sábado, 7 de mayo de 2016

¿Lenguaje o personas machistas?

Según la Real Academia Española define el machismo como la actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres. Se trata de un conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra el género femenino.

En todo momento estamos hablando de personas, las responsables de que éste hecho termine de una vez por todas. 

Desde siempre, la mujer se ha encontrado con más dificultades en muchos aspectos de su vida. Pero, ¿cómo podemos terminar con esta discriminación y con la violencia machista? En mi humilde y modesta opinión, esta lacra que afecta a un gran número de personas en nuestro planeta, la violencia se combate educando en valores: inculcando a los niños que cuando una niña dice que no es que no, y a las niñas, que deben dar puerta a sus parejas en cuanto intenten controlarlas lo más mínimo. La población debería de saber que tanto las mujeres como los hombres tienen las mismas aptitudes para realizar la misma tarea y que el órgano reproductor no implica ser mejor o peor. 

Centrándome en el tema de redacción, ¿es el lenguaje machista o lo son las personas? 
Hay palabras que en masculino recalca una cualidad positiva y en cambio, al hacer su femenino se convierte en un insulto o una palabra descalificativa hacia el género femenino. Más de 50 palabras en castellano sirven para llamar "prostituta" a las mujeres mientras que sus homónimas en masculino destacan cualidades positivas. 
Más allá de los insultos y los tacos, la imagen negativa de las mujeres se extiende al mundo de los refranes, los neologismos y los eufemismos, y llega a expresiones bastante repetidas como "esto es un coñazo". En el caso del hombre sale mejor parado; sus genitales tienen connotaciones positivas ("poner los cojones sobre la mesa") y los refranes reafirman su superioridad frente a la mujer, hasta llegar al punto de incitar la violencia de género (A la mujer y a la burra, cada día una zurra). No sólo en las personas podemos observar este machismo, sinó que hasta en los animales, escritos en masculino, salen ganando. Por ejemplo, un gallo es un hombre fuerte y valiente, mientras que una gallina define a una persona cobarde. 

Como dice Susana Guerrero Salazar en un escrito en el diario PAÍS, la lengua española no es machista, como no es racista, ni homófoba. 

Desde mi humilde opinión y punto de vista, es el uso que hacemos de la lengua lo que determina el carácter del discurso y sólo depende de nosotros poder canviar este uso machista del lenguaje. 

1 comentario:

Teresa dijo...

Lástima que hay demasiada paja y poca opinión personal. Mezclas registros sin darte cuenta , igual eres demasiado rimbombante (en mi humilde y modesta opinión) como demasiado coloquial (dar puerta)