domingo, 9 de febrero de 2014

Móviles en el aula

Hoy en día los móviles, en concreto los smartphones, tienen mucha funcionalidad. Es un grave error prohibirlos en un centro educativo, sea cual sea el motivo. Las escuelas, en lugar de prohibir su uso, deberían fomentar un uso productivo, ya sea utilizándolo como agenda, como calculadora, etc. Prohibir toda esta funcionalidad es prohibir el progreso, y además gran parte del equipo docente ya utiliza tecnologías parecidas al móvil como es el caso de las tablets, y parece ser que el resultado que obtienen es bastante óptimo. ¿Por qué los alumnos no podemos sacar beneficio de estas tecnologías?

Hace unos años, nos obligaron a los alumnos a comprar unos portátiles, el resultado fue bastante triste ya que no se utilizó la funcionalidad de estos tal y como quería el centro. Sí es cierto que los culpables del mal uso de estos portátiles fuimos nosotros. Aun así, es bueno apostar por el progreso aunque el resultado sea malo, tarde o temprano los ordenadores o las tablets  llegarán a sustituir los libros de papel.

Una buena solución para el mal uso de los móviles y la tecnología en el aula, sería educar a los alumnos para sacar más provecho de las nuevas tecnologías e intentar, gracias a ellas, mejorar el resultado académico del alumno. Como ya he dicho, los móviles han dejado ya de ser juguetes a ser una herramienta más de trabajo, igual que no sería lógico prohibir el uso del lápiz tampoco lo es prohibir el uso del móvil.

Si lo que pretende el equipo docente es evitar el uso de redes sociales en la escuela ya sea “Facebook” o “Whatsapp”, deberían ser suficientemente tolerantes para confiar en el buen uso de las redes y los medios de comunicación. Hoy por hoy, nuestra identidad en internet, mal que nos pese, es casi tan importante como nuestra identidad física. Fuera de las horas lectivas, los alumnos deberían de poder hacer lo quisieran con sus móviles. Es una falta de respeto no atender a un profesor mientras enseña por estar en “Facebook”, pero aun así, es decisión de cada uno, si antepones tu vida social a tu vida académica ya es cosa tuya, el que más pierde en esta situación es el alumno y no el profesor, por esto no se puede castigar a alumnos que pueden sacar provecho de estas tecnologías.


Si lo que se pretende es impartir un buen uso de la tecnología, lo que no se puede hacer es prohibirla, y si se prohíbe, que se prohíba para todos, no solo los alumnos. Si confían en que un docente sea lo suficientemente responsable para hacer un buen uso de estas herramientas deberían confiar también en los alumnos. 

1 comentario:

Teresa dijo...

Nada que decir, está bien construido y ordenado. El léxico es claro y correcto (excepto, IMPARTIR un buen uso de la tecnología; es mejor, "hacer")