lunes, 11 de enero de 2016

El valor del esfuerzo

Últimamente, y sobretodo en el ámbito de la educación, se está hablando mucho de la carencia de esfuerzo de los jóvenes, que se han acostumbrada a tenerlo todo en el momento, por eso, y me incluyo en este grupo, lo queremos todo de inmediato, que sea rápido de terminar y que nos salga perfecto.

También ha influenciado en esta creencia el hecho de que, en nuestra sociedad, uno tiene que esforzarse para llegar a ser alguien o simplemente para conseguir aquello que desee, como un buen trabajo ganando el dinero suficiente para vivir con todas las comodidades para nuestro gusto y disfrute. Ahora bien, existen muchos concursos o, más populares, los boletos de lotería, que hacen creer que con el mínimo esfuerzo, o simplemente sin éste, puedes llegar a vivir incluso mejor que esforzándote para conseguir lo que te mereces.

En el ámbito de estudios pasa una cosa similar, ya que los estudiantes cada vez son más propensos a no estudiar lo suficiente para un examen porque tienen falta de motivación, no hacer los deberes por falta de ganas o a no practicar más esa asignatura en la que flojean porque ya la dan como imposible con tal de no intentarlo, y con eso se refuerza aún más la cita anónima que dice que “si luchas puedes perder, pero si no luchas estas perdido.”

Aun así, ahora se están implantando distintas formas de educar y de enseñar a los niños, motivándoles des del principio para que hagan cualquier cosa con empeño e ilusión, ya que de esta manera el esfuerzo es mucho más placentero y no tan cansado.


En conclusión, puedo decir que el sentido del esfuerzo en sí, es verdad que ha decaído en los últimos años pero que, para mí, todo se puede solucionar con las ganas de tirar para adelante y conseguir llegar a tus metas.