lunes, 14 de marzo de 2016

LA CLAVE PARA UN FUTURO MEJOR


El lenguaje es una herramienta fundamental para comunicarnos y para expresar nuestras emociones, opiniones; además, el lenguaje nos permite conocer nuevas culturas, países y maneras de vivir. Cabe destacar que el lenguaje es el reflejo de la sociedad y de su manera de pensar y de entender el mundo. Evidentemente, el lenguaje ha evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad; por lo tanto, no se puede comparar el utilizado en la época del medievo con el que actualmente convivimos. Hay varios tipos de lenguaje, los cuales aportan una gran riqueza cultural a nuestra sociedad. Sin embargo, existen otros que suponen una mancha indecente. Es el caso del lenguaje sexista o machista. Indiscutiblemente, no todo el lenguaje se calificar de dicho modo, no obstante, hay una parte de él bastante amplia que hoy en día provoca una amplia fractura social.

Se distinguen dos tipos de lenguaje sexista: en primer lugar, el social, cuyo mensaje tiene como objetivo mostrar la superioridad de un sexo por encima del otro; en la mayoría de los casos, el masculino por encima del femenino; denigrando al segundo. En segundo lugar, existe otro tipo de sexismo, el cual podemos encontrar en cualquier registro o lenguaje, ya sea periodístico, administrativo, etc.

Podemos encontrar este tipo de lenguaje en el mundo laboral. Por ejemplo, cuando un cartel dice: "se busca camarero", se da por infundado que para dicho empleo pueden presentarse tanto un hombre como una mujer. También hay otros casos en los que muchos términos en género femenino tienen aspectos despectivos frente a la mismo pero en masculino, como en el caso de "gallo", que significa hombre con valentía y "gallina", un adjetivo para calificar a alguien de cobarde.

Por lo tanto, dada esta situación, yo creo que hay que apostar por un uso del lenguaje más inclusivo, que no rebaje o menosprecie a ninguno de los dos sexos e igualitario. Para lograr dicho avance, tanto en el campo del lenguaje como en el de la sociedad en general, hay que empezar a implementar varios cambios como usar términos genéricos para referirnos a los dos géneros y para evitar que se produzcan diferencias. Por ejemplo, creo que sería más eficaz usar vocablos como "persona que dirige" en vez de "director" o "quién" o "quienes" trabajan por "trabajadores".


En conclusión, opino que dicho lenguaje machista vigente en nuestra sociedad puede ser erradicado, en primer lugar, concienciándonos de que su uso no es moralmente correcto y que atenta directamente contra la dignidad de las mujeres, produciéndose, en consecuencia, un cambio paulatino pero contundente en nuestra manera de pensar; y en segundo lugar, adoctrinar, en el buen sentido del término, a la futuras generaciones, ya sea desde los mismos centros educativos o en los ámbitos familiares, para que en el futuro se use un lenguaje equitativo, respetuoso e inclusivo.

1 comentario:

Teresa dijo...

En general, muy correcto pero, tiendes a la digresión con oraciones innecesariamente largas que no acaban de profundizar en el tema. Hay alguna palabra incorrecta como "infundado" cuando en realidad quieres decir "descontado".
Tampoco me queda clara la clasificación que haces del lenguaje sexista porque es impreciso el término "lenguaje social" (¿frente a lenguaje asocial?) y porque no le das nombre al segundo tipo de lenguaje sexista.