lunes, 28 de marzo de 2016

EL LENGUAJE MACHISTA



A lo largo del tiempo las mujeres han sido desiguales con los hombres por el pensamiento machista de la sociedad, y al largo de revoluciones, tiempo y luchas las mujeres han ido consiguiendo derechos y ganando igualdad en una sociedad injusta.

Como bien sabemos la hipocresía en el mundo es siempre la clave del éxito, y la gente de cara al público quiere parecer una persona anti-machista pero luego a la hora de la verdad es todo lo contrario, y eso para la constante lucha de las mujeres es muy difícil afrontarlo.
Uno de los claros ejemplos son los refranes populares que se dicen hoy en día, o las canciones, etc. La mayoría dan favoritismo a sexo masculino y en algunas ocasiones desprecian al sexo opuesto.
A parte de las canciones o los refranes, de cara más al público hay machismo en la televisión como en dibujos animados, discursos políticos, películas, incluido en la enseñanza de los niños pequeños se incluye el machismo. Y las mujeres al ver esto no hace nada al contrario, va pasito a pasito para hacer la revolución contra la desigualdad de género.
Incluso la gente bromea con el lenguaje machista o lo dice inconscientemente y las mujeres de su alrededor ni se inmutan, o incluso se ríen con ellos. Eso es un comportamiento que da pie a que el lenguaje machista no se termine nunca porque lo permiten, y al fin y al cabo acaba formando una sociedad machista muy difícil de controlar.
Y por acabar, en muchos textos científicos, administrativos, etc. Para cualificar a la humanidad se le denomina hombres al conjunto de mujeres y hombres, en cambio de mujeres solo. Esto es otro signo de machismo en toda la humanidad.

En mi opinión, creo que las mujeres no deberían dejar pasar estos signos de lenguaje machista o incluso los maltratamientos que sufren por los hombres, y se deberían hacer valer más por si mismas, y cada vez que escuchan cualquier actividad o signo machista, denunciarlo o pegarle un toque al contribuyente de lo hecho.

En conclusión lo que hace falta es hacer el lenguaje más sexista y vigilar que los hombres o las mujeres mismas no permitan el machismo de ningún modo ni tipo de canal.

jueves, 17 de marzo de 2016

¿ Es machista el lenguaje?

¿Es machista el lenguaje?

Si nos ponemos a leer en las redes sociales, periódicos u otros medios nos daremos cuenta que sí, el lenguaje sí que es machista. 
Lo que primero veríamos si nos ponemos a buscar ejemplos o razones para ver lo machista que es el lenguaje, veríamos que en muchos diccionarios no solo en español sino también en las otras lenguas, cuando queremos buscar el significado de una palabra, más concretamente un adjetivo, en muchos de ellos no nos darán la definición sino ponemos el adjetivo en masculino.  Por ejemplo, si buscamos la traducción del castellano al español del adjetivo “simpática”, no va a tener entrada, por tanto, el traductor nos muestra directamente la entrada del mismo adjetivo pero en masculino.
Un rasgo de la lengua castellana que también nos ayuda a ver como es la lengua, es que el género gramatical no está marcado, con esto quiero decir que el género masculino es inclusivo y el género femenino es exclusivo. Un ejemplo claro es cuando decimos: hoy he tenido muchos clientes, la palabra clientes engloba los dos géneros, tanto el femenino como el masculino y si decimos  hoy he tenido muchas clientas, solo engloba el género femenino.
Otro rasgo que creo interesante explicar sobre la lengua castellana es que tiene muchas palabras de género femenino, con sentido despectivo frente a la misma palabra pero de género masculino. Un claro ejemplo podría ser cuando decimos gallo, adjetivo de género masculino,  sería como un hombre valiente, en cambio, si decimos gallina, adjetivo de género femenino, es todo lo contrario, es un hombre cobarde. Si buscamos en el diccionario el significado de zorro, saldrá persona astuta mientras que si buscamos zorra, nos aparece prostituta.
El lenguaje es la forma que tenemos de comunicarnos, dicen que el lenguaje es el reflejo de la sociedad, entonces ¿quiere decir que los hablantes somos unos machistas? Somos todos, tanto mujeres como hombres, los que utilizamos día a día expresiones, refranes e incluso palabras con una referencia machista. Claro está que ahora no podemos cambiar todas las reglas gramaticales para solucionar el problema, pero sí que entre todos podemos ir mejorando poco a poco para que estos rasgos de la lengua sean menos sexistas.
El machismo es uno de los temas que más se habla ya que ha estado presente siempre en nuestra sociedad, las mujeres han tenido que sufrir el machismo desde hace siglos. Poco a poco ha ido mejorando pero aún nos queda mucho por hacer, ahora que estamos en el siglo XXI, ya es hora de que las mujeres pongamos frenos a esta actitud de superioridad y nos pongamos en el sitio que merecemos.

En conclusión, vuelvo a repetir que sí que creo que el lenguaje sea machista, pero tengo que decir, que no es porque la lengua haya sido así desde el principio sino que hemos sido nosotros, los hablantes los que hemos decidido que sea así. Como dijo Guerrero Salazar – La lengua española no es machista, como no es racista, no homófoba.  Es el uso que hacemos de ella lo que determina el carácter del discurso-, la lengua es una herramienta que tenemos, podemos elegir si utilizarla bien o no.  

miércoles, 16 de marzo de 2016

¿El lenguaje es machista?

Es cierto que un lenguaje es el resultado de una tradición de cualquier tipo. Si nos referimos a la nuestra. Es decir, el castellano. Podemos afirmar que el lenguaje es polémico. Por el motivo de que no hay una persona neutra y/o que haya alguna palabra o estructura que demuestre que aquella palabra o conjunto de ellas es neutra. Y como hemos dicho anteriormente, el lenguaje es el resultado de la tradición por consecuencia, el castellano es machista dada su tradición machista.

Primero, el lenguaje al que me refiero es el idioma, que es machista. Por ejemplo, es curioso que cuando nos referimos a un colectivo de personas decimos: ¿Estáis todos? Cuando en realidad se debería decir: ¿Estáis todas? Porque se refiere a las personas, que es una palabra sustantiva plural femenina y no masculina. Otro ejemplo los insultos. Nunca dices eres un hijo/a de el gran puto. Dices; eres un hijo/a de la gran puta. Es decir, siempre se asocia la prostitución a la mujer incluso el mismo término para describir la actividad es en femenino. Y como todos sabemos, la prostitución siempre se ha visto como algo malo o peyorativo. Con esos dos ejemplos nos damos cuenta que el vocabulario o el corpus del lenguaje es machista. Otro aspecto a destacar es la proporción utilizada de palabras masculinas respecto las femeninas. Me atrevería  a decir que la relación es tres palabras masculinas de cada dos féminas. Aun habiendo más palabras femeninas que masculinas.

Por estos motivos me reafirmo que el lenguaje es machista dado que hay restos de la tradición que aún son machistas. Por este motivo, hay que ser conscientes y emprender medidas para erradicar esta desigualdad. La pelota en este problema reside en dos grupos. El primero, el familiar. Que tiene la responsabilidad de educar bien y en igualdad a sus hijos y el segundo, los filólogos, lingüistas y profesores que son los que deben infundir esos pequeños cambios en el lenguaje  estándar para que sea más esquitaba y menos machista.


martes, 15 de marzo de 2016

¿El lenguaje es machista?


La cuestión de la desigualdad de género ha cobrado recientemente interés en numerosos ámbitos de la sociedad. Uno de ellos ha sido el lenguaje, la manera con la que nos expresamos y nos comunicamos con el resto del mundo.  Numerosos colectivos están pidiendo actualmente una revisión y modificación de muchas palabras del diccionario, considerándolas propias de una visión discriminatoria hacia la mujer.

En primer lugar, cabe remarcar la importancia de la comunicación, imprescindible  para el desarrollo de las personas. El lenguaje, como forma de comunicación esencial, permite expresar sentimientos, deseos, emociones, ideas; también ayuda a la interrelación, pues gracias a él sabemos cómo son los demás, qué cosas hacen, qué necesitan, cómo piensan y cómo viven...
El lenguaje es el medio a través del cual los humanos nos comunicamos. Esta es una de las razones por las que muchos piensan que es importante evitar el sexismo dentro del lenguaje, porque si se habla en masculino es porque se piensa en masculino y se hace pensar en ese mismo género. A esta forma de expresión se le denomina lenguaje sexista.

Es imposible hablar de un lenguaje machista sin una sociedad que lo es. Por tanto, antes de pensar en el lenguaje, deberíamos plantearnos si el problema no recae en nuestra sociedad, en cómo se ha ido configurando hasta nuestros días. El lenguaje es un reflejo de la misma, por consiguiente, si en el lenguaje escrito o hablado infravalora a la mujer, será consecuencia de la sociedad. 
Son muchos los que consideran que estas reivindicaciones son absurdas, que ya hay igualdad en nuestra sociedad. Se equivocan. Las estructuras actuales son precisamente un espejo de la realidad: el masculino es una convención lingüística propia de una sociedad cuyas mujeres ocuparon históricamente segundos y terceros planos.

El uso genérico del masculino para designar ambos sexos, así como expresiones que se pueden considerar machistas (“femenino” como débil o endeble, por ejemplo) están firmemente asentados en el sistema gramatical español y de otras muchas lenguas, por lo cual, un cambio parece poco viable a estas alturas. El lenguaje, ya desde sus inicios, ha sido machista y parece que lo seguirá siendo. La inercia resulta difícil de erradicar.

Sin ir más lejos, en el ámbito oficial, la Real Academia Española (RAE) aprobó un informe en el que se criticaban guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades. Si se aplicara estrictamente lo que defendían, explicaba el texto, "no se podría hablar". A raíz de este hecho, podemos observar que no parece haber ninguna intención de cambio por parte del organismo oficial que regula la lengua.
Aun así, cada vez hay más personas concienciadas y algunos hábitos lingüísticos claramente machistas parece que pueden empezar a cambiar. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

Para concluir, creo que el cambio hacia un lenguaje menos excluyente y discriminatorio debe iniciarse desde los propios hablantes, ya que son los únicos capaces de impulsarlo. Y para eso,  hace falta cambiar a su vez nuestra forma de pensar, puesto que  esconde un esquema pensado en masculino. El lenguaje puede ser un impulso para el cambio hacia una sociedad más igualitaria, donde las mujeres tengamos el mismo trato que los hombres, también en el lenguaje.




EL LENGUAJE SEXISTA

EL LENGUAJE SEXISTA

El lenguaje sexista lo encontramos en todos los medios que nos rodean, des de la televisión hasta en los discursos de los políticos. Definimos este tipo de vocabulario como aquel que discrimina a las mujeres, las hace dependientes d ellos hombres, o simplemente no las identifica.
Podemos observar que muchas de las palabras que en el género masculino tienen un significado, normal, como cualquier otra palabra, en el género femenino tienen un significado peyorativo, como podría ser el caso de perro y perra. En estos usos, lo peor de todo es que algunos están tan arraigados a nuestra sociedad que ni siquiera nos damos cuenta que se trata de lenguaje sexista.
Es por eso que, el pasado mes pudimos observar que todos los dirigentes de los partidos políticos, aprovechando que han sido las elecciones, todos excepto uno, se dirigen en expresiones como nosotros debemos hacer, bienvenidos o el hecho de llamar a los representantes hombres por su apellido, y a las mujeres al poder únicamente por su nombre, las esta degradando, parte también de lo que definimos como lenguaje sexista. ¿Es que uno y otro no tienen el mismo grado o derecho, o es que uno es más importante que otro?
Por esta razón quería destacar varias propuestas que se han hecho a lo largo de estas elecciones. En primer lugar el hecho de proponer cambiar el nombre del Congreso de los Diputados, por Congreso de las Diputadas, si bien podemos creer que es un hecho insignificante y que no cambiaría respecto a la situación del lenguaje sexista o machista, en mi opinión si que cambiaría, y es que en un día no podemos cambiar la cima de la montaña, hay que empezar por pequeñas cosas, que la gente se solidarice y poco a poco ir haciendo y modificando cosas más importantes.
En segundo lugar quería destacar el lenguaje que usan los dirigentes del partido catalán la CUP, en todas sus apariciones mediáticas. Ellos como partido defensor de los derechos de las mujeres y los hombres en igualdad, firmemente en la lucha contra el machismo que tanto acosa a las mujeres de nuestra sociedad, han decidido no usar el nosotros y cambiarlo por el nosotras, así con todo su vocabulario, de esta manera están manifestando el derecho de la igualdad de la mujer.

En conclusión decir, que no deberíamos menospreciar pequeños hechos como cambiar el nombre del Congreso, todo y ser pequeñas medidas la sociedad debería mostrar todo su apoyo a proyectos como estos ya que serían la clave para que en un futuro hubiera más proyectos contra el lenguaje sexista, y a través de estos una mejora de la condición femenina.

EL MACHISMO Y EL LENGUAJE SÍ TIENEN RELACIÓN

Hablar es una de las acciones más comunes en la especie humana, lo hacemos día tras día, con todo no somos conscientes de los mensajes machistas que esconden algunas de las palabras más usadas o algunas de las construcciones semánticas más utilizadas. 
Analizar todas las palabras del diccionario castellano nos llevaría a ver como la mayoría de ellas entran en la caja de palabras machistas ya que a menudo en masculino significan lo mejor y en femenino lo peor, por ejemplo; perro, el mejor amigo del hombre, y perra, una prostituta o callejero, que proviene de la calle y callejera que es una prostituta o bien héroe, un hombre perfecto y salvador, y heroína, una mujer salvadora y perfecta o bien la droga. Con estos tres ejemplos se puede confirmar que las palabras en femenino aunque su significado directo no esté en clave sexista, su segundo significado sí que lo está como vemos en el último ejemplo.  
Así millones de palabras más sobre las cuales deberíamos reflexionar y decidir sobre si queremos estas diferencias notables entre masculino y femenino. 

Además podemos observar que el lenguaje machista se inculca des de la escuela; cuando el profesor nos enseña que si tenemos un nombre en femenino y otro en masculino, debemos hacer la conjugación del adjetivo en masculino para así mostrarnos la superioridad del género masculino. Puede ser que muchos de vosotros estéis pensando, ¡Qué exageración!, pero la verdad es que querer una sociedad igualitaria con un lenguaje machista, es incompatible. El lenguaje es una de las bases fundamentales para la población, y deberíamos empezar a cambiar nuestra idea del "macho alfa" por la lengua que nos constituye. 

Basándome en una de las páginas web proporcionadas para hacer esta redacción debo decir que la Real Academia Española es un síntoma más del machismo y de considerar la mujer como el sexo débil a causa de que calificaba femenino como débil y endeble, en cambio, calificaba masculino como los rasgos propios de un varón. Por suerte, a partir de unas reclamaciones la RAE quitó estas definiciones y mostró la igualdad con definiciones que no dejasen la feminidad por debajo la masculinidad. 

Sabemos que no se pueden cambiar las reglas gramaticales de una lengua en dos minutos pero sí podemos intentar que las reglas actuales que nos han llegado des de los inicios de la lengua castellana se modifiquen un poco para hacer un lenguaje más neutro que no haga diferencias por sexo. 
En teoría, deberíamos pensar que en el siglo XXI es un disparate hablar sobre la relación notable entre machismo y lenguaje pero, la verdad, aunque la sociedad haya superado en algunos aspectos el sexismo, sigue con este machismo presente en una categoría como el lenguaje, que, a priori, no deberían tener esta relación tan fuerte.

En resumen, sí que hay machismo en el lenguaje aun así nosotros, sus hablantes, podemos intentar de variar un poco nuestra manera de hablar para evitar que fulano signifique extranjero y fulana signifique prostituta. ¡Todos podemos hacer un lenguaje sin sexismo!

La revolución del lenguaje.

Las mujeres llevamos años luchando por la igualdad, defendiendo nuestros derechos y es más, años tras año y a nuestro paso constante conseguimos ser reconocidas e igualadas en una sociedad claramente machista e injusta.

Actualmente el mundo quiere mostrar una igualdad aparente, una lucha constante de las mujeres por ser reconocidas en la misma medida que los hombres, pero ya está, solo de cara al público.
Si empezamos a fijarnos con detalle podremos ver como en nuestro día a día, tanto hombres como mujeres utilizamos refranes, frases e incluso simples morfemas en los que damos favoritismos al hombre y gran parte de las veces incluso hacemos referencia machistas. 
Tenemos muchos ejemplos a lo largo de un día y no solo en nuestras vidas cotidianas sino que lo vemos por la televisión, en documentales, en discursos políticos, en séries y películas, vivimos rodeados de un lenguaje que nos deja a nosotras, las mujeres, por debajo del hombre y ni siquiera nos quejamos, ni lo cambiamos, seguimos con la rueda y ya tan siquiera nos damos cuenta de lo mucho que perdemos en este lenguaje. 
Podemos ver como la gente juega con el lenguaje machista, como hace bromas y lo dice de forma consciente, para picar a las mujeres de su alrededor, muchas de ella ni siquiera se lo toman mal y se ríen de la broma, así sin más, dando pie a seguir con los insultos escondidos detrás de las risas, esos insultos que se van pegando a la mente para dar paso a un machismo acentuado en estos últimos años.
Y si solo fuera eso… no, hay lenguaje machista en textos científicos donde dan por hecho que al decir hombre se sobreentiende que es toda la humanidad, tanto hombres como mujeres, pero no solo eso, califican con sustantivos y adjetivos en masculino, excluyendo ya de por si al sexo femenino, aunque claro, siempre se sobreentiende… Y así vamos, paso a paso hacía un abismo, nosotras mismas usamos este lenguaje y aún así después seguimos luchando por ser consideradas como iguales. 

Así que en mi opinión, sería necesario que nosotras, las mujeres, empecemos a cambiar el lenguaje, que nos hagamos valer en todos los sitios, que cortemos por la raíz directamente, sin mas tapujos, sin vocabulario sexista para empezar el gran cambio, sin una sola admisión, porque dentro de una humanidad hay tanto mujeres como hombres, porque la frase “los niños juegan al parque” excluye a todas las niñas que también están jugando al parque, porque nosotras existimos, nosotras estamos igual que ellos, nosotras somos.

En conclusión, el lenguaje es sexista, hace daño a todas esas evoluciones y puede ser el paso que nos falta por inculcar a los más pequeños, adiós a las bromas machistas y a los científicos que nos echan de su investigación con tan solo una palabra. 

Podemos empezar otra pequeña revolución desde las palabras, hagámoslo. 

lunes, 14 de marzo de 2016

LA CLAVE PARA UN FUTURO MEJOR


El lenguaje es una herramienta fundamental para comunicarnos y para expresar nuestras emociones, opiniones; además, el lenguaje nos permite conocer nuevas culturas, países y maneras de vivir. Cabe destacar que el lenguaje es el reflejo de la sociedad y de su manera de pensar y de entender el mundo. Evidentemente, el lenguaje ha evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad; por lo tanto, no se puede comparar el utilizado en la época del medievo con el que actualmente convivimos. Hay varios tipos de lenguaje, los cuales aportan una gran riqueza cultural a nuestra sociedad. Sin embargo, existen otros que suponen una mancha indecente. Es el caso del lenguaje sexista o machista. Indiscutiblemente, no todo el lenguaje se calificar de dicho modo, no obstante, hay una parte de él bastante amplia que hoy en día provoca una amplia fractura social.

Se distinguen dos tipos de lenguaje sexista: en primer lugar, el social, cuyo mensaje tiene como objetivo mostrar la superioridad de un sexo por encima del otro; en la mayoría de los casos, el masculino por encima del femenino; denigrando al segundo. En segundo lugar, existe otro tipo de sexismo, el cual podemos encontrar en cualquier registro o lenguaje, ya sea periodístico, administrativo, etc.

Podemos encontrar este tipo de lenguaje en el mundo laboral. Por ejemplo, cuando un cartel dice: "se busca camarero", se da por infundado que para dicho empleo pueden presentarse tanto un hombre como una mujer. También hay otros casos en los que muchos términos en género femenino tienen aspectos despectivos frente a la mismo pero en masculino, como en el caso de "gallo", que significa hombre con valentía y "gallina", un adjetivo para calificar a alguien de cobarde.

Por lo tanto, dada esta situación, yo creo que hay que apostar por un uso del lenguaje más inclusivo, que no rebaje o menosprecie a ninguno de los dos sexos e igualitario. Para lograr dicho avance, tanto en el campo del lenguaje como en el de la sociedad en general, hay que empezar a implementar varios cambios como usar términos genéricos para referirnos a los dos géneros y para evitar que se produzcan diferencias. Por ejemplo, creo que sería más eficaz usar vocablos como "persona que dirige" en vez de "director" o "quién" o "quienes" trabajan por "trabajadores".


En conclusión, opino que dicho lenguaje machista vigente en nuestra sociedad puede ser erradicado, en primer lugar, concienciándonos de que su uso no es moralmente correcto y que atenta directamente contra la dignidad de las mujeres, produciéndose, en consecuencia, un cambio paulatino pero contundente en nuestra manera de pensar; y en segundo lugar, adoctrinar, en el buen sentido del término, a la futuras generaciones, ya sea desde los mismos centros educativos o en los ámbitos familiares, para que en el futuro se use un lenguaje equitativo, respetuoso e inclusivo.

sábado, 5 de marzo de 2016

"El lenguaje es el reflejo de la sociedad"

"El lenguaje es el reflejo de la sociedad"
Con esta sentencia podría definir a la perfección sobre que va a tratar esta entrada. Y bien, voy a hablar sobre el lenguaje de nuestros días y sobre su grado de machismo, afirmando des de un principio que sí lo es.
El lenguaje nos permite expresar nuetros sentimientos y, esencialmente, nos permite relacionarnos con los demás y conocer su personalidad, su carácter, etc.
Hélas, el lenguaje no es siempre utilizado correctamente, sino que está profundamente influenciado por las grandes masas y así crea muchos esteréotipos e imágenes mentales sobre la sociedad, gran parte de ellas falsas.
Volviendo a la sentencia inicialmente mencionada, si la sociedad es machista, el lenguaje utilizado lo será, pues en el lenguaje queda patente el pensamiento de quien lo desarrolla. En consecuencia, tenemos generalmente un lenguaje sexista, que superposiciona el hombre respeto a la mujer. Dicho lenguaje lo encontramos en muchos tipos de texto, como puede ser el periodístico (cualquier entrada de un periódico o de una revista, o bien de un portal online) o el legislativo. Pocas veces nos habíamos parado a pensar en este último, y ¿La Constitución ha solucionado el problema de la equiparación de la mujer? La respuesta es negativa, pues gran cantidad de artículos de la Constitución del 78 demuestran dicho machismo, y son de carácter sexista, dejando a la mujer en un segundo plano.
No hace falte ir más lejos, para evidenciar dicho machismo, que la presentación de cualquier evento, con el “Bienvenidos todos y todas”, o la tendencia a hacer referencia antes al chico que a la chica, “Niños y niñas”. La tendencia profundamente masclista. Luego, tenemos también en la lengua castellana muchísimos motes que en género masculino tienen un significado normal mientras que en género femenino, tiene un sentido discriminativo, como por ejemplo el “Aventurero”, que significa alguien que es valiente, que le gusta vivir nuevas aventuras, y la “Aventurera”, que es una puta.
Alejándome de la lengua española, cabe decir que todas las culturas del mundo lo son. El machismo inunda todo el mundo. Y, desde mi punto de vista, este hecho parte de los arquetipos que nos han inculcado desde pequeños: “La madre lava los platos mientras el padre descansa en el sofá”. Y dicho machismo se evidencia más en culturas árabes, donde la mujer está, en toda regla, sometida a las órdenes de su marido.


En conclusión, el lenguaje es machista porque es un espejo de la sociedad, donde el machismo y el sexismo tienen un peso muy remarcable.