se lo crea de verdad. ¿Qué quiero decir con esto? Muy fácil, si la persona confía en ella misma y sabe apreciar positivamente el resultado de su trabajo, es decir, se cree que tiene vocación por lo que está haciendo, los resultados posteriores van a ser mejores todavía. Una persona debe tener confianza en sí misma, es la clave. No obstante, como he dicho, esto se trata de lo ideal ya que la realidad es muy diferente. En la actualidad, la mayoría de personas trabajadoras, afirman que no trabajan de aquello por lo que tienen vocación, es más, me atrevería a decir, que muchas de ellas no saben ni por lo que tienen vocación ya que des de siempre se han visto obligadas a trabajar en un oficio concreto, sin opción a dedicarse a otros. Su situación social y /o económica les obliga a ganarse la vida de lo que puedan y no de lo que realmente les gusta y los satisface como personas.

Para concluir, si no fuera posible trabajar de lo que realmente nos llene, debemos buscar otras motivaciones que no hagan sentir realizados como personas y aprovechar al máximo todo aquel tiempo que no trabajamos para disfrutar de nuestra vida con la gente que queremos. No obstante, entre todos deberíamos intentar conseguir que lo ideal y utópico se convierta en la realidad. Si fusionásemos el trabajo con aquello que nos produce satisfacción y por lo que realmente valemos y hemos nacido aportando a la sociedad nuestras habilidades, el mundo, sin ninguna duda, funcionaría mucho mejor.

HELENA HUGUET


Trabajar, ¿sigue siendo vacacional?



Tradicionalmente, el trabajo se trataba de realizar un servicio para poder sobrevivir. Efectivamente, eso es la finalidad de todos los oficios: el poder vivir. Hablamos de una especie de "intercambio" entre un servicio a cambio de dinero, y éste, a su vez, lo cambiamos para satisfacer nuestras necesidades básicas. Y es así el ciclo de nuestra sociedad. 
A medida que ha avanzado el tiempo, muchos cambios se han realizado en el ámbito profesional. Cada vez está desapareciendo más el sector primario, y parece ser que no nos damos cuenta de la real importancia que éste tiene. A su vez, el sector terciario se ensancha cada vez más, y esto se debe a la progreso económico que ha habido a lo largo de estas últimas décadas. Cuanta más clase media, más sector de servicios hay. 
Hubo un momento en el que las personas podían dedicarse a esa profesión con la que soñaban -me atreviría a decir que hasta hace un par de años, más o menos-. De esta manera, la vida no es tan monótona ni aburrida. Cumplir con nuestras expectativas es lo que nos une fuerzas para vivir, los deseos, los sueños. Sin embargo, haber de trabajar de cualquier cosa deja a las personas vacías. Y eso es precisamente lo que está pasando actualmente: la gran crisis económica de la que todo el mundo habla pero de la que nadie soluciona nada. Además de las muchas graves  consecuencias que seguramente todos sabemos, entre ellas, está el trabajar para vivir, o lo que es peor, vivir para trabajar. Eso significa que estamos retrocediendo, que a parte de no progresar económicamente, socialmente también estamos sufriendo una gran crisis, una crisis de valores en la que las clases pudientes no les preocupa en absoluto aprovecharse de las demás clases, explotándolas para realizar trabajos. Unos trabajos mal remunerados y en condiciones cada vez más pésimas, pero que no les queda otra opción que aceptar porque sino no tienen qué comer. 

lunes, 21 de enero de 2013

Debe ser vocacional un oficio?

La gran mayoría de seres humanos pasaremos una parte muy importante de nuestra vida trabajando, entonces seria mejor hacerlo a gusto y en algo que queramos no?

Tenemos aproximadamente 6 años (ESO y bachillerato) para empezar a ver que sector nos gusta mas y hacia donde nos queremos decantar, pero una vez hecha la típica elección ciencias-letras llega uno de los momentos mas importantes de la vida de cualquier persona: Elegir la carrera.
Personalmente, creo que, notas de corte aparte, un alumno que termina segundo de bachillerato y hace la selectividad no tiene suficiente información para saber si la carrera que va a cursar le gustara o no, y si el trabajo que podrá desempeñar mas tarde sera el que piensa.
Dejemos de banda las notas por un momento, imaginemos que podemos hacer la carrera que queramos, pero, realmente, ¿que sabemos de ella? Lo que no ha dicho gente que, muchas veces no han estudiado lo mismo. Y miremos mas hacia el futuro, ¿sabemos que salidas laborales tendremos? ¿Sabemos en que consiste exactamente ese trabajo que anhelamos desde hace tiempo?

En mi opinión  es evidente que para que alguien trabaje a gusto tiene que trabajar en algo que le guste, por tanto si, tiene que ser vocacional. Pero el sistema de estudios actual hace muy difícil  prácticamente imposible que esto pase.

Es verdad que mucha gente consigue trabajar de lo que quiere, pero quizás una vez dentro ven que ese mundo es muy diferente a lo que creían, que no era eso lo que buscaban. Cuando estas en esta situación  ¿que puedes hacer? Nada. Esa es la respuesta, simple y llanamente nada, como se diría vulgarmente "joderte" porque no tienes una segunda oportunidad, y ni si quiera tienes tiempo, has invertido un cuarto de tu vida en llegar donde estas y ahora tienes que conformarte e intentar ser el mejor, para evitar que le den tu puesto a otra persona, porque no te puedes permitir el lujo de esperar a que llegue lo que te gusta, necesitas el dinero que sacas de ese trabajo poco gratificante para sobrevivir.

Como dijo Quevedo, "Poderoso caballero es Don Dinero" y mas en estos tiempos que corren, donde la gente acepta trabajar en unas condiciones que rozan lo inhumano para poder llevarse algo a la boca a la hora de comer.
Como cada año, llega enero y dejamos atrás las fiestas navideñas en las que nos reunimos con la familia y disfrutamos de su compañía, o almenos esto tendría que ser.

Hace unos años que la Navidad se ha convertido en esa época del año donde debemos consumir en exceso, comprar cosas caras para demostrar nuestro amor hacia otras personas.
Hay muchas pruebas de esto, por ejemplo la transformación de un señor gordito de verde con barba blanca, que, con la aparición de una conocida marca de refrescos de cola, de un día por otro nos lo pintaron de rojo y ya estaba en un trineo repartiendo regalos.
Donde queda la esencia de la Nochebuena, cuando las familias se reunían para cenar juntos y no para ver que les ha traído Papa Noel? Esta muy bien mantener los niños con la ilusión de los reyes y los regalos de cada año, pero parece que cada vez mas se ha convertido en una competición entre familias:

 -"Huy, pues si, a mi niña le han traído un ordenador, las cuatro muñecas que ha pedido, unos zapatos..." -"Anda, eso no es nada, a mi hijo le han regalado una tablet, la camiseta de su equipo de fútbol favorito, una pelota, las deportivas que quería..."

 Habitualmente, estos niños solo tienen 8 años, y ya se acostumbran a tener todo lo que piden sin ningún esfuerzo. Si hemos transformado unas fiestas de reunión con los seres queridos, que no podemos ver durante el año, en una fiesta materialista para criar pequeños monstruos malcriados, que no sabrán que es el significado de esforzarse para conseguir lo que quieren, que nos queda de la verdadera navidad??

Debe ser vocacional un oficio?


Los habitantes europeos pasamos una media de 48 años de nuestras largas vidas trabajando, la mitad de esta e incluso más en muchos casos. Los primeros años de nuestra existencia los destinamos a formarnos y especializarnos para aquello que queramos realizar como profesión.

Escoger a que destinaras tu vida no es una elección fácil y en muchos casos no nos dedicamos a un único campo de trabajo durante nuestra vida laboral, en la mayoría de casos, pasamos por varios empleos hasta dar con el que más nos conviene, en muy pocas ocasiones llegamos o nos aturamos en aquel oficio que nos satisface si este no cubre todas nuestras necesidades.

Personalmente creo que es imposible dedicarte al 100% en un empleo que no te satisfaga y te complete como persona, soy consciente de que es todo un lujo hoy en día poder trabajar en aquello que te gusta y se te da bien, porque no siempre es lo mismo gustar y tener una vocación. Creo que uno de los principales inconvenientes de poder dedicarte a aquello para lo que has nacido, es que debemos escoger demasiado temprano a que queremos destinar nuestro futuro y es muy difícil tener las ideas claras con tan poco mundo recorrido.

Opino que en la medida de lo posible todos deberíamos estar ocupados por aquello que nos complete y nos aporte satisfacción, aunque en el mundo en el que vivimos donde el Capital es el amo de todo, el que marca las pautas y las leyes, concibo como imposible alcanzar tal fin. 

La autenticidad de la navidad


El mundo en el que vivimos se ha dedicado a explotar todo aquello que ha considerado fuente de admiración de masas, vaya, fuente directa de dinero.

La navidad es una bonita tradición nórdica, puede que canadiense, ambos reclaman su origen, pero a día de hoy ya nada sigue sus raíces. Esta tradición se ha extendido por todo el mundo des de la calurosa América central hasta Oceanía, pero no se hico de la navidad una tradición de masas hasta que se empezó a utilizar su nombre para publicitar productos, era y es un tópico perfecto para atraer al público.

Creo que se ha sobre explotado el tópico, en época navideña cualquier anunció que se emita por televisión tendrá algo que ver con la navidad, es inconcebible a estas alturas que sea diferente, ya sea un reno, un Papá Noel, un elfo o la simple mención del Polo Norte, si no aparece por televisión o en las revistas, no parecerá que sea tal época del año. 
La navidad ya no tiene nada de tradición, incluso en aquellos lugares donde no era típico, se ha hecho un lugar suprimiendo en la mayoría de casos la tradición local. Es la celebración navideña por excelencia en el mundo occidental, la que aparece en las películas más famosas, a la que le dedican más canciones los famosos… Ha sido inevitable su expansión por todo el mundo.

martes, 15 de enero de 2013

La autenticidad de la Navidad


Hablar sobre la Navidad nos puede llevar a muchos temas de discusión: ¿qué se celebra realmente? ¿Es una fiesta comercial? ¿si es así, tiene alguna importancia?

Desde mi punto de vista la Navidad hace ya un tiempo que dejó de ser una festividad religiosa. Hoy en día nos ayuda a reunirnos y a consumir mucho más de lo habitual. Son cada vez menos las personas que rememoran el Nacimiento, aunque tampoco hay que obviar a los extremistas religiosos, que no son pocos, que todavía siguen las costumbres y celebran la Navidad cómo un acto de fe y esperanza por el nacimiento del mesías.

En la cultura occidental y en la mayoría de países mediterraneos, las Navidades han perdido ese carácter religioso.
Por una parte sí es verdad que son unas fiestas comerciales y consumistas pero aún así creo que son necesarias. Si no fuera gracias a ellas, gracias a esta “obligación” la familia no se reuniríay los motivos por los cuales hacemos regales desaparecerían.

Esta festividad nos ayuda a pasar buenos tiempos con los que nos quieren, celebrar, reís y también de acordarnos de aquellos que ya no están con nosotros. 
En conclusión opino que lo que es importante es que hayan fiestas, celebraciones sean por el Nacimiento de Jesus, la muerte o el día del trigo, porque gracias a ellas podemos olvidarnos un poco de los problemas y disfrutar un poco de la vida.

lunes, 14 de enero de 2013

La atenticidad de la navidad


¿Qué es la navidad realmente? Se considera una festividad para pasar en familia donde reina la amabilidad, la honestidad i un largo etc. ¿Pero de verdad  consideramos eso?
Actualmente la gente ha cogido la costumbre de dar regalos a todos los conocidos i personas cercanas. La navidad se ha convertido un culto al consumismo, en donde hacemos unas compras masivas. El sistema actual nos ha hecho creer que la navidad tan solo consiste en comprar, comprar y comprar, cosa que es un beneficio grandioso para las multinacionales i grandes empresas. Si nos fijamos en Noviembre, incluso a veces antes, ya nos empiezan a bombardear con publicidad de millones de productos nuevos y muy atractivos. Tanto afecta en los niños, los cuales ven los juguetes i ya dan la tabarra con lo que quieren, como en los adultos, aunque puede que en estos con menos eficacia. Nos convencen de manera que si alguien no hace un regalo es como una ofensa hacia los demás.
Aun así se puede decir que por otro lado si la familia se reúne y son fechas en las cuales se muestra simpatía y se hacen emotivas. Esa parte si que conserva su espíritu navideño, como diríamos, de unión entre las personas.
Yo creo que por desgracia todo esto se ve contaminado por el consumismo que rige la sociedad i el sistema actual. Decidme si podéis en que familia, hablando de países occidentales claro, no hay ni que sea un solo regalo debajo del árbol o de la tronca. Creo que estamos confundiendo la navidad con comprar y yo considero que la navidad va mucho más allá que simples objetos. La navidad tendría que ser para celebrar que la familia sigue unida, que hay buenas amistades y gente en la que puedas confiar. No deberíamos olvidar que ese es el verdadero significado de la Navidad.

La autenticidad de la navidad


Año tras año, la campaña publicitaria navideña comienza antes, con más de un mes de antelación a la llegada de las fiestas navideñas, lo cual conlleva un consumismo acaparador y se nos instala la manía de comprar por comprar en todo su esplendor los días previos a la Navidad.

Odio que pongan las luces de navidad tan pronto, en el estado que se encuentra nuestro país tendríamos que ahorrar en todo lo posible, pero no es así y así nos va.

Luego, la brutalidad de dinero que gastan los padres en comprar la mayor cantidad de regalos, parece ser un mal que se ha apropiado de todo el mundo. Los padres se vuelven verdaderas “máquinas de gastar” a la hora de satisfacer los gustos de sus hijos, los que en la gran mayoría de los casos también caen en el juego del consumismo y el despilfarro.
Los niños de hoy en día, son los mejores clientes, porque son altamente influenciables por el marketing de las empresas, especialmente las jugueterías. Debido a los adelantos tecnológicos, las empresas parecen tener cada vez un mayor impacto persuasivo en los niños transformándolos en consumidores.

Estas empresas nos inundan de publicidad, juegan con nuestros sueños, planifican estrategias de ventas, juegan con técnicas psicológicas para obligarnos a comprar productos innecesarios que solo cuando los tenemos en nuestras manos nos damos cuenta que realmente era innecesario comprarlos, pero cuál es la sorpresa, “No Se Admiten Devoluciones “.

Sin embargo, no toda la responsabilidad recae en el marketing de estas empresas, pues el entorno en que los pequeños viven (familia, amigos, colegio) también va generando conceptos e ideas relativas al consumismo, haciendo que la navidad se vea para los niños como la epoca de regalos, y no tendria que ser así. Lo cual hace que el modo en que las familias viven la celebración y las diversas realidades en términos de valores, costumbres y recursos económicos marcarán el sentido particular que tenga la Navidad.

Creo firmemente que la autenticidad de la navidad a degradado hasta el punto que son fiestas evocadas al puro consumismo.

sábado, 12 de enero de 2013

LA AUTENTICIDAD DE LA NAVIDAD



Por lo que a mi concierne, considero la Navidad como un negocio perfecto del consumismo. No obstante, no desacredito la parte bonita y humana de la Navidad, puesto que en este sentido yo también estoy de acuerdo con las fiestas navideñas, pero no creo que eso baste, no veo que sera un motivo lo suficientemente sólido como para seguir festejando de la manera en la que se hace.
La Navidad sirve para que las familias de reúnan, para que estemos con nuestros amigos más querido y nos lo pasemos en grande. Cuando llegan estas fechas, todo parece cambiar radicalmente; de repente todo es maravilloso y nos olvidamos de todo lo demás. A veces parece que nos olvidemos que somos personas y necesitamos tener grandes momentos, disfrutarlos de estos con los nuestros y desconectar del mundo exterior. En este sentido la Navidad es como el descanso mental en un cuerpo habituado al trabajo y a la rutina, a la monotonía y al aburrimiento.
La otra cara digamos, más "oscura" de la Navidad sobresale mucho más en época de crisis: el consumismo innecesario y la hipocresía programada.
Parece ser que el sistema capitalista se pone las botas cuando llega diciembre, y se aprovechan de la ilusión que la gente siente por esta llegada. Puedo llegar a comprender lo atractiva que es la Navidad, con sus decoraciones, cancioncitas, la ilusión en el rostro de los pequeños y todas esas comidas deliciosas. Pero lo que mi mente, mi raciocinio, mi moralidad o lo que sea, no puede llegar a entender, es esta avaricia y aprovechamiento  de los grandes comercios y almacenes. La gente se gasta que lo no puede, y ¿para qué? Personalmente considero que los regalos, el aprecio, el mostrarle cariño a una persona debe hacerse el día a día, no por una costumbre determinada por la sociedad y , sobretodo, por el capitalismo. En Navidad, todos nos queremos entre todos, pero cuando el día 1 de enero llega, todos nos olvidamos de todos. ¿Es eso espíritu navideño? ¿Y qué hay de todas esas familias que se juntan por obligación y compromiso? No creo que el fin de estas fiestas sea la avaricia y la hipocresía, sin embargo, nadie puede negar que sí ha derivado a esto.
Aun así, todo lo dicho es tan solo una simple opinión, aunque creo que bastante justificada. En mi casa, celebramos la Navidad, con la sencilla explicación de la ilusión que le causa esto a mi madre, el ver la familia unida, los decorativos, las comidas... Supongo que se trata de compromiso y aunque me duela decirlo, también estamos en ese sentidos marcados por la sociedad. Eso si, el año que estuvimos mi padre y yo solos, no hubo nada para celebrar.

viernes, 11 de enero de 2013

LA AUTENTICIDAD DE LA NAVIDAD



     ¿Cuál es la autenticidad de la Navidad? ¿Sabemos realmente cuál es el verdadero sentido de esta festividad? La Navidad es una de las más importantes que se celebran durante el año. Ésta conmemora el nacimiento del niño Jesús, el Mesías.

       En mi opinión, el paso del tiempo ha provocado que la fiesta de la Navidad evolucione de tal manera que ya no se considera de la misma forma como era en otros tiempos. Primeramente, la Navidad era una fiesta puramente religiosa en que todo su sentido se centraba en el nacimiento de Jesucristo en Belén. Durante muchísimos años, las familias se reunían por Navidad para conmemorar y revivir este acontecimiento, de esta forma, se le daba mucha importancia a la religión en la cual creían. En algunas ocasiones, incluso, el día 24 por la noche, al terminar la comida de Nochebuena, las familias iban a la misa de gallo, una de las más importantes eucaristías dentro del cristianismo. La sociedad avanza a pasos agigantados y esto conlleva que cada vez la religión tenga menos importancia en la vida de las personas. Según mi punto de vista, las fiestas navideñas ya no se celebran con una intención religiosa, sino con el fin de que las familias se reúnan y compartan momentos entrañables. Esta fiesta se sitúa en ambientes muy especiales. Cuando llega la Navidad todas la calles se llenan de luces y colores, en todos los balcones hay presentes el conocido Papa Noel y en todas las casas no puede faltar un árbol de Navidad y a veces el Belén.  Son fechas en las que la mayoría de los protagonistas son los regalos para mayores, jóvenes y niños, es decir, para todas las edades. Regalos que provocan una ilusión y sentimiento de agradecimiento a quien los recibe. Es necesaria la mención de la gastronomía que en estas fechas también juega un importante papel ya que en todas las reuniones familiares para celebrar la Navidad no puede faltar una exquisita comida. Podríamos decir claramente que entre las decoraciones navideñas, los regalos a los familiares, la abundante comida y todos los otros elementos que también caracterizan la Navidad suponen un elevadísimo gasto económico para la gente. Un gasto que meses después de las vacaciones de Navidad va cobrando factura y a veces dificulta la estabilidad económica de las familias en general.

     En conclusión, la Navidad es una fiesta muy bonita pero que en estos últimos años,  la sociedad, que evoluciona progresivamente, la ha estado condicionando de tal manera que se ha convertido más en un fiesta comercial y arraigada al consumismo que no en una religiosa. Por lo tanto, creo que tendríamos que valorar mucho más el sentido de la Navidad y encontrar cuál es la autenticidad de ésta. Para mí, el verdadero sentido de esta fiesta es la reunión con la familia, con las personas que te acompañan cada día y con las que no te veías desde mucho tiempo pero las quieres de igual forma. Su autenticidad es la ilusión de vivir la magia que siempre ha tenido, tiene y siempre tendrá la Navidad.

AUTENTICIDAD DE LA NAVIDAD


Podríamos decir que en sus orígenes la Navidad, esa época del año que todos esperamos con ansias, era una fiesta puramente religiosa y que poco a poco se ha ido transformando en una fiesta comercial culminando con la aparición de ese personaje viejo i gordo, con aspecto bonachón, vestido de rojo al que llamamos Santa Claus, Papá Noel…

En sus inicios la Navidad, como ya he dicho, era una fiesta religiosa dónde se conmemoraba el nacimiento de Jesucristo en Belén y además servía para el reencuentro, reuniones familiares y de amigos. Estas fiestas, estaban cargadas de simbolismo cristiano y de alegría. Sin embargo, yo creo que ahora, la gente se concentra más en: las celebraciones, las fiestas, Santa Claus, los Reies, los regalos o simplemente algunos lo toman como un período vacacional y ya muy pocos se acuerdan de Jesús en estas fechas. Podría decir también que la Navidad del mundo moderno ya no tiene prácticamente nada que ver con la religión de dónde proviene ni con sus ideas solidarias, humildes… las de sus inicios

Actualmente los centros comerciales empiezan la campaña publicitaria de Navidad en Noviembre, decorando todos los escaparates con motivos navideños y provocando que el mes de Diciembre se convierta en una carrera sin límite en la que muchísima gente de endeuda por encima de sus posibilidades.

En mi opinión el consumismo exagerado de las Navidades está desplazando el verdadero sentido de esta, que se está convirtiendo cada vez más en un negocio mundial que favorece a los fabricantes de juguetes, ropa, comida perfumes… las compras son ahora la mayor actividad de la Navidad ya que todo este consumismo exagerado y desenfrenado no deja espacio para otra actividad que no sea comprar.

Creo también que actualmente se les está dando demasiada importancia a los regalos de Santa Claus, los Reyes Magos, “la tronca”… En mi opinión los regalos deberían ser sólo una pequeña parte de esta fiesta  y que las casas deberían dónde se acoge a la familia y no el “hipermercado de los juguetes”.

Dicho todo esto me gustaría concluir diciendo que es una lástima que se vaya perdiendo el sentido de la Navidad poco a poco y la sociedad se introduzca más y más en el mundo del consumismo. Simplemente tampoco creo que se necesiten tantos juguetes para poder disfrutar de la Navidades, ni decorar todas las calles con lucecitas de colores a principios de Noviembre…

¿No va siendo hora de recuperar la cordura?




LA AUTENTICIDAD DE LA NAVIDAD


La Navidad es una fiesta, tradicionalmente religiosa en la que se rememora el nacimiento de Jesús, el mesías.
Aún así, en el momento actual, la religión no tiene un papel tan importante como tuvo en otros momentos de la historia, pero la Navidad se sigue celebrando. ¿Por qué? Igual que otras tradiciones en un principio religiosas, ha ido enraizando en nuestra sociedad y ya no se ve como una festividad estrictamente religiosa, si no que se ha convertido en una fecha propia de reuniones familiares, encuentros con los amigos… Estos encuentros son comidas en las que se reparten regalos.
Las comidas son una parte importante de estas fechas, son momentos muy agradables y familiares. Seguramente, este hecho proviene de la tradición religiosa. Antes, en estas fechas, las familias se reunían para celebrar el nacimiento de Jesús, y aunque tenían pocos recursos, en días importantes se comía un poco mejor.
En cuanto a los regalos, durante las Navidades es cuando los comercios hacen más negocio. Las empresas y las tiendas, que saben de la importancia de éstas fechas, lanzan campañas publicitarias masivas. Ya des de el mes de noviembre empiezan a bombardear, sobre todo en la televisión, con anuncios de juguetes, perfumes, campañas de supermercados publicitando alimentos para las comidas…
El hecho de regalar cosas, pero, también tiene su tradición religiosa. La historia cuenta que en el portal de Belén donde nació el niño Jesús, aparecieron los tres reyes magos siguiendo la estrella de Oriente, cada uno con un regalo para el recién nacido: oro, incienso y mirra.
Explicado esto, creo que en la sociedad en la que vivimos, la religión está perdiendo importancia, pero sus fiestas relacionadas no, dado a que se han convertido en celebraciones para todos. Tal vez a causa de los buenos resultados económicos de las empresas en estas fechas, se haya invertido en que  no desaparezcan. Pero no descarto que sea también por  tradición y porque uno de los sentidos religiosos que se ha extrapolado es que estás fechas son para pasarlas en familia, son días festivos de alegría y paz.
Las generaciones actuales y las generaciones que están por venir, cada vez se alejaran más del verdadero motivo de la celebración de la Navidad, principio religioso estrictamente. La única forma por la cual ésta y otras fiestas siguen y seguirán será por tradición.
Desde mi punto de vista, pienso que se trata de una festividad para pasarla en compañía de los más cercanos y la esencia religiosa se está perdiendo. Lo único que quedará serán los villancicos, los cuales aún hablan del niño Jesús, de la Virgen María, de San José y del portal de Belén.
Estas fechas, a parte, están siendo reconocidas como fiestas totalmente comerciales, campañas impulsadas e inculcadas por las empresas y las tiendas, en las que el fin es gastar, comprando regalos.
“¿Qué es la Navidad?”, se preguntan el psicólogo sueco Mats Erikson y su esposa Karin, escritores especializados en comunicación interpersonal. “Alguna vez fue la celebración del nacimiento de un hombre sabio pero ahora es a menudo simplemente abandonarse a la excitación del consumo”, dijeron en el BBC Mundo.
Por esto, y para concluir, creo que la autenticidad de la Navidad se está perdiendo, pero creo que el espíritu navideño no se debe  perder, no podemos dejar que el consumismo devore nuestras actividades cotidianas, y mucho menos nuestra persona. De esta forma, en estas fechas deben prevaler los  sentimientos como el regalo más preciado.

jueves, 10 de enero de 2013

¿Qué es lo que queda de la Navidad?

La Navidad es una fiesta que se celebra concretamente el 25 de diciembre, como conmemoración al nacimiento del niño Jesús. Cabe comentar la dualidad del origen de esta celebración. Por un lado está el religioso, que es el que hemos comentado, y por otro lado, y como más ancestral, está la celebración del solsticio de invierno, origen más arraigado al trabajo de la tierra. De todas formas, esta festividad se celebraba siempre al lado de la familia. A partir de ahí y durante todos los tiempos, la Navidad ha ido evolucionando hasta que ha tomado el significado de un período vacacional que ha sido motivo, como veremos a continuación, de encuentros familiares, de amigos… Por un lado hay que comentar la pérdida de autenticidad de la celebración navideña. Una fiesta que, en sus orígenes, estaba únicamente relacionada con el cultivo interior: de la fe, de la familia…Poco a poco, la globalización de la sociedad y la implantación, en un nuestro sistema, de un modelo puramente consumista, han hecho que la Navidad se convierta en uno más de los períodos álgidos de ventas: las rebajas, semana santa (en nuestro territorio con las típicas monas de Pascua)… En la Navidad el producto estrella es el regalo, da igual del tipo que sea, pero si se da el caso que llega la tía segunda por parte de padre y no trae un regalo para los pequeños de la casa, el murmurio que va a levantarse detrás de este comportamiento “completamente fuera de lugar”, hará que el año siguiente se presente, como mínimo, con un Scalestrix. Esta obligación de hacer regalos, hace que se pierda el sentido genuino de la Navidad: el estar reunido en familia i el tener a los seres queridos cerca. En la mayoría de los casos esta reunión familiar se ha convertido en algo forzado, incómodo, pesado y en cierto modo artificial, antinatural. Incluso los miembros de la familia que no se dirigen la palabra en todo el año, deben encontrarse por Navidad. Se dirigen una sonrisa forzada a modo de saludo, y seguidamente hablan del tiempo, o de política, el tema estrella, acabando la conversación, claro está, con una discusión que no se retomará hasta el año siguiente, reunidos bajo el mismo techo, alrededor de la misma mesa, comiendo el mismo menú de siempre. Eso sí, comiendo como si fuera el fin del mundo porque si no hay turrones, polvorones, gambas, y lo más caro y selecto del mercado, no son las Navidades. Por otro lado hay aspectos de la Navidad que hagan que valga la pena de que perdure su celebración. Uno de estos aspectos es la ilusión de los niños. Una ilusión que, ya viene incorporada en su carácter, pero que se intensifica en esos días tan llenos de magia para ellos. La preservación de la Navidad, en este sentido, sí que requiere un mínimo consumismo, pero ni mucho menos a los niveles a los que se ha llegado. Un niño, si sólo tiene un muñeco, aunque éste sea de trapo, va a quererlo y bien seguro que va a guardarlo y a vigilar de no perderlo ni romperlo. Si, por el contrario, los reyes magos le traen 10 juguetes el niño no sabrá valorarlos y acabará por, únicamente, esperar la Navidad por los regalos, que es lo que está pasando verdaderamente. Otra de las cosas buenas de esta fiesta es el conocido “espíritu navideño”, que aunque en la gran mayoría de los casos, se haya perdido, aún quedan excepciones que piensan que esos días son días mágicos que tienen un ambiente especial que cabe aprovechar y disfrutar con los que verdaderamente quieres. En conclusión, la idea original de la Navidad, tenía todo su sentido, que se fue perdiendo, como hemos visto, con la evolución de la sociedad hacia el sistema capitalista encabezado por el consumismo. De todas formas, la idea final, es que no hace falte suprimir la Navidad y considerar esa fiesta como algo irremediable, sino que es necesario buscar en el interior de cada uno, un poco de ilusión y un poco de alegría para encara esas fiestas con bondad, sin pretensiones burguesas, y conseguir volver a ver la Navidad como algo íntimo, personal o, como mucho familiar, pero siempre auténtico. CLÀUDIA BOCHACA SABARICH