viernes, 14 de octubre de 2016

El turismo en Barcelona


Hoy en día como fuente de ingresos en muchas ciudades o pueblos con interés histórico y cultural –entre otros-, se basa en el turismo. No es novedad pues, que en verano, siendo -en principio- la mejor época para marcharse de viaje, las ciudades se llenen de extranjeros ansiosos por explorar las calles desconocidas e interesarse por los puntos turísticos de más éxito. Aun así, no todo conlleva buenos resultados.

Por una parte el beneficio monetario es notable en la mayoría de comercios: las agencias de discotecas, los bares y los pubs se llenan de turistas jóvenes y mayores, los hoteles se ocupan, hasta los de alta cualificación y todos los negocios son positivamente afectados en general. A demás, el turismo proporciona lugares de empleo –aunque quizás sean temporales- tanto en esos comercios dedicados a ello como en los más “de calle”. La Administración del Turismo es de hecho muy consciente de la importancia de ofrecer una buena imagen y un buen servicio para los extranjeros que llegan y de hecho por lo general se consigue; un informe de la Generalitat destacaba la mayoría de turistas valoraban muy positivamente su experiencia en la ciudad y que el 20% de los turistas no destacaba ningún aspecto negativo en concreto.
Por otra parte en cambio, el gran problema del turismo presente en Barcelona es su gran masa. Un campo amplio de turistas puede realmente generar una serie de problemas a los ciudadanos establecidos, como es el comportamiento de los extranjeros excitados por la emoción u otros motivos, la gran aglomeración por la mala distribución de los grupos turísticos, apartamentos conflictivos de alquiler etc. Por lo contrario, existen también inseguridades de los turistas ante el hurto, ya que son de gran atracción para los delincuentes de la ciudad y es de hecho un caso muy común.


En mi opinión y como ya se ha debatido en distintas ocasiones la solución a los problemas sería una mejor distribución del turismo en los grupos de masa y las agencias encargadas exclusivamente a la organización turística deberían encargarse de ello. Aun así creo que la solución óptima podría ser establecer un turismo de calidad (precios balanceados en vez de demasiadas ofertas para rebajar precios, por ejemplo) en lugar del de grandes masas que se ha establecido a la ciudad.