sábado, 5 de abril de 2014

Educados para NO pensar

Se dice que la democracia es una forma de organización del Estado en la que el pueblo, mediante métodos de votación, escoge y toma decisiones que conciernen a todo el país. Ahora bien, de la teoría a la práctica existe un trecho un tanto considerable, de manera que es difícil afirmar con total seguridad que la democracia haya existido en algún lugar del mundo. Aún así, podemos estar seguros de la de existencia de una versión tarada de este modelo, la "pseudodemocracia".

Para empezar, estoy plenamente de acuerdo con José Luis Sampedro cuando expone su visión de la opinión pública. 
Desde el nacimiento de los medios de comunicación hasta hoy, estos (junto con la Iglesia) han influenciado ampliamente en el criterio de los ciudadanos, manipulándolos, maquillando información y mintiendo, directamente, para que toda la clase de poderosos que están detrás sean bien vistos. 

Cada vez es más vergonzoso y evidente, cuando vemos un telediario, que la mayoría de noticias que se emiten, pocas veces se pueden denominar justamente como noticias, sino que deberían responder al nombre de propaganda. Tan solo los artistas, políticos, empresarios, etc, que más venden o interesan son exhibidos por televisión, en la radio o en los periódicos, y eso es deplorable.

Por lo que respecta a la educación, todo el mundo conoce el actual sistema, en el que los alumnos empollan, memorizan y al cabo de un mes se olvidan casi por completo de lo que habían estudiado. Dicho de otra forma, un sistema en que los alumnos nunca acaban aprendiendo de verdad. 
De este modo, no se incita a los estudiantes para que formen opiniones sólidas sino a que se basen en lo escrito y establecido, lo cuál parece ser siempre lo correcto y adecuado. De lo contrario, desentona.

Personalmente creo que es extremadamente complicado hacer frente a este sistema y intentar cambiarlo, y mucho menos mediante procesos pacíficos. Creo que las manifestaciones y las muestras de desacuerdo y de lucha no deben desaparecer bajo ningún concepto pero me encuentro en una posición vacilante respecto a su efectividad para modificar o corregir los incontables errores que cometen los gobiernos y las potencias que influyen indirectamente en nuestras decisiones.

Pienso sinceramente que no existe salida para esta inmensa atmósfera de corrupción en la que hasta el más honesto está implicado. No se pueden hacer cambios, en el sentido más profundo de la frase, cuando estos son solo superficiales.


1 comentario:

Teresa dijo...

Me gusta la claridad con que consigues expresarte, en parte, fruto de un razonamiento bien estructurado.
Se nota, además, que haces un esfuerzo por escoger el léxico, intentas mantener un registro formal y ser preciso.
En algún momento, sin embargo, alargas la expresión innecesariamente y no utilizas el término adecuado "me encuentro en una posición vacilante respecto a su efectividad " (de hecho quieres decir que "dudas de su efectividad").
Busca la precisión y la claridad pero no olvides la naturalidad en tu estilo.