jueves, 23 de enero de 2014

Consulta ¿legal o ilegal?

Actualmente, y desde hace ya unos siglos, existe en España una tensa relación entre el gobierno central y el gobierno de Cataluña. Son bien sabidas, y a la historia de este país me remito, las continuas trabas y restricciones que ha puesto el gobierno español a la ciudadanía catalana, tanto cultural como políticamente. La consulta sobre el futuro de los catalanes, convocada el próximo nueve de noviembre, al parecer, también presenta inconvenientes.

Por lo que a mí concierne, encuentro un tanto paradójica la situación que se está generando con este debate. Por un lado, vivimos en un país democrático, donde supuestamente el pueblo ejerce la soberanía (o eso dicen) pero, por otro lado, no se les permite a los habitantes del país votar, a favor o en contra, sobre la cuestión de la independencia, que indudablemente, es un asunto de gran trascendencia.

Aunque no a todos les convenza el funcionamiento del actual gobierno catalán, cabe decir que la propuesta de la consulta presentada a Madrid, siempre ha sido pacífica y mediante el diálogo (como debe ser). Aún así, la constante negativa con que se ha respondido desde el gobierno central, no nos conduce a nada más que intentar buscar alternativas para que el pueblo pueda comunicar libremente su opinión y su voto. No me refiero a una alternativa violenta, ni mucho menos, sino a algún método que nos sirva a la población catalana para poder decidir nuestro futuro.

Sinceramente, creo que la consulta debe hacerse aunque sea "ilegal", como intentan tacharla algunos reacios a la libertad de expresión. Aquellos que se aferran a la constitución cuando les conviene, evidenciando aún más su participación fraudulenta en la "pseudodemocracia" española. Lo que tiene que ser ilegal y castigado es no dejar votar, y en consecuencia, decidir. 

En conclusión, pienso que sobre la legalidad o ilegalidad de la consulta recae mucha importancia, pero los catalanes tenemos todo el derecho del mundo y más, como lo tiene un extremeño, un andaluz, un vasco, un gallego, etcétera, para tomar una decisión de este tipo. Hay ciertas cuestiones, como el anhelo y el sentimiento de una nación, donde la ley merma potestad. Es demasiado sencillo.

1 comentario:

Teresa dijo...

Me gusta mucho tu trabajo, Òscar y hay una única oración que no entiendo (porque no la has redactado clara): "pienso que sobre la legalidad o ilegalidad de la consulta recae mucha importancia"