viernes, 8 de enero de 2016

Las raíces de nuestro futuro

El que no trabaja no come. Así empezaría yo mi redacción puesto que el trabajo es esencial en esta vida, es el único modo de conseguir algo de dinero, con más cantidad o menos. Pero dejo este tema de lado y me centro en uno de más importante, el aprendizaje, la raíz del aprendizaje de cada uno de nosotros, la base dónde a partir de ella crecemos y nos desplazamos.
El aprendizaje es un factor que tiene lugar en todo el largo curso de nuestras vidas, cada día aprendemos cosas nuevas, pero sin embargo nuestra esponja absorbe con cantidad en la etapa adolescente. Digo absorber porque es lo que nuestro cerebro hace, conocemos y experimentamos cosas con la finalidad de aprender, y para aprender tenemos que esforzarnos. El esfuerzo es, no obstante, el factor que más influye en el aprendizaje, sin él no lograríamos nada, nuestro cerebro no evolucionaría y nos quedaríamos siempre en una misma habitación, no abriríamos ninguna puerta hacia el exterior.
Los profesores son los principales a conseguir que nosotros, los alumnos, tengamos un buen aprendizaje y a posteriori, un buen trabajo. Si desde el principio ellos no muestran interés por sus alumnos y no se esfuerzan  en aplicar nuevas técnicas para facilitar el aprendizaje, entonces ellos, los alumnos, tampoco muestran interés ni con el profesor ni con la materia que él debería explicar, y no teniendo ni idea de esa asignatura nos vemos obligados a quitarla de nuestros posibles planes de futuro puesto que no tenemos una buena base, unas buenas raíces. Lo mismo sucede a la inversa, si los alumnos no muestran interés al respecto, sin importar el esfuerzo que aplique el profesor para que nosotros prosperemos, seremos nulos en esa materia y tendremos que conformarnos con el resto. Entraríamos aquí con el tema de la ley del mínimo esfuerzo, “no me interesa esa materia, muestro el mínimo esfuerzo e intento aprobar para que mis padres no me riñan”.

La cuestión es que también se esfuercen el centro y el profesor, dedicando más recursos e incluso más tiempo a los alumnos. Entonces podrán exigir que su esfuerzo sea correspondido.

Por consiguiente, la base, la raíz de nuestro futuro, necesita que ambas partes muestren interés y dedicación para que los frutos del árbol proporcionen una buena formación personal y laboral.

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