martes, 12 de abril de 2011
ALARMA NUCLEAR EN JAPÓN
Este suceso ha reabierto el debate ya discutido anteriormente sobre el hecho de tener o no centrales nucleares. En primer lugar me gustaría destacar que aunque esta energía resulte muy barata de producir puede llegar a ser muy cara en caso de que se produzca un accidente como el ocurrido en Japón, ya que las partículas radioactivas que desprenden estas centrales perjudican gravemente a la población cercana a esta. Otro aspecto a tener en cuenta es que el uranio y el plutonio no van a durar siempre, debemos ser inteligentes y empezar a pensar en otras alternativas para que no se repita un caso similar al que se esta produciendo con el petróleo.
En mi opinión los países desarrollados deben buscar alternativas a esta energía, aunque la inversión en energías como la solar o de otro cualquier tipo resulte costosa en un principio, creo que merece la pena realizar un esfuerzo ya que en un futuro se obtendrán muy buenos resultados. Además hay que tener en cuenta que muchos países como por ejemplo España importan mucha cantidad de energía nuclear, y eso afecta notablemente a su PIB anual, una apuesta por energías renovables ayudaría a mejorar las economías de estos países.
En conclusión, creo que los gobiernos de los países desarrollados deben realizar valiente una apuesta por las energías renovables, principalmente porque la energía nuclear puede afectar gravemente a la población y porque no tiene futuro.
jueves, 7 de abril de 2011
ALARMA NUCLEAR.
El Gobierno insistió en que los niveles de radiación eran bajos, diciendo que la explosión no había afectado al contenedor del núcleo del reactor, y la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA por su sigla en inglés) dijo que había sido informada por Japón de que los niveles "se han observado que disminuyen en las últimas horas".
Aún así, 140.000 personas han sido evacuadas de zonas cercanas a la planta y de otras instalaciones nucleares, mientras las autoridades se preparaban para distribuir yodo a las personas en los alrededores para protegerlas de la exposición radiactiva.
Nos enfrentamos a el mayor desastre que ha vivido Japón desde que el país se vio lamentablemente destruido en la segunda guerra mundial.
Ésta catástrofe ha abierto un debate en que se plantean las capacidades de las energías nucleares alrededor del mundo.
Estos últimos años se estaban poniendo sobre la mesa los argumentos a favor y en contra de abrir nuevas centrales nucleares e incluso de volver a poner en funcionamiento antiguas centrales que habían sido consideradas no válidas para el suministro de energía. La necesidad de volver a abrir centrales nucleares se debe a la altísima demanda (y que está creciendo exponencialmente) de energía en todo el mundo.
Cuando parecía que se empezaba a ver la energía nuclear cómo una posible salida a ésta necesidad, aparece el desastre de Japón.
Éste tipo de catástrofes lleva de la mano una imagen negativa de la energía nuclear, ya que genera alarma y miedo social.
Los sectores anti-nucleares creen que si Japón, la potencia mundial más avanzada tecnológicamente, no ha podido controlar un desastre nuclear como el ocurrido, nadie podrá hacerlo. Por lo tanto se tacha la energía nuclear de peligrosa e inviable.
Por si ésto fuera poco, sabemos que la energía nuclear crea residuos altamente radioactivos que son muy difíciles de eliminar. Contamina las aguas y altera los ecosistemas porque el agua que se utiliza para enfriar en reactor luego es abocada al mar a una temperatura superior a la inicial. El Uranio y Plutonio se obtiene a base de la explotación de países en vías de desenvolupación que poseen el material, y además éste no es ilimitado...etc.
Por otra parte olvidamos que la necesidad de obtener energía de forma fácil la hemos creado nosotros, así que supongo que el riesgo que corremos con construir centrales nucleares es el precio que debemos pagar.
Sin duda creo que esta no debería ser la solución y creo que la investigación es una vía fundamental para resolver el problema. Mientras tanto, comeremos tomates radioactivos.
miércoles, 6 de abril de 2011
Profesores Ineptos
La tarea del profesor, consiste en mucho más que estar una hora de pie explicando a los alumnos y corregir cuatro exámenes.
El profesor, se tiene que preparar cada día las clases para la jornada siguiente, si no quiere que los alumnos le sorprendan con algún tipo de pregunta trampa o con alguna que otra duda. Es por eso, que en el momento en que un profesor deja de prepararse las clases, llega el mal ambiente con el profesor en la clase, entonces aparece la famosa frase: “este profesor es un inepto”.
Los alumnos hacen uso de esta frase en el momento en que la situación con el profesor es tremendamente mala y se tiene que buscar una solución urgente. Curiosamente, esta frase suele aparecer justo antes de que empiece un examen o en el momento en que el profesor reparte las notas, entonces es el momento de más tensión en todo el curso con el profesor.
Fuera del ámbito escolar, en mi caso, soy una persona que acostumbra a tener una relación bastante cordial con cada uno de ellos, siempre que hay un problema en el aula, el problema o se resuelve allí o se queda, lo que tengo claro es que en la calle no se pueden solucionar los problemas, ya que estamos en el siglo XXI y el diálogo debe de ser la principal herramienta de discusión y solución.
En conclusión, creo que podemos opinar que los profesores son ineptos en algunas de las asignaturas, pero fuera de la aula, dentro del cuerpo del profesor malvado que nos suspende, hay un buen corazón y una gran personalidad.
ALARMA NUCLEAR EN JAPÓN
Ambos problemas no solo están afectando a la nación japonesa, sino que está teniendo impacto mundial, sobretodo en los sitios más cercanos al reactor de Fukushima.
En mi opinión, lo que ha pasado en Japón, una de las potencias mundiales, debe hacernos recapacitar si la energía nuclear será realmente viable a largo plazo y va a hacer que los gobernantes fomenten las energías renovables, las cuales han quedado marginadas desde su creación.
En primer lugar, hay que remarcar que la energía nuclear es más cara que el resto de energías, aunque parezca una necedad. Supongo que pensaréis que se ha hecho un mal cálculo, teniendo en cuenta lo barato que resulta obtener energía rápida y cuantiosa, pero si contamos todo el dinero que se puede llegar a perder a causa de un accidente nuclear, sabréis que la energía nuclear puede acabar con nuestros recursos más apreciados y necesarios, por tanto, producir un decrecimiento importante del PIB y la consiguiente inflación.
En segundo lugar, se debe tener en cuenta que el uranio y el plutonio no van a durar hasta la eternidad, es decir, la energía nuclear no es sostenible para nuestro planeta y es una energía no renovable, por tanto, si no acabamos con ella pronto, pagaremos un precio más alto en el futuro, un precio material e tangible y un precio que quedará etiquetado en la salud de nuestros seres queridos y en la de nosotros mismos.
Aunque todos nosotros dudemos de la capacidad de las energías limpias, debemos cambiar nuestra manera de pensar para fomentarlas y mejorarlas,entonces, crearemos maneras de obtener energía mejores para el globo y para nosotros mismos.
Por lo tanto, no se puede dudar de la capacidad de una especie que ha conseguido viajar por el espacio desde hace 50 años.
En este cambio de perspectiva, hay que incluir el ahorro de energía. Si todos nosotros reluciésemos el gasto eléctrico, acabando con el gasto nocturno inútil, por ejemplo, no haría falta producir tanto ni invertir sumas tan sustanciosas en energía.
En conclusión, la alarma nuclear en Japón cambiará nuestro modo de ver el mundo, haciéndonos ver que no todo lo que parece barato lo es en realidad y que si la humanidad es tan inteligente como todos decimos, no habrá ningún problema en optar por la energía limpia, la cual pide a gritos su puesta en escena.
Alarma nuclear
lunes, 4 de abril de 2011
PROFESORES INEPTOS
Primeramente, me gustaría destacar que hay un gran nombre de profesores que en el momento en que obtienen una plaza fija en el centro que desean pierden la ambición de enseñar correctamente, ya que nadie les podrá discutir jamás esta plaza. También existe una gran cantidad de profesores que se acomodan y en sus clases no hacen nada más que leer el libro línea por línea y en el momento en que un alumno levanta la mano para formular una cuestión su respuesta es que eso lo responde el libro. Esto perjudica gravemente a los alumnos, en muchos casos pueden perder la ambición de estudiar, llegar a odiar asignaturas en las que podrían disfrutar y obtener buenos resultados, ya que reciben clases aburridas y monótonas, pero el principal problema es que muchos alumnos con un gran potencial no pueden conseguir sus metas porque no tienen una buena base.
No obstante, por fortuna, también hay profesores con potencial y ambición que realizan muy buenas clases en las que los alumnos logran aprender y obtener resultados en los exámenes muy satisfactorios. Aunque mucha gente piense lo contrario, el hecho de tener un profesor agradable y que motive a los alumnos hace que ellos cojan ganas de estudiar y lleguen a disfrutar mucho de una asignatura que en un principio les podía parecer aburrida o irrelevante.
En mi opinión la administración central de cada comunidad autónoma no debería permitir la existencia de profesores ineptos, aunque no sea sencillo. Para evitar esto sería bueno que los profesores tuvieran que realizar pruebas constantemente para comprobar que no pierden capacidades y de esta manera no se puedan relajar.
domingo, 3 de abril de 2011
Alarma nuclear en Japón.
El viernes once de marzo del 2011, Japón sufrió un terrible desastre natural que derivó a una catástrofe humana. Eran las dos del mediodía en la isla del Pacífico cuando un sismo de nueve grados en la escala de Richter sacudió la tierra. El epicentro del terremoto se localizó en el océano Pacífico, con lo que segundos después de éste un enorme y devastador tsunami arrasó literalmente la costa de la región de Kohoku y, por unas horas, todas las islas de su alrededor desaparecieron del mapa, quedando cubiertas bajo una enorme masa de agua. Cuando las gigantescas olas (nada más ni nada menos que de diez metros de altura) llegaron a tocar tierra, se llevaron por delante todo lo que encontraban a su paso: casas, coches, personas, ferrocarriles, puentes, aeropuertos, empresas, fábricas… y centrales nucleares.
Nadie duda de que si bien Japón ha sido capaz de salir adelante de muchas otras desgracias como la sucedida durante la Segunda Guerra Mundial, también será capaz de salir de ésta. De hecho, es casi heroica la actuación de los expertos japoneses y también de la población, ya que ni cuando fue declarada la alarma nuclear en la isla, los ciudadanos entraron en un estado de desesperación. Sin embargo, esto no significa para nada que la situación no sea catastrófica.
De las 51 centrales nucleares que dispone Japón, un total de 11 fueron paralizadas tras el tsunami. Una de estas centrales fue la central de Fukushima I, que al igual que la II, sufrieron un apagón debido a que la enorme ola alcanzó los sistemas de refrigeración. Después de diversas explosiones dentro de los reactores de las centrales, el gobierno japonés decidió evacuar a la población a un radio de veinte kilómetros. Al cabo de unos días, salieron a la luz varios informes dónde se hacia patente un peligroso aumento de la radiación nuclear que ponía en peligro a la población. Y así fue. Numerosas personas sufren ahora contaminación por partículas radioactivas, y la alarma no cesa.
Por este motivo, se ha vuelto a retomar de inmediato un debate que lleva años sembrando polémica: centrales nucleares, ¿sí o no?
Mi postura es clara: centrales nucleares sí, pero como mesura transitoria. Poniendo como pretexto la isla japonesa, la mayoría de países que optan por la energía nuclear son países que no disponen de suficiente energía renovable o petróleo para suportar la elevada demanda energética por parte de la población. Y si tenemos en cuenta que después de la tragedia la economía de Japón he empeorado drásticamente, es irrazonable pensar en paralizar las pocas fuentes de energía de las cuáles dispone este territorio. De hecho, un treinta por ciento de la energía japonesa proviene de las centrales nucleares.
Si la mayoría de ecologistas piensan que la energía nuclear no es segura para la población y debe de ser reemplazada por otras energías mucho más limpias, yo pienso que, actualmente, es imposible no depender de la energía producida por las centrales nucleares. Vivimos en una sociedad consumista hablando en términos energéticos, y hasta que no nos concienciemos lo suficiente para que con tan sólo las energías renovables podamos vivir, las centrales nucleares y el petróleo van a seguir siendo elementos irreemplazables en nuestras vidas humanas. Y por lo que a la seguridad se refiere, las centrales nucleares son las estructuras más seguras y con mejor mantenimiento que puedan existir en el mundo, y son revisadas y mejoradas por expertos día tras día. No podemos comparar los reactores construidos en el viejo bloc soviético con los de Japón o los de cualquier otra parte del mundo. Además, el problema en Japón no fue debido a la mala construcción de la central, sino a la enorme ola. De antemano, el terremoto no ocasionó daño alguno.
Para poner algunos datos interesantes para aquellos que sostengan que la energía nuclear es mucho más contaminante que cualquier otra, los ocho reactores nucleares que trabajan en España evitan la emisión anual de 40 millones de tonas de dióxido de carbono, equivalente a las emisiones que producen la mitad de los coches que circulan por nuestras calles. Además, si algún país decide aplicar con entero rigor el Protocolo de Kyoto, le será imposible sin recurrir a la energía nuclear.
En conclusión, considero que la energía nuclear actualmente es necesaria. Por supuesto que me gustaría que poco a poco fueran menos el número de centrales nucleares distribuidas por el mundo, pero como he expuesto, mientras no lleguemos a reducir suficientemente nuestro consumo de luz y agua, mientras no nos concienciemos verdaderamente, la energía nuclear es nuestra única alternativa.