domingo, 14 de febrero de 2016

Es cuestión de todos

Después de haber leído el artículo de opinión de Pérez-Reverte, uno no puede negar que queda un tanto afectado, algo en el interior nos hace sentir que algo va mal si hace falta tanta dureza para hablar sobre un tema que implica a toda la sociedad.

El acoso escolar es una cuestión que la sociedad siempre ha tendido a no prestar demasiada atención. Cada vez que salen a la luz nuevos casos que acaban en tragedia, los medios se hacen eco en seguida y no se duda en condenarlo a través de numerosos actos con flores y velas. No obstante, poco después del tiempo pertinente de duelo, todo vuelve a la normalidad, como si nada hubiera pasado y los acosadores siguen con sus vidas. Ante esta situación, somos nosotros los responsables.
Es obvio que el autor de esta crítica tan contundente no se dirige únicamente al juez que ha dictaminado la sentencia, ni a los propios acosadores, sino a toda la sociedad. Una sociedad carente de valores y de la cual destaca la falsedad y la falta de remordimiento.   Por desgracia, el caso de Clara es uno entre muchos.

Desde mi punto de vista, es común que los propios acosadores no sean conscientes del daño que están causando a la persona, que se lo tomen como un simple juego. Las personas que se dedican a arruinar la vida de otra persona, que consideran más débil y con poco carácter, esconden en esta actuación sus propios problemas e incluso su debilidad, porque es muy fácil meterse en la vida de los demás para criticar y olvidar la suya propia. Existen otros responsables, ya sean compañeros, profesores, etc. que en muchas ocasiones callan y se convierten en cómplices silenciosos.

Quizás Clara se sentía incomprendida, diferente. Y es que la diferencia en la sociedad actual es duramente castigada, aunque a muchos les pese reconocerlo. Porque si no se es de la forma en que dicta la sociedad (al fin y al cabo, quién es ¿“la sociedad”?), se es rechazado hasta el punto de quitar una vida humana. Si hemos llegado hasta este punto, no ha sido por casualidad. El problema  del acoso escolar se ha ido gestando a lo largo de los años y de las décadas. Creo que hemos llegado a un límite que no deberíamos haber traspasado nunca, así que cabe replantearnos los valores de nuestra sociedad y hacia donde queremos ir. La educación como pilar juega un papel fundamental a la hora de hacer frente al acoso escolar. Por ejemplo, Finlandia, referente en el ámbito de la educación, hace tiempo que ha puesto en marcha un programa (“KIVA”) para evitar el acoso escolar ya desde pequeños.

Es posible que gracias a este artículo de Pérez-Reverte muchas persones hayan reflexionado sobre este tema y sean más conscientes de su gravedad. ¿Se ponen medios para evitarlo o simplemente se les da carta blanca a los acosadores por el hecho de ser niños? Deberían inculcarse valores como la tolerancia y el respeto, además de endurecer las sanciones. En este tipo de casos, sale a la luz las peores cualidades del ser humano.  Porque al fin  al cabo, es una acción cruel de un ser humano contra otro ser humano.

1 comentario:

Teresa dijo...

Muy buen comentario, léxico adecuado, perfectamente conexionado,ordenado. Berta, que no salga de aquí pero, me sabe mal no haberte tenido como alumna hasta tan tarde, ¡me he perdido muchas buenas redacciones!