jueves, 3 de abril de 2014

EDUCADOS PARA NO PENSAR.

Según la RAE, democracia es la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Actualmente, éste es el modelo político de nuestro país y el de muchos otros, pero, ¿ésta existe? ¿O nos encontramos en una falsa democracia?

En mi punto de vista, coincidiendo con el señor Sampendro, la opinión pública no es el resultado del pensamiento reflexivo de la gente. Pero, por qué? La respuesta seria que no estamos educados para pensar. Ésta reflexión no es actual, ya siglos antes de Cristo, grandes filósofos como Sócrates u otros, pensaban que las personas debían  estar dividas según su función. En una de estas divisiones encontrábamos los Hombres de oro, que son los Hombres hechos para pensar, tienen prudencia y sabiduría pero sobretodo la capacidad de razonar. Éste tipo de persona eran educados para razonar y para poder tener una opinión propia, un pensamiento crítico. Su educación fue totalmente distinta a la de los soldados o a la de los artesanos. Sin embargo, actualmente, la educación es la misma para todos, y  no todo el mundo tiene la capacidad de la lógica o del razonamiento propio por lo tanto, no será desarrollada su capacidad.

No hemos sido educados para ese pensamiento crítico, solo unos pocos tienen esa capacidad y además, nuestra opinión se ve influida por otros factores externos como pueden ser los medios de comunicación, los cuales están dominados por el dinero, el poder económico. Por lo tanto, la gente votará y apoyará a lo que ve en televisión, dominado por el poder económico. Su opinión no será propia, sino formada por esos intereses de los ricos. A lo largo de nuestra vida, esos factores nos condicionan y el poder termina manipulando y creando una opinión.

El ser humano siempre ha sido muy influenciable. Por eso, considero que no todo el mundo podría votar en unes elecciones, igual que no todo el mundo puede gobernar un país. No me gusta hacer diferencia entre personas por su físico, raza, etcétera, pero sí que me atrevería a hacerlas por  capacidad de razonamiento. Por eso, nos encontramos con dos opciones: Dejar que solo unos pocos privilegiados sean capaces de razonar y dejar que influyen en nuestro pensamiento o conseguir esa sabiduría y  libertad de pensamiento propio que identifique a cada persona.  

Como conclusión, podemos afirmar que en todos los sistemas capitalistas, nos encontramos en una falsa democracia, donde no todos tendrán esa capacidad y por lo tanto, no todos tendemos los mismos derechos.

 “Desde la infancia nos enseñan: Primero a creer lo que nos dicen las autoridades, los padres, los curas... Y luego a razonar sobre lo que hemos creído. La libertad del pensamiento es al revés, lo primero es razonar y luego creernos lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos “

José Luís Sampedro 

1 comentario:

Teresa dijo...


Me ha gustado mucho tu último comentario del curso, Xènia, y creo que en el texto se nota que has hecho un esfuerzo por realizar un buen trabajo.
Los mayores errores están en la ortografía, lo que es una buena noticia, aunque tampoco debes descuidar este apartado. En la conclusión, eres demasiado vehemente, afirmas con demasiada rotundidad; en Selectividad, no olvides que debes ser más neutra y prudente (aparte de que tampoco creo que puedas afirmar tan tajantemente las cosas).