lunes, 19 de octubre de 2015

La verdad tras las redes.

Vivimos en una era tecnológica, somos una nueva etapa llena de cambios, de facilidades y con una nueva forma de ver el mundo, pero esto no quiere decir que sea bueno, como todo, tiene sus partes buenas y sus partes malas. 
Hablamos de tecnología, de la red, de nuestros datos, de nuestra vida, sí, nuestra vida. Actualmente todos aquellos, como yo o como muchos jóvenes, que participamos en las redes sociales tenemos nuestra vida colgada, colgamos nuestras fotos, desde que éramos unos pequeñajos con pañales, hasta la foto que nos hicieron ayer caminando por la playa. El problema está en que pensamos que no pasa nada, total, a nadie le va a interesar lo que hice ayer o el mes pasado, que más da lo que cuelgue yo en la red, que más da si pongo “me gusta” a una opinión de Risto Mejide, por dar un ejemplo… pero es este que más da el que tanto daño nos hace. Somos innocentes de la tecnología, sabemos que todo el mundo tiene acceso a nuestros datos personales, pero nunca creemos ser los indicados, es como una ruleta rusa y, ¿porque tendríamos que tocarnos a nosotros? No nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los que facilitamos este juego de la ruleta, los que ponemos a disposición de cualquiera nuestra más privada información, confiamos en el mundo, pero, ¿no nos ha enseñado la vida que no debemos confiar en nada?

En cuanto hablamos de todo un Estado, aquí ya no sirve el que más da, en el mundo político, económico y social hay muchos intereses, se mueven grandes cuentas bancarias, se mueven, como podemos ver este último año, mucha contabilidad B. 
Pero no todo va en contra para los gobiernos, ellos también utilizan la red para controlar a la población, estos, lo hacen sin ningún problema ni ninguna restricción, simplemente esconden su verdadero interés detrás de propuestas antiterroristas, dando ejemplo de velar por la población cuando en realidad simplemente la controlan todavía más.

Sobre la privacidad y a las supuestas leyes de privacidad… bien todos hemos dado a “aceptar” a esas supuestas políticas de privacidad, donde nadie se lee la letra pequeña, en ese caso, no podemos quejarnos de que han invadido nuestra privacidad, pues somos nosotros quienes hemos aceptado las condiciones, así mismo como pasa con la letra pequeña de los bancos, en un futuro, va a pasar más de lo que ahora pasa en la privacidad de una persona, por no hablar de grandes empresas, de estados enteros… 

Todo y esto, es cierto que los estados no deberían tener derecho a nuestra información, si nosotros queremos que sea pública ya nos ocuparemos de publicarla en las redes sociales y en Internet de forma pública y sin ninguna seguridad, pero si son hechos que nosotros escondemos en el ordenador, que guardamos bajo llave,  nadie, ni el mismo jefe de estado tiene derecho a saltarse todas las barreras de seguridad que nosotros hemos puesto para descubrir que es eso que nosotros escondemos, así como nadie tiene derecho de controlar aquello que buscamos en Internet, ni Google ni cualquier otra empresa puede tener acceso a nuestros datos, eso sí que es una violación de leyes, eso si que es una invasión de la privacidad y ya puestos, sería como entrar en nuestra casa, rebuscar en todos los cajones e irse como si nada. 

En conclusión, encuentro la violación de leyes una cuestión mucho más extensa debido al hecho de su peligrosidad, en cuanto a los derechos del estado en poder controlarnos tan de cerca, me parece una falta de respeto para los ciudadanos. Es nuestra privacidad y nadie tiene derecho de arrebatárnosla. 

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