viernes, 24 de enero de 2014

La alimentación vegetariana

Todos conocemos al menos a una persona con alimentación vegetariana. A pesar de que los hay de muchos tipos –los que no comen huevos, los que no consumen productos lácticos o aquellos que se abstienen de cualquier producto relacionado con los animales-, todos tienen en común que no consumen carne. Para algunas personas sólo se trata de una dieta pero, sin embargo, para otros es una forma de vida y actitud de respeto hacia los seres animales.

Para empezar, aunque por definición el ser humano sea omnívoro, muchos nutricionistas consideran que si la se controla la ingesta de proteínas y grasas, la dieta vegetariana es igual de válida y respetable que cualquier otra. Además, debemos recordar el caso de intoxicación de aquél niño pequeño por la bacteria E. coli contenida en una hamburguesa en los Estados Unidos, entre otros múltiples casos semejantes. Esto se debe a que cada vez la gente come más carne y ante el crecimiento de la demanda de pienso para el ganado ha aumentado el uso de químicos en la agricultura. La carne que consumimos proviene de animales criados en granjas, no como seres vivos que son sino como producto alimenticio. A los granjeros les sale más barato alimentar al ganado con maíz transgénico para acelerar su crecimiento y la mayoría crecen incapaces de asimilar el peso que ganan (por lo que pocos llegan a caminar) y conteniendo esta bacteria nociva para los humanos. Aún así, no debemos caer en el error de pensar que los vegetarianos únicamente se abstienen de comer carne, ya que algunos también lo hacen con el pescado. La pesca industrial causa la muerte de millones de seres marinos a causa de la sobre explotación de los mares y la alteración de los hábitats litorales. Esto es una cadena que afecta hasta al ser más insignificante. En una ocasión, 50.000 aves marinas aparecieron muertas de hambre en la costa de las islas Shetland debido a la sobre explotación pesquera del mar del Norte. Por otra parte, una alimentación vegetariana debe estar controlada por un nutricionista ya que si no se ingieren las cantidades de proteína animal, minerales y ácido graso omega-3 el cuerpo puede funcionar mal y que sea susceptible a cualquier resfriado y la persona tenga dolores musculares y de las articulaciones. No debemos olvidar que siempre se puede recurrir a la ganadería ecológica que respeta los seres animales, aunque muchas veces la razón por descartar esta opción en estos tiempos que corren es puramente económica.

Por último, pienso que con los conocimientos actuales no hay ninguna necesidad de contraponer los derechos o intereses de las personas con los de los demás animales. El consumo actual de productos de origen animal no solo perjudica a estos seres sino que también contribuye al hambre ya la destrucción de nuestro planeta. En mi opinión, las iniciativas dirigidas a mostrar al público la realidad que cuidadosamente se les oculta sobre lo que pasa en los mataderos, las granjas o los barcos pesqueros son positivas y no deberían ser censuradas. Personalmente, es un tema que me ha llegado a preocupar bastante en los últimos tres meses, por lo que estoy siendo poco a poco ovo-lacto-vegetariana a pesar de comer carne de pollo o pescado una vez a la semana para no interrumpir bruscamente la ingesta de proteína animal que mi cuerpo requiere.

1 comentario:

Teresa dijo...


Pequeñísimos errores como " la razón por descartar " (debe ser PARA)no desmerecen el conjunto del trabajo que está muy bien redactado, organizado y con un léxico preciso y claro.