domingo, 10 de enero de 2016

El valor del esfuerzo en la educación


Frecuentemente se asocia a las nuevas generaciones a la falta de fuerza de voluntad y esfuerzo. Es verdad que la sociedad en la que vivimos actualmente está marcada por la velocidad, el consumo y la inmediatez, provocando que haya una carencia respecto a la capacidad de esfuerzo para afrontar las dificultades y retos de la vida. Se dice que el esfuerzo es un valor en crisis, asociado sobre todo en el ámbito de la educación.

En primer lugar, podríamos definir el esfuerzo como el valor de luchar por las cosas que se quieren conseguir en la sociedad, lo cual es una cualidad muy positiva de las personas.
Se dice que en la escuela se ha perdido el valor del esfuerzo. Los expertos coinciden en que es necesario que el alumno esté interesado por lo que estudia y cómo lo estudia. La motivación requiere entrever un futuro que merezca la pena. Creo que debemos hablar del esfuerzo personal del alumno pero también del esfuerzo de toda la comunidad educativa para lograr una educación de calidad.

Muchas personas piensan que los alumnos nos hemos habituado a la ley del mínimo esfuerzo. Desde mi punto de vista, hay que analizar el porqué. Muchos alumnos se sienten desmotivados en los estudios y la tasa de abandono escolar es cada vez más alta. Por lo tanto, el problema es más complejo de lo que pensamos. En algunas encuestas los alumnos admiten que no se esfuerzan lo suficiente. Pero también se preguntan si los que les piden ese esfuerzo son los mismos políticos que no tienen precisamente el esfuerzo como un valor indispensable en su trabajo.

Desde mi punto de vista, el problema recae en que el esfuerzo no es visto como un aspecto positivo para uno mismo, en este caso el alumno. Está claro que el esfuerzo no debe ser visto como una imposición por parte de los padres o profesores, si no que más bien debe salir del interior de uno mismo, ya que sólo de este modo, estaremos convencidos de que el esfuerzo que estamos haciendo tiene realmente un fin y nos sentiremos satisfechos con nosotros mismos. 
Además la crisis actual tampoco favorece esta situación, ya que prácticamente a diario vemos a miles de personas con estudios y experiencia laboral quedándose sin trabajo y viviendo en la precariedad. Los más perjudicados en este contexto son los jóvenes, muchos de los cuales se ven obligados a emigrar en busca de una oportunidad. Por consiguiente, no es de extrañar que muchos alumnos se replanteen si realmente vale la pena esforzarse si el futuro que les espera es tan negro.

También creo que el esfuerzo debe inculcarse desde pequeños, ya que no se consigue de un día para otro. No debemos olvidar que los padres juegan un papel esencial en la educación de sus hijos. Un niño que no esté acostumbrado a recibir todo lo que quiere sin esfuerzo alguno, le resultará menos complicado esforzarse en el ámbito educativo.

Pero el esfuerzo no es un valor sólo en la escuela. Nuestra vida necesita del esfuerzo. Vivimos una sucesión de diversas etapas que se suceden gracias a diferentes esfuerzos que nosotros mismos realizamos. En algunas ocasiones estos esfuerzos nos llevan a conseguir el fin que nos habíamos propuesto. Igualmente también debemos ser realistas y ser conscientes de que en numerosas ocasiones nos encontraremos en la situación en que todo el esfuerzo que hemos realizado ha ido en vano, sin conseguir las metas que teníamos pensadas. Aun así, creo que estas experiencias siempre resultan productivas, pues nos aportan enseñanzas y ayudan a forjar nuestra personalidad.  

En conclusión, el esfuerzo es un valor que debe salir de uno mismo, aunque considero que la comunidad educativa (profesores, padres…)  también tiene que implicarse en la motivación de los alumnos y valorar más el esfuerzo como algo positivo. Creo que deberíamos replantearnos los valores de nuestra sociedad y especialmente los de la educación, ya que es un pilar fundamental.

Para terminar, me gustaría acabar con una cita de Mahatma Gandhi que considero que expresa muy bien la idea de este tema en cuestión: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.” 

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