lunes, 22 de febrero de 2016

Discriminación intolerante

Discriminación intolerante

El acoso escolar desgraciadamente está presente en muchas escuelas, en menor o mayor grado, ya puede ser por aspecto físico o por ideologías.
En el caso de Carla, Arturo Pérez Reverte mediante un artículo de opinión con un tono contundente, critica la actuación previa de algunas personas prosperas a Carla, sobre todo a sus compañeros y el personal del colegio.
Pero este artículo va más allá de un hecho puntual, el caso de Carla sirve de ejemplo para demostrar lo crueles que llegamos a ser en esta sociedad, ya que no sólo están involucrados los que ejercían “bullying” sobre ella directamente, sino también sus compañeros que veían la situación pero que no se enfrentaban para solucionarlo y sus profesores que lo consideraban normal por la edad que tenían.
Y es que no se trata de un hecho aislado, es un hecho recurrente, muchos niños se mofan de otros por el ser gordo, ser homosexual, ser tímido, entre otros. Pienso que esto está relacionado en la forma de actuar de una sociedad permisiva que lo considera dentro de lo normal y lo tolera.
En algunos casos, cómo el de Carla, el desenlace es fatal y entonces es cuando nos damos cuenta de la grave situación que estaba pasando, y es que los seres humanos muchas veces no nos damos cuenta del dolor ocasionado hasta que vemos las consecuencias.
Además, tenemos que añadir las redes sociales un lugar de libre opinión donde el acoso se multiplicó y que hizo que más personas se unieran a terminar de derrumbar a Carla y que esta viera la solución para dejar de sufrir quitándose la vida.
Me ha sorprendido como termina el artículo de opinión diciendo que lo que realmente nos remuerde es cuando tenemos problemas económicos, queriendo decir que damos más importancia a lo material que a una persona con sentimientos.
Como conclusión creo que a través de este artículo me ha hecho reflexionar sobre todo en nuestra actuación frente a situaciones como la de Carla, de cómo la sociedad ha distinguido por sexo, tamaño o ideología a ciertas personas y como a estas les cuesta hacerse un hueco en la comunidad y ser aceptadas por su alrededor.

Nos tendríamos que replantearnos esta permisividad ante estos hechos, porque la discriminación nos viene desde pequeños, y puedo hablar por experiencia propia de diferenciar a una persona por su peso. Más tarde, cuando creces, te das cuenta de lo que aquella persona podía estar sufriendo, pero tú en aquella situación hacías lo mismo que los otros y le ponías la etiqueta de gorda. La solución del problema creo que está en la aceptación de las personas sin discriminar por la razón que sea, pero está claro que para cambiarlo no será cosa de uno, es una tarea de todos de conseguir que la distinción entre personas por su apariencia termine. 

1 comentario:

Teresa dijo...

Buena redacción, Roger. Como te suele pasar, tienes algún desliz por influencia del catalán. En este caso la palabra "prospera" cuando querías decir "cercana". Tampoco es adecuado la palabra "alrededor" para referirse a las personas de su "entorno" (alrededor se refiere al espacio físico)