lunes, 15 de febrero de 2016

¡Pero que hagan el favor!

¡Pero que hagan el favor!

Angustia. Impotencia. Rabia. Desesperación. Hipocresía. Barbarie e inhumanidad. Estas palabras mencionadas define, a grandes rasgos, mis sentimientos al haber leído el artículo de Pérez-Reverte, "Esas jóvenes hijas de puta". Y es que con el título la clava. Es vergonzoso que al siglo XXI hayamos evolucionado tanto en algunos factores, y lo hayamos hecho tan poco en otros, e incluso hayamos retrocedido.
"Esas jóvenes hijas de puta" enmarca perfectamente la sociedad en la que vivimos: una sociedad llena de crueldad, de crítica, de humanos inhumanos que no saben vivir sin difamar a los otros. Una sociedad que no respeta los derechos humanos, una sociedad fría de sentimientos. Y el caso de Clara es uno de tantos que no han salido a la luz, un caso que refleja la educación que está siendo dada a los niños y jóvenes de nuestro país, una educación que quizás sea rica en matemáticas y física, pero que deja de lado la ética, y, en efecto, lo que nos educa. Lo que de verdad nos sirve. Si éste es el futuro que queremos, estamos perdido. Si todos los niños están educados así, menudo futuro nos espera. Lleno de humanos inhumanos, de fríos sentimientos, que velan por sus propios intereses, por ganarse su fama, faltando al respeto y haciendo Bullying a pequeños inocentes cómo lo es Clara.
Visto que las leyes del estado español son un tanto incoherentes, creo que el cambio se debería hacer desde abajo. Explico a que me refiero cuando hablo de cambio: cuando hablo de cambio me refiero a algo tan simple cómo es educar a nuestros niños. A crear personas, no monstruos. A hacerlos reflexionar sobre los problemas de la sociedad, a hacerlos entender que todos somos distintos, todos tenemos gustos e ideas diferentes. Y, en efecto, que de la unión de gente diferente sale una sociedad rica y equilibrada. A sabiendas de a que me refería con el término de cambio, a continuación explicaré cómo creo que debería desarrollarse dicho cambio. Y la solución es, desde abajo. Por los padres. Por los profesores. Ambos deberían ser educadores de los jóvenes. No todo es saber resolver un problema en matemáticas. O saber la conjugación del verbo "être". O vomitar el rosa rosae.
Debemos hacer que aprendan a respetarse entre ellos, a ayudar a sus compañeros y así crearemos humanos de verdad. No humanos inhumanos.
Cabe decir que la revolución de las redes sociales ha facilitado mucho la tarea de los acosadores y de los seguidores del bullying, pues pueden agredir a sus pobres presas no solo en el colegio e instituto, sino que también pueden hacerlo desde sus hogares. A todas horas. De todos los modos. Por lo que el sufrimiento del que lo padece se multiplica por infinito. En los últimos años, los niños han empezado a utilizar las redes sociales con menor edad. El tema de la edad mínima debería estar, en mi opinión, más controlado. Por mucho que nos lo parezca bien, o les parezca bien a los mismos niños, estar dentro de dichas redes a esa edad, no les hace ningún bien. Todo lo contrario.
Ahora, para acabar con mi peculiar comentario sobre el artículo, (Claro, como era de estilo libre, me he pasado las normas, con el vocabulario de Pérez-Reverte, por los huev**), me gustaría dedicar un poquito de tiempo a las gentes como Clara. A estas pobres gentes que sufren acoso a diario. Y sí, los he llamado pobres. Lo son. No quiero minuspreciarlos con dicho adjetivo, pero alguien que es acosado, es alguien pobre. Y no merece serlo. Empatizémonos con ellos, por unos instantes. ¿Qué se deber sentir? Estás sólo, sin apoyo alguno. Sin nadie a quien contarle lo que está sucediendo, y, en caso de que éste exista, con miedo de contárselo por miedo a perder una de las pocas personas que están de nuestra parte. Empiezas a creerte lo que te están diciendo: ¿Si todos dicen que soy fea, gorda y bizca, será verdad no?. Todos dicen lo mismo, acabas creyendo que eres tal y como te dicen.
Además, nadie acepta que me guste alguien de mi mismo sexo. ¿Por que no lo hacen? ¿Que hecho me diferencia de los otros, si soy homosexual? ¿Por que nadie entiende mis gustos?
Estos son algunos de los pensamientos que pasarían por mi cabeza en momentos de desesperación ante situaciones de acoso o de bullying. Y la verdad, es que es terrible. Dentro de su piel, vemos en primera persona cómo sufren, y no es nada agradable. Es por esto que tenemos que luchar en contra de esta terrible moda del bullying. Cada uno de nosotros debe poner su granito de arena y así poder disminuir el número de casos de acoso hasta recudirlo a cero, y creo que el mejor método para llegar a dicho objetivo, es cambiando desde abajo, cómo he explicado anteriormente.
Di NO al bulling y sí al compañerismo y al respeto, sí a los derechos humanos, sí a la paz y a la amistad, sí a tener una vida digna y sí a la igualdad. Todos somos iguales, no lo olvides.

1 comentario:

Teresa dijo...

Buen trabajo, Laura. Como les ha pasado al resto de tus compañeros este trabajo te ha salido especialmente bien (no acabo de ver dónde te has saltado las normas "a tu capricho" como tú dices). Hay algunos errores de ortografía (alguno posiblemente al teclear el texto) que no tienen más importancia.
Por cierto, un acierto esos "humanos inhumanos" pero no abuses de un acierto lingüístico pues puede saturar y perder parte de su eficacia.