lunes, 17 de octubre de 2016

El turismo en Barcelona



Barcelona es una ciudad con un gran atractivo, conocida por su estilo Mediterráneo. Es casi imposible encontrar otra ciudad con tanta historia y cultura, que sea tan abierta y cosmopolita. Con estas cualidades no es de extrañar que sea un destino de primer nivel. Acoge visitantes de perfiles muy distintos, diversificados en cuanto a origen y motivación.  El turismo aporta una gran cantidad de ingresos, prosperidad e intercambio a la ciudad. Aun así, no todo son ventajas, este se puede convertir en un problema si es objeto de una mala gestión.

Para empezar, el turismo constituye uno de los sectores económicos más influyentes de gran parte de los países desarrollados. En el caso de Barcelona en particular, este genera un impacto económico de 20 millones de euros diarios. Podemos considerar que los visitantes vienen por el tradicional sol y playa, que todavía parece uno de los principales focos de atracción. Aún así, en los últimos años han aparecido nuevas tendencias que cada vez tienen más peso dentro de la oferta vacacional catalana. Dentro de las posibilidades económicas que nos ofrece este sector, cabe destacar la creación de empleo en distintos ámbitos; como el alojamiento, la restauración, y la gestión de ofertas y servicios turísticos. Además, potencia el desarrollo de la cultura, el ocio y los transportes.

En Barcelona se están extendiendo varios sectores económicos ligados a las nuevas tecnologías y la sostenibilidad que ofrecen interesantes oportunidades de negocio, sobretodo para el turismo. La ciudad apuesta por la mejora constante y los proyectos con grandes oportunidades de futuro. Por este motivo, incluso en tiempos difíciles, siempre se encuentra inmersa en una gran transformación urbanística, con importantes inversiones públicas y privadas que benefician también a la población local.  

Por otro lado, cabe decir que últimamente los vecinos de la ciudad se están quejando y opinan que hay muchas aspectos a mejorar. Por ejemplo, el exceso de apartamentos turísticos en La Barceloneta, que se extienden por L’Eixample, Poble Sec, Gràcia y otros barrios, provocó una intensa protesta ciudadana. Estos alojamientos que en un principio benefician a quien los alquila, son un problema para el vecindario, que debe soportar el ruido. Además, como muchos de los turistas son jóvenes con ganas de fiesta, dejan botellas de alcohol esparcidas por la calle y no respetan los espacios públicos de la ciudad.

En conclusión, el turismo acostumbra a aportar muchos beneficios y Barcelona no se ha quedado atrás, aprovechándose del sector para mejorar su nivel económico y cultural. Aún así, se tienen que gestionar diversos aspectos para que la ciudad reciba a unos visitantes responsables, que quieran disfrutar de un intercambio cultural sin problemas.