jueves, 17 de marzo de 2011

Universidad pública o privada

Cuando el alumno de segundo bachillerato está en pleno curso, tiene que empezar a tomar una serie de decisiones. Des de buen principio saben que antes de hacer el examen de selectividad tienen que tener pensado si se alojaran en un piso o en una residencia, ya que si es en esta última, se tiene que reservar con mucha antelación, el piso, por otra parte también se tiene que buscar y encontrar uno a buen precio en los tiempos que corremos, no es excesivamente fácil.
Otra de las decisiones importantes a tomar, es el echo de donde estudiaremos cada alumno? ¿En una universidad pública o privada? Vamos a ponerlo en la típica balanza para comparar: en primer lugar hablamos de las universidades privadas. En este tipo de universidad, hay varias características que la diferencian de la pública. Por una parte, el nombre de estudiantes es mucho menor a los de la pública, por la cual cosa el catedrático podrá estar mucho mas atento al alumno que no en la pública. Por el contrario, hay un motivo por el bajo nombre de alumnos y es que el precio de la privada es muy alto, es un gasto mucho más alto que el que tiene el alumno de la pública. De echo, el mismo nombre de la universidad ya dictamina el precio.
En las universidades privadas por buena parte, hay muy buenas instalaciones, con unos campus muy bien trabajados y unos servicios excelentes.
En las públicas los servicios no tienen el lujo de las privadas.
Con la balanza explicada, para mi queda claro que si una família se lo puede permitir, el hijo/a tiene que estudiar en la privada, debido a que salen mejor preparados que no en la pública. Si los medios económicos no lo permiten, no hay más remedio que estudiar en la universidad pública.


FERRAN

miércoles, 16 de marzo de 2011

PISO O RESIDENCIA

En el momento en que el alumno obtiene el título del segundo y último curso de bachillerato y quiere ir a la universidad debe elegir donde residir, ya sea en un piso o en una residencia.

Las principales ventajas de vivir en un piso es que disfrutas de total libertad y no debes compartir habitación con nadie. Aunque también tiene inconvenientes, debes cumplir unas tareas que te restan comodidad como son hacer la limpieza y cocinar pero esto habría que matizarlo, ya que puede llegar a ser positivo, siempre va bien coger hábitos de este tipo para un futuro no muy lejano. Creo que el principal inconveniente de vivir en un piso es que el hecho de compartirlo con amigos puede llegar a ser peligroso, ya que se puede crear un ambiente de emoción y diversión que puede llevar al estudiante a dejar sus tareas olvidadas. Esta es la principal razón por los que muchos padres desean que sus hijos vivan en una residencia.

En el caso de la residencia su principal ventaja es que se disfruta de total comodidad. Allí te preparan la comida, te lavan la ropa, hay conexión a Internet, etc. Pero la residencia tiene problemas que en mi opinión hay que tener muy en cuenta. En la gran mayoría de ellas sus habitaciones son dobles, por tanto debes compartir habitación con alguien y, en este caso puedes correr el riesgo de que no poder llevar a cabo tu tarea con normalidad en algunos momentos. Otro de sus inconvenientes es que debes cumplir unos horarios a raja tabla que restan libertad.

En conclusión creo que la opción de habitar en un piso es la adecuada, eso si, siempre teniendo la cabeza bien amueblada, ya que en las residencias puedes correr riesgos innecesarios.

COMENTARIO PELÍCULA

No me puedo considerar un gran aficionado al mundo del cine, sin embargo cuando hago desplazamientos largos por carretera para ir a jugar al fútbol me gusta ver películas en mi reproductor portátil, de esta manera consigo relajarme y así descargar tensión.

Mi género preferido es el de comedia, aunque de vez en cuando me gusta ver alguna película de acción. Desde siempre me han gustado estos dos géneros. Mi objetivo al ver una película es pasar un rato agradable y olvidarme de todo, por esta razón escojo uno de estos dos géneros, con una película de comedia me río y me divierto, con una de acción me pongo en la piel del personaje y siento sensaciones parecidas a la que él siente, sin embargo si veo una película romántica, de suspense o terror padezco demasiado.

Hace más de un año fui al cine con mis mejores amigos, disfrutamos de unos noventa minutos de una película de comedia titulada Resacón en Las Vegas. Me sorprendió mucho, de hecho la he visto unas seis veces desde la primera ocasión.

Resacón en las Vegas es una película americana estrenada en verano de 2009. En su comienzo, Doug, que se casa dentro de dos días, se va a las vegas con su cuñado y sus dos mejores amigos para celebrar su despedida de solteros. Una vez allí se instalan en un lujoso hotel de la ciudad y se marchan de fiesta, al día siguiente nadie de ellos recuerda absolutamente nada, pero no era lo peor, el novio estaba perdido.
Durante un largo día en el que viven muchas aventuras logran encontrar al novio sano y salvo, y con mucha alegría después del calvario vivido se dirigen rápidamente a la boda por carretera.
Después de la ceremonia uno de ellos encuentra una cámara en la que ven una serie de instantáneas de sus locuras realizadas aquella noche.

Este film me hizo disfrutar mucho, algunos opinaran que su argumento es pésimo pero conseguí divertirme durante un buen rato junto a mis amigos que era nuestro principal objetivo.

lunes, 14 de marzo de 2011

piso vs residencia

Cuando llega el momento de dejar atrás nuestra vida de adolescentes y niños para vivir fuera de casa, te enfrentas inmediatamente a una necesidad fundamental: ¡encontrar otra casa! Fácil... dirás, y podría darte la razón. Pero verás que hay muchas opciones, quizás algunas que ni siquiera te habías planteado. El truco no es elegir un alojamiento, sino elegir bien. Las dos opciones más comunes son las residencias y los pisos compartidos.
Puedes pensar en las residencias como una especie de hotel para estudiantes. Duermes allí, y puedes comer allí (lo típico es tener pensión completa). Para lavar tu ropa habrá una sala de lavadoras, o incluso puede haber un servicio de lavandería donde les dejas una bolsa de ropa sucia y te devuelven la ropa limpia y planchada.
La calidad de las habitaciones y de las instalaciones puede variar entre “palacio real” y “chabola”, pero el objetivo principal de todas es la misma: mantenerte seco y calentito cuando llueve. También te dan de comer, y proporcionan servicios para limpiar tu ropa y el aseo personal.
Si en una residencia estás inmerso en el universo estudiantil, vivir en un piso compartido es como vivir en la frontera entre la Universidad y la temida “vida real”. Una de las grandes diferencias es que en un piso nadie te pone reglas. O mejor dicho, las reglas son las que tu mismo te impones y las que acuerdas con tus compañeros.
Puede parecer muy chulo, pero es también una gran responsabilidad. Nadie te va a decir a qué hora tienes que estar en casa, pero nadie te va a lavar los platos. Y no siempre es fácil ponerte de acuerdo con tus compañeros. En un piso hay muchas más cosas sobre las que estar en desacuerdo que en una habitación de una residencia.
Uno de los temas que más problemas suele ocasionar es la limpieza. ¿Quién va a limpiar la taza del váter, y con qué frecuencia? ¿Los platos sucios hay que lavarlos inmediatamente, o vale dejarlos para “mañana”? Otra fuente de discusión que surge a menudo es el dinero. En un piso hay gastos comunes. Además del alquiler, está la calefacción, la línea ADSL, los productos de limpieza y más cosas. Basta que una persona no pague a tiempo, contribuya menos, o consuma más que los demás y la bronca está servida.
Dicho esto, si fuera imposible vivir feliz en un piso compartido nadie lo haría. Eso sí, requiere una gran responsabilidad y capacidad de compromiso de tu parte, y también por parte de tus compañeros de piso.
Considerando el piso compartido, creo que la experiencia que se adquiere a cerca de la convivencia es mucho más gratificante que la que se puede obtener viviendo en una residencia o un colegio mayor, por otra parte, sobretodo el primer año puede llegar a ser muy duro mezclar las tareas del hogar con los estudios universitarios: estamos acostumbrados a ser servidos por nuestras familias y puede ser un cambio un poco bruto de pasar a ser dependientes de nosotros mismos.
No obstante, creo que al final de la corrida, vivir en un piso compartido no es tan complicado si tienes ganas de poner orden a tu vida y adquirir un estilo diferente de vivir, que sobretodo nos servirá a lo largo de la vida.
Por éste motivo yo creo que el año que viene elegiré una residencia que así me facilitará conocer gente y establecer nuevas amistades. Pero en los próximos años me gustaría poder compartir piso con chicos o chicas de mi edad que tengan los mismos gustos y aficiones que yo, así la convivencia no será tan dura.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Piso o residencia

Cada vez estamos más cerca de terminar nuestros estudios de bachillerato y plantarnos de lleno en la universidad. Para todos nosotros, esto supone un gran cambio que probablemente deberemos de ir asimilando poco a poco.

Sin embargo, algo que no debemos tomarnos a la ligera y que ya deberíamos de ir buscando es nuestro próximo lugar de residencia. Al igual que todos los estudiantes que vivimos lejos de la ciudad donde se ubica nuestra futura universidad, tenemos éste posible hándicap. Y digo hándicap ya que para muchos esto supone un grave problema y mucho tiempo para llegar a una decisión, aún sabiendo que podemos habernos equivocado.

Por lo que a mi se refiere, elegir entre piso o residencia me ha causado muchos dolores de cabeza y, por supuesto, bastantes discusiones con mis padres.

En un principio, estaba convencidísima de mi elección: quería un piso. Un piso suponía una independencia casi absoluta. Significaba salir a la hora que quisiese, llegar cuando me apeteciese, comer lo que a mi me gustase, tenerlo todo ordenado a mi manera, llevar a quien quisiese y a la hora que yo decidiese… y un montón de “privilegios” más.

Pero entonces, cuando más claro parecía que lo tenía, empezaron a bombardearme las dudas: ¿tendría suficiente tiempo para estudiar? ¿seria capaz, el primer año y con todo el cambio, controlar lo que tenia que comprar cada día para abastecer mi frigorífico? En ese momento, y con la ayuda de mis padres, decidí definitivamente mi futura residencia: los pisos universitarios. Sin la menor duda, considero que son la mejor opción para un estudiante novel, sin experiencia. No es que dude de mis capacidades para subsistir, pero creo que ya tendremos suficiente con estar rodeados de nuevos compañeros y profesores y de un ambiente totalmente distinto al acostumbrado como para estar pendientes de si tenemos que comprar tomate para hacer los espaguetis. Además, elegir una residencia con pensión completa o media pensión no supone un gran sacrificio económico (sin duda, es mucho más barato que alquilar un piso en condiciones). Tienes la comida preparada, puedes entrar y salir cuando quieras, puedes traer amigos siempre y cuando respetes a los otros inquilinos, tienes el gimnasio gratuito, puedes hacer uso de la biblioteca libremente, estas muy cerca de la universidad… ¡es todo un lujo!

En conclusión, una residencia me parece la mejor opción (al menos en mi situación) para empezar los estudios con buen pie. Por supuesto que el segundo año voy a alquilar un piso, pero en cuanto llegue ese momento ya me habré habituado mucho más al nuevo entorno. Ya tendremos tiempo para madurar completamente, !no hay prisas!.


Lídia Puyals Boix

¿PISO O RESIDENCIA?

Cuando los alumnos de segundo de bachillerato obtienen la titulación, que les permite estudiar en la universidad o obtener otro tipo de formación, deben elegir su futura residencia. La mayoría de estudiantes dudan en compartir un piso con sus amigos ya que son conscientes del peligro que puede comportar esto en un año lleno de cambios y de muchas puertas abiertas a la diversión. Por lo tanto se puede decir que el miedo a fracasar estrepitosamente el primer año, conlleva que muchos estudiantes opten por un sistema más integrado a la universidad y exento de tantas responsabilidades, la residencia. No obstante, bajo mi punto de vista es preferible compartir piso con los colegas.

Por un lado, hay que destacar la autonomía y la libertad que nos puede conceder el piso. Habitándolo, uno aprende a valerse por si mismo, a realizar correctamente las labores del hogar y a organizarse de una forma más autónoma y aislada que en las residencias, en las cuales, es más fácil pedir ayuda al prójimo aunque no siempre la concedan. En un piso, normalmente se agrupan personas de diferentes facultades ( universitarias), los cuales tienen que espabilarse sin el apoyo de alguien de la misma modalidad.
Para mí, la ventaja más importante de vivir en un piso es el aprendizaje de cómo convivir correctamente y pacíficamente mejorando, por tanto, las cualidades sociales de los individuos.

Por otro lado, compartir piso puede ser poco provechoso ya que si los que lo habitan son personas inmaduras e irresponsables, la convivencia allí puede ser realmente complicadísima. Otros factores como la falta de buenos hábitos pueden perjudicar enormemente al grupo. Un claro ejemplo es el desorden y el ruido, problemas que impiden una bueno convivencia. Está claro que si una persona está acostumbrada a estudiar tranquilamente y libre de ruidos desagradables, le costará muchísimo adaptarse a estas nuevas condiciones tan negativas, o definitivamente habrá de dejar el piso para poder rendir en los estudios.
Finalmente, hay que destacar las facilidades de las residencias las cuales nos proveen de comodidades que se echarían en falta viviendo en un piso y de las cuales ahora gozamos. Las más destacadas son: la limpieza del nuevo hogar, el fácil acceso a un menú adecuado y no demasiado caro, cuya dificultad esta en la preparación.

En conclusión, si un grupo responsable, serio y respetuoso decide habitar un piso, vivir en él será bastante fácil y dotará de muchas habilidades a sus integrantes, y también de una madurez muy superior a la que actualmente se tiene.
No obstante, si un grupo de amigos no es capaz de organizarse, es preferible vivir, como mínimo el primer año, en una residencia donde uno puede estudiar correctamente, conocer a muchos otros universitarios y quedar exento de responsabilidades.
Una vez más tengo la sensación de estar hablando de la misma temática una y otra vez. Un error que podemos disculpar, ya que seguramente se debe a nuestro miedo o respeto a lo que va a suceder el año que viene, decir adiós a nuestro pueblo durante un tiempo, que tristeza más grande nos invade…

Como ya hemos hablado sobre nuestros estudios futuros, sobre que tipo de ciudad y que tipo de universidad, poca cosa queda ya por decir, pero aún así tenemos que debatir sobre nuestro escondite o refugio para aislarnos del resto. ¿Vivir con amigos montarnos una fiesta día si y día también, ir a vivir con la ayuda y el cariño de la abuelita, estar un poco controlado en una residencia de lujo o aventurarnos a vivir solos en “nuestro” propio piso? Muy difícil elección.
Después de analizar detenidamente todas las opciones, cada uno puede hacer lo que le plazca, o lo que su situación le permita. Desde mi punto de vista, sin tener en cuenta ninguna situación, el primer año rechazaría el vivir con los amigos, todos sabemos que sería un montón de juerga y alegría y pocas ganas de hacer cosas, el piso seguramente sería una leonera.
Luego, si la situación económica lo permite y no hay familiares cercanos a la ciudad universitaria, una buena idea sería ir a vivir a una residencia, donde no nos tendríamos que preocupar de las comidas y tendríamos ciertos horarios, pero con cierta autonomía y con mucha gente por conocer.
Aunque debo decir, que si creemos que somos suficiente autónomos y queremos demostrar que ya hemos crecido y somos maduros, la idea de tener un piso propio o compartirlo, es la mejor forma de hacerlo, demostrando que a parte de estudiar, somos lo suficientemente grandes para ocuparnos de la resta de tareas de la casa, como el comprar, el limpiar y el mantenerlo todo dentro de un cierto orden.
Pero no nos olvidemos, si tenemos familia cercana a la cual acudir, la mejor opción sería… vivir donde queramos pero poder ir a comer a casa la abuelita, ¡su comida no la cambiaremos por ninguna otra!

En conclusión, debemos razonar con calma y tiempo lo que será mejor para nosotros, evaluar nuestra madurez y capacidad de hacer las cosas y decidir según ello, debemos hacerlo con cabeza, ya que una mala opción puede llevarnos a perder un año de nuestros estudios.