miércoles, 23 de diciembre de 2015

El mundo pertenece a quien se atreve.

La educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo” cita de Nelson Mandela, ¡y qué razón tenía!

Si os soy sincera, no estoy enterada en las leyes de educación, y eso que curso segundo de bachiller, tampoco sé como debería empezar mi artículo u opinión sobre el esfuerzo en educación, pero lo que sí sé, y no voy a mentir, es la propia experiencia, el esfuerzo propio y esa frase que tengo colgada en mi escritorio: “Si lo ves en tu mente, lo tendrás en tu mano”. Así es, la cruda realidad de los estudiantes, el duro placer de sentirnos realizados entrando, en mi edad, a la carrera que tanto soñamos, conseguir ese trabajo que nos permita vivir, por lo menos con un poco de estabilidad y ya, si no es mucho pedir, ir a trabajar sin que eso suponga una gran tortura. Todo esto sin hablar del futuro que nos depara después de tantos años cotizando en la seguridad social, ni una pensión, ni una ayuda, ni un simple agradecimiento.

Entonces, explicadme como debemos los alumnos afrontar el éxito escolar, para que nos esforzamos, cuales son nuestras metas, pero ahora abrid los ojos, cuales son las metas que realmente podremos lograr algún día, con o sin esfuerzo.
Y como podréis comprobar la gran recompensa: Salir del país, escaparse por patas de un sistema asfixiante que nos pone muros cada vez más altos, rodeados de capitalismo, de injusticia social, de gente esforzándose para conseguir un mísero trozo de pan que ponerse en la boca. ¿Es eso lo qué quieren?, que nos esforcemos para conseguir llegar a los más alto, ¿y de allí? A lo más bajo.

Ahora, los expertos han creado una gran polémica, la cultura del esfuerzo dicen, y la verdad, si algo me han enseñado todos a lo largo de los años es que sin esfuerzo jamás conseguiré aquello que deseo, porque solo las princesas de mis cuentos lograban grandes sueños con tan solo chasquear los dedos o dirigirse a las estrellas, pero por eso son solo cuentos.
El esfuerzo es necesario, sí, tanto en educación como en el ámbito más personal de cada uno, pero si el esfuerzo no es recíproco, ¿entonces qué? No pueden pedirnos que estudiemos, nos esforcemos y seamos los mejores, no lo pueden pedir sin ellos esforzarse por su parte, no es justo pedirles a unos alumnos que sean mejores, mientras recortan en educación, su trabajo es esforzarse para que nosotros nos esforcemos… que paradoja, ¿verdad?

Creo que la clave de éxito sí que está en el esfuerzo, pero para conseguir que unos “mocosos” se apliquen, primero tienen que demostrarnos que merecerá la pena, que aunque sean pocas, hay alguna posibilidad de conseguir esa utopía llamada felicidad. Para que nos esforcemos deben conseguir motivarnos, enseñarnos con entusiasmo y no a golpes, deben animarnos a esforzarnos, aunque solo sea para romper esquemas, para cambiar las cosas en esta sociedad que nos manda y a la que debemos seguir sin levantar la cabeza, porque si de verdad queremos esfuerzo, debemos atrevernos.

Yo me atrevo, ¿y tú?

Atrévete a cambiar tu destino. Atrévete a vivir. 

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