lunes, 28 de septiembre de 2015

Independencia de Cataluña

En los últimos años se ha llevado este tema en muchas tertulias. Como consecuencia de un movimiento popular que empezó en la calle y que hoy en día es el tema de debate entre políticos.  Debo decir que sentirse de un colectivo, como ya dice el verbo de esta oración simple es sentir y que por lo cual, cada uno tiene unos argumentos en favor o en contra este tema. En mi objeción como estudiante de Bachillerato debo admitir que no tengo suficiente experiencia para juzgar con una objetividad completa. Sin embargo, he podido constatar una opinión firme en dicho tema que personalmente es un tema que realmente me apasiona dado que es nuestro futuro. Mi posición en dicho tema es favorable por los siguientes motivos que voy a exponer a continuación.
 En primer lugar, la independencia de un colectivo que representa la mayoría de la población de una superficie terrestre y/o marina se debe respetar con la mayoría de la naturalidad posible dado que un sujeto externo no debe juzgar lo que uno siente y está convencido al cien por cien. Si dicho colectivo tiene un sentimiento de independencia, se deben emplear las medidas necesarias para que dicho propósito se lleve a cabo. Es de obviar que no estamos tratando de cinco a mil personas, estamos tratando de millones de personas. En mi punto de vista, hay dos tipos de independencias. Las que son de sentimiento como el mío y las que se han convertido por factores político-económicas.
El problema empezó con la batalla de 1714, cuando Felipe quinto invadió Cataluña por motivos económico-militares. Dichos motivos contemplaban la eliminación de todas las libertades e infraestructuras democráticas que había en Cataluña, creación de obligaciones que había que pagar al monarca dado que era una monarquía absolutista, dado que la mala gestión del monarca, en la monarquía conllevó a saquear Catalunya porque tenía que saldar las deudas y la eliminación de la lengua catalana. Conforme vamos adelantando los años, Catalunya no se levanta dado que va de mal en peor, el punto crítico de este sentimiento es en la dictadura franquista. Que consigo trajo la persecución aún más feroz que la del reinado de Felipe V del catalán. Donde en ese periodo se asesinaron mucha gente que estaba en contra de la ideología franquista. Un buen ejemplo es Lluís Companys, que fue presidente de Cataluña y fue fusilado por defender Cataluña. Cuando cae el régimen de Franco, dicho sentimiento empieza a tomar aliento y vuelve a renacer entre sus cenizas. Cuando se  aprueba la Constitución del 1981, independentismo empieza a gatear en dicho año, los estatutos de autonomía nacieron a partir de dicha constitución, hasta que en el 2006 los catalanes votaron un estatuto nuevo acorde sus necesidades, el gobierno del Partido Socialista Español Obrero denegó mediante el Tribunal Supremo, el mismo argumento en base de los sentimientos. ¿Cómo se puede negar las intenciones de un colectivo territorial, que por el 73,24% de la población ha votado favorable a dicho cambio? Esto desembocó en que dicho sentimiento empezase a andar, hasta que la crisis financiera global  acabó de dar el empuje que le faltaba, para que el tren llamado “Catalunya nuevo estado de Europa” empezase a ir a la velocidad de crucero. La crisis obligó al gobierno del Partido Popular hacer recortes y el segundo más perjudicado fue Cataluña, a diferencia del primero se empezó a privatizar algunos servicios como las autopistas donde el único lugar en España que se paga para ir en ella es en Cataluña, también se ralentizaron hasta un extremo de paro de las obras que ayudarían a Cataluña y a la resta del estado español a mejorar la economía. Al ver el inmovilismo del PP por dichas infraestructuras requeridas, en el 2011, varias asociaciones independentistas, empezaron a organizar grandes movilizaciones de colectivos humanos hacia la capital de la comunidad autónoma (Barcelona). Para reclamar ser un nuevo estado (por motivos económicos y legislativos), el que hizo que cada 11 de septiembre se movilizase más gente fue las leyes que perjudican a Cataluña y a su lengua. Entonces salió en el 2012 una consulta de prueba sobre si querían una hipotética independencia de Cataluña y salió un sí rotundo. Esto dio legitimidad al gobierno de Artur Mas para empezar dicho proceso. Y vuelvo a reafirmar que dado las circunstancias que hay en el panorama actual, la independencia es la mejor solución a un problema que agrava desde  hace más de tres siglos. En la legislatura de este gobierno han empezado a construir las infraestructuras de “desconexión” de España. Si seguimos el hilo hasta hoy. Tenemos las elecciones vitales para que el pueblo vote por la independencia y que el nuevo gobierno tenga legitimidad total para empezar un nuevo futuro llamado República Catalana. Hay que añadir que otro agravante más para estar a favor de dicho proceso es el papel de que la mayoría de los votantes a favor del sí, está en contra de la monarquía, debido a que hoy en día no tienen relevancia política y económica.
En conclusión, Cataluña debe ser independiente dado que la gente está sentimentalmente ligada a un colectivo que ocupa la totalidad de Cataluña. Hay factores históricos que han desembocado en problemas económico-legislativos y que gracias a dichas a las organizaciones independentistas catalanas están avivando dicho movimiento.