lunes, 17 de marzo de 2014

¿QUIÉN DOMINA EL MUNDO?

Para esta pregunta hay dos tipos de personas: las que te contestaran que quienes dominan el mundo son organizaciones secretas milenarias o las que te contestaran cosas más corrientes como por ejemplo los medios de comunicación o el dinero. Yo, aunque haya escuchado a esas personas que piensan en conspiraciones contra vete a saber tu qué o quién y que los mundanos estamos indirectamente gobernados por dichas organizaciones oscuras, soy más de pensar en algo más corriente, realista y razonable.

Hoy en día existen diferentes fuerzas de las cuales algunas son más visibles y tangibles que otras que pueden llegar a dominar el globo terráqueo. Por ejemplo, el caso más claro que encuentro es el de los medios de comunicación (que antes he comentado, por cierto). Los medios tienen una influencia muy grande sobre la raza humana por el hecho de que las personas tenemos metido en la cabeza que los medios de comunicación siempre cuentan la verdad y nada más que la verdad. Pero, tenemos que agudizar nuestras vistas y ser más hábiles para que no nos tomen el pelo porque, es cierto que lo que acabo de decir mueve masas. Y es que todos y absolutamente todos los medios de comunicación, y con esto me refiero a diarios, canales de televisión, de radio, páginas informativas en internet, etc tienen alguien si más no, poderoso e influyente que enfoca las noticias de la manera que a su ideología le convenga. Por eso, desde pequeña siempre me han remarcado que consulte diferentes fuentes de información para hacerme una opinión propia.

Otro ejemplo muy visual y más agresivo quizá, sería el dinero. No hay mayor cosa que todo el mundo desee poseer más que una buena cantidad de dinero en sus cuentas. El dinero se ha convertido en nuestro dios materialista y postizo con el que hacemos y deshacemos a nuestro antojo, con el que podemos serlo todo o nada y con el que o se pierde mucho o se gana mucho. El dinero llega a controlarnos hasta tal punto que ya me dirás tú cuantos días llegas a vivir o a sobrevivir, directamente, sin tu dinero. Es necesario para cualquier cosa, para comer, para estar en una casa, para poder estudiar, para poder asearte o para comunicarte, etc; que no podemos vivir sin él. Incluso se ha inventado una frase acerca de nuestra relación con el dinero la cual es que el dinero no te da la felicidad.

Sin embargo, soy de las que piensan que, como he dicho al principio, hay en nuestro alrededor fuerzas o energías que son capaces de dominar el mundo como el amor, el respeto, la amabilidad, etc, cosas inmateriales que tienen una influencia extraña y potente en el ser humano.

Después de todos estos ejemplos debo confesar que también paso a ser del otro tipo de personas. Es imposible no pensar en todo el abanico de posibilidades y quien diga lo contrario miente, es inevitable. A veces pienso que puede ser verdad que haya alguien o algún grupo u organización que nos gobierna en la sombra y que probablemente se ría de nosotros por estar pensando quién domina el mundo.


Así pues, creo que son un conjunto de cosas las que dominan el mundo porque nosotros les damos las armas necesarias para eso porque somos así, cuando algo nos gusta o nos llama la atención o convence a un gran número de personas, lo cogemos y lo hacemos, casi, imprescindible hasta el punto de alienarnos. 

1 comentario:

Teresa dijo...


Es un buen trabajo aunque creo que vas de más a menos. En el léxico y en el nivel del lenguaje se nota que te relajas a medida que avanzas en tu argumentación.
En varias ocasiones, realizas frases tan largas que cometes errores de concordancia y no te das cuenta. Sucede en " aunque haya escuchado a esas personas que piensan en conspiraciones contra vete a saber tu qué o quién y que los mundanos estamos indirectamente gobernados por dichas organizaciones oscuras".
Cometes un error por influencia del catalán en "si más no,"; y complicas innecesariamente la oración, hasta el punto de que es incorrecta, en" No hay mayor cosa que todo el mundo desee poseer más que una buena cantidad de dinero en sus cuentas."
Como te he dicho antes, hacia el final te relajas y dejas escapar un "ya me dirás tú " más propio de una conversación entre amigos que de un razonamiento escrito; y utilizas un "cosas" que no habrías empleado si hubieses dedicado cinco minutos más a repasar el resultado.