martes, 29 de diciembre de 2015

Un futuro negro augura...

Si bien es cierto, se dice que tener la cultura del esfuerzo es el pilar básico para tener éxito en la vida. Debido a que si no hay esfuerzo, no se consigue el progreso y por lo tanto, no se consigue las metas puestas. Hay muchos motivos por lo que la gente no la tiene, pero pocas son las personas que no la tienen por problemas de causa mayo que hacen que no la pueda adquirir. Hay que recordar que hoy en día hay mucha abundancia, por lo que estos valores hacen que se desvalúe. Los motivos por los que se han perdido son los siguientes:

Primero, hoy en día una gran cultura del esfuerzo no es sinónimo de éxito en el trabajo y en la vida personal de cada individuo. Esto se debe a que hay abundancia, sin embargo, hay pocas oportunidades para alcanzar las metas porque en este mundo todo se mueve por dinero e imagen. Un buen ejemplo es la televisión. Ese maravilloso aparato puede hacer de profesor o de “deseducador”. La mayoría del público prefiere la segunda opción en frente la primera, debido a que es más divertido y supuestamente se lo pasan fenomenal con esos programas basura. Este ejemplo se traduce a que la gente por naturaleza tendimos más a hacer el vago que hacer algo por el simple hecho de que es fácil de no hacer nada. Y en cuanto a las oportunidades, con el mismo ejemplo anterior se puede extrapolar a la gente que sale en esos programas.

En segundo lugar, gran parte que no haya cultura del esfuerzo es debido a que los padres no la tienen o no la hacen practicar a sus progenitores. En la actualidad los hijos tienen de todo y como consecuencia no valoran lo que tienen. Otra parte de culpa es debido a los profesores. A estas alturas un profesor debe hacer crecer el interés de sus alumnos para que se esfuercen en su materia. Este punto hace que más del sesenta por ciento de la clase esta desconectada. Dado que el profesor solo “explica lo que sabe” en lugar de “hace aprender lo que sabe”. Esto se traduce en que no es lo mismo explicar por explicar, es decir, ser un funcionario y nada más. A hacer aprender la lección con expectación y darle sentido a la lección. Este último en mi opinión es ser un buen profesor. Si se cumpliera la parte del profesor, los alumnos no les importaría emplear tiempo y trabajo dado que están motivados y saben que dará frutos a corto plazo.

Y último apunto es las trampas. El método de evaluación es absolutamente injusto. Se valora más la nota que el esfuerzo sacado por el alumno. Esto se traduce en que hoy en día estamos creando máquinas de pasar exámenes con resultados altos en lugar de gente trabajadora y luchadora. Si creamos el primer tipo de gente, las consecuencia a corto plazo son falta de profesionalidad en el futuro empleo que desempeñará y también, falta de control y auto-superación en situaciones altamente complejas. Un ejemplo de trampa, es que es lo mismo encontrar un respuesta a una pregunta descifrando mediante uno mismo, que hacer un copiar y pegar de un trabajo de internet o de una compañero ajeno al centro en que cursa dicho alumno. En el ochenta por ciento de los casos es a así. Y esto se traduce en menos cultura del esfuerzo.

En conclusión, todos tenemos culpa de que no haya cultura del esfuerzo, desde los alumnos, pasando por los padres, hasta los profesores. Hay que mejorar la culturización de los alumnos para que sean más competentes en la vida. Ser más autónomos, para así no depender de otros factores como los recursos TIC y también, ser conscientes de que estamos desperdiciando talento que en un futuro no muy lejano se traducirá en un futuro prometedor, lleno de éxitos y fracasos para poder avanzar en la vida. 

SIN ESFUERZO NO EXISTE RECOMPENSA

Llegar a clase, día tras día abrir los libros, callar, escuchar, escribir, aprender... ¡Siempre la misma rutina tiene un estudiante! Y la pregunta que siempre rodea los pensamientos de los alumnos es si de verdad sirve para algo todo el esfuerzo que uno hace para aprender y sobretodo para aprobar. En esta frase ha salido la palabra clave de este artículo, "esfuerzo".

Siempre los profesores nos piden esfuerzo pero nos lo piden para que aprobemos solamente o por su interés en nuestra vida y nuestros éxitos. Aquí encontraríamos todo clase de maestros aunque todos ellos nos intentan inculcar la llamada "cultura del esfuerzo" que se puede resumir en la frase: 
Bien, creo que nos tendríamos que preocupar más en el esfuerzo diario que una persona hace ya sea en los estudios, en el trabajo o en la vida, ya que el verdadero esfuerzo es ese que se hace instante tras instante y es ese que nos lleva al éxito.
"La productividad nunca es un accidente. Siempre es el resultado de un compromiso con la excelencia, planificación inteligente y esfuerzo concentrado.-Paul J. Meyer."
Pues sí, la verdad es que toda recompensa no aparece de la nada, la recompensa proviene de un trabajo seguido y de un gran esfuerzo que nos permite llegar a nuestras metas ya que no hemos nacido en un mundo donde todo viene en bandeja. 
Pero esta cultura no solo la tendríamos que tener los estudiantes debido a que nosotros aprendemos de los maestros, por lo tanto ellos tendrían que tener el esfuerzo diario de superarse para luchar contra un mundo injusto y preparar a sus alumnos para una vida dura llena de esfuerzo. Aquí, se ven los profesores de vocación, los que se esfuerzan a diario para sus alumnos, y los profesores de profesión que se limitan a hacer las clases y no preocuparse ni lo más mínimo para sus alumnos. 

Pienso que el esfuerzo debería tener un valor alto en la educación y que ver a un alumno que se esfuerza ya no tanto por la nota, sino por aprender tendría que ser un logro para su maestro, pero, esto no es así, el sistema educativo va por notas y la llamada selectividad no se rige a la "cultura del esfuerzo" si no que se rige al esfuerzo para superar a los demás y ser el mejor para ir a estudiar lo que uno desea. Pero este esfuerzo de sacar nota, personalmente, no lo pondría dentro de la cultura ya que es un esfuerzo malo, un esfuerzo que provoca envidia y frustración en la mayoría de casos. 

En mi opinión, todos los anuncios que nos mienten y nos hacen publicidad falsa que pasa por encima de nuestras capacidades serían denunciables. Aprender un idioma en cinco días, ganar un millón de euros comprando un número de lotería, etcétera... Son frases falsas que no nos ayudan a seguir la "cultura del esfuerzo" ya que nos dicen que sin esfuerzo se puede llegar a las metas o simplemente que con un esfuerzo momentáneo se obtiene la mayor de las recompensas.

En conclusión, el esfuerzo es un valor que se debería premiar más que una simple nota ya que nunca tendremos las mismas capacidades todos y, por esa razón, se tendría que valor el esfuerzo que cada persona hace para superarse así misma. Porqué es muy injusto por esas personas que se esfuerzan día tras día y después no consiguen nota y que se comparan con esas personas que sin esfuerzo y con más capacidad tienen mejor nota.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

El mundo pertenece a quien se atreve.

La educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo” cita de Nelson Mandela, ¡y qué razón tenía!

Si os soy sincera, no estoy enterada en las leyes de educación, y eso que curso segundo de bachiller, tampoco sé como debería empezar mi artículo u opinión sobre el esfuerzo en educación, pero lo que sí sé, y no voy a mentir, es la propia experiencia, el esfuerzo propio y esa frase que tengo colgada en mi escritorio: “Si lo ves en tu mente, lo tendrás en tu mano”. Así es, la cruda realidad de los estudiantes, el duro placer de sentirnos realizados entrando, en mi edad, a la carrera que tanto soñamos, conseguir ese trabajo que nos permita vivir, por lo menos con un poco de estabilidad y ya, si no es mucho pedir, ir a trabajar sin que eso suponga una gran tortura. Todo esto sin hablar del futuro que nos depara después de tantos años cotizando en la seguridad social, ni una pensión, ni una ayuda, ni un simple agradecimiento.

Entonces, explicadme como debemos los alumnos afrontar el éxito escolar, para que nos esforzamos, cuales son nuestras metas, pero ahora abrid los ojos, cuales son las metas que realmente podremos lograr algún día, con o sin esfuerzo.
Y como podréis comprobar la gran recompensa: Salir del país, escaparse por patas de un sistema asfixiante que nos pone muros cada vez más altos, rodeados de capitalismo, de injusticia social, de gente esforzándose para conseguir un mísero trozo de pan que ponerse en la boca. ¿Es eso lo qué quieren?, que nos esforcemos para conseguir llegar a los más alto, ¿y de allí? A lo más bajo.

Ahora, los expertos han creado una gran polémica, la cultura del esfuerzo dicen, y la verdad, si algo me han enseñado todos a lo largo de los años es que sin esfuerzo jamás conseguiré aquello que deseo, porque solo las princesas de mis cuentos lograban grandes sueños con tan solo chasquear los dedos o dirigirse a las estrellas, pero por eso son solo cuentos.
El esfuerzo es necesario, sí, tanto en educación como en el ámbito más personal de cada uno, pero si el esfuerzo no es recíproco, ¿entonces qué? No pueden pedirnos que estudiemos, nos esforcemos y seamos los mejores, no lo pueden pedir sin ellos esforzarse por su parte, no es justo pedirles a unos alumnos que sean mejores, mientras recortan en educación, su trabajo es esforzarse para que nosotros nos esforcemos… que paradoja, ¿verdad?

Creo que la clave de éxito sí que está en el esfuerzo, pero para conseguir que unos “mocosos” se apliquen, primero tienen que demostrarnos que merecerá la pena, que aunque sean pocas, hay alguna posibilidad de conseguir esa utopía llamada felicidad. Para que nos esforcemos deben conseguir motivarnos, enseñarnos con entusiasmo y no a golpes, deben animarnos a esforzarnos, aunque solo sea para romper esquemas, para cambiar las cosas en esta sociedad que nos manda y a la que debemos seguir sin levantar la cabeza, porque si de verdad queremos esfuerzo, debemos atrevernos.

Yo me atrevo, ¿y tú?

Atrévete a cambiar tu destino. Atrévete a vivir. 

EL ESFUERZO COMO VÍA PARA EL PROGRESO

Hay quién dice que estos últimos años, la educación está llegando a un estado no deseado. En parte, muchos acusan al poco empeño que ponen algunos nuevos profesores a la hora de enseñar a la nuevas generaciones. Por otra parte, se cree que la presencia de los recursos informáticos ha reducido el nivel de presencia del docente en las aulas.

En primer lugar, yo creo que el empeño que pone el profesor a la hora de hacer su trabajo es indispensable. Sin él, la educación no tienen sentido. Su función es esencial, puesto que las personas que en un futuro, llevaran las riendas de nuestra sociedad, tienen que estar bien educadas y concienciadas de que su papel es fundamental para el progreso de la humanidad. Una juventud que no puede pensar por sí sola, conlleva a que la clase dirigente pueda manipularla fácilmente, como si fueran muñecos de barro. Como ejemplo, debo destacar la sociedad española a finales del siglo XIX: en aquella época, había casi un setenta por ciento de analfabetismo entre la población. Este hecho propiciaba que los que gobernaban en el país, en este caso, los dos principales partidos dinásticos, el partido liberal y el conservador, dominaran el parecer de los ciudadanos mediante el fraude electoral.

Dicho esto, me gustaría mencionar que la cultura del esfuerzo en las aulas está siendo menospreciada últimamente, no tan solo por los alumnos, los cuales cumplen la ley del mínimo esfuerzo, sino también por algunos docentes. Evidentemente, no se puede generalizar en este aspecto, dado que la gran mayoría del profesorado cumple con su deber de enseñar debidamente y por todos los medios posibles. Sin embargo, existen casos de profesores que tienden a mirar por su propio bien y no por el de sus alumnos. Para ellos, es más importante su comodidad, ganar un sueldo y vivir sin complicaciones mientras que no ponen ningún esfuerzo en su labor educativo. Probablemente, este tipo de profesores, son ex-alumnos sin una clara visión de futuro y que, por escoger una carrera universitaria, optaron por alguna con la nota de corte baja y que no conllevara un gran esfuerzo.

En tercer lugar, hay que destacar el papel de las TIC en el mundo de la enseñanza. Es evidente que su presencia ha propiciado una mejora en el ámbito educativo, por lo que hace a los recursos. Hoy en día, la búsqueda por Internet, a la hora de hacer algún trabajo, por ejemplo, resulta más cómoda que anteriormente. Sin embargo, dada la aglomeración de información, muchas veces tendemos a creer y a usar informaciones que tienen un origen dudoso y que no suelen ser muy contrastadas o  veraces. Además, pueden darse casos en el que un docente se vale de los avances tecnológicos para minimizar su trabajo y su esfuerzo en las aulas, lo cual resulta negativo, puesto que insta a los alumnos a hacer lo mismo a la hora de trabajar pensando que con la ayuda de Internet, su rendimiento seguirá estando en los mismos niveles.



En conclusión, hay que destacar que para que una sociedad progrese adecuadamente y tenga los recursos suficientes para poder afrontar el porvenir, es de vital importancia el papel del profesorado, el cual tiene que estar motivado para su trabajo y tener un mínimo de competencia para poder llevarlo a cabo. La solución proviene de las raíces, puesto que si un profesor no ha tenido una etapa académica significativa o de consideración, su entrada en el mundo de la educación debería de estar vedado. Al fin y al cabo, los que pierden son los alumnos y, en consecuencia, la sociedad y las generaciones venideras, que tendrán que pagar el precio de una mala formación académica. Está bien que los alumnos y los profesores utilicen las TIC en las clases, pero no por ello, dichos recursos deben de ser una sustitución de los anteriores, tiene que ser una ayuda complementaria, que fomente la implicación de cada uno de los miembros del sector educativo para que nuestra sociedad tenga unas buenas bases y pueda sobrevivir a tiempo difíciles.  

miércoles, 28 de octubre de 2015

Metadata y sus efectos.

Hoy en día es fácil acceder a los datos personales de gente desconocida o conocida sin tener permiso alguno. Esto nos deriva a una pregunta importante que hay que plantearse. La pregunta es la siguiente: ¿Hay límite de la privacidad en internet? Esta pregunta es difícil responder dado que la línea que difiere en esta pregunta es muy fina o si más no, turbia. Por este motivo quiero decantarme en contra.
Es verdad de que hay muchas medidas para controlar el acceso a información personal. Sin embargo es insuficiente dado que mediante un pequeño programa podemos acceder a cualquier dato sin necesidad de burlar sistemas de seguridad  o desbalijar contraseñas. Dado que existe una información llamarada metadatos que mediante el escaneo de archive se puede conseguir, a través de ellos se puede acceder al ordenador creador de dicho documento y a partir de allí se consigue información personal, como pueden ser contactos, cuentas bancarias, contraseñas de páginas web… Incluso te puede hacer que te conectes invo0luntaiament a un servidor donde el pirata informático pude controlar lo que el usuario haga. Esto se debe a que los usuarios no limpian sus metadatos i pueden ser vulnerables de controlado por una tercera persona. En adición, esto se puede realizar sin tener que piratear el ordenador, en otras palabras es legal. Por otra parte, la mayoría de la gente no lee las condiciones de términos de usos y sus requerimientos. Esto da lugar a que las empresas que tengan acceso a los datos de sus usuarios, pueden mostrar los datos a los gobiernos si el gobierno quiere dicha información por motivos de seguridad. Por consiguiente la información personal no está a salvo. Hace 4 años el gigante motor de búsqueda llamado google, creó una aplicación llamada Google Ads. Está aplicación sirve para que las multinacionales tengan una buena información estadística, para así mostrar sus productos a la gente que encaja en el perfil de comprador que establece la empresa. Esto es un negocio multimillonario por este motivo muchos países no hincan el diente dado que están hablando de empresas que tiene más poder que los estados. Por este motivo se me opongo a la tesis planteada.

En resumen, no hay límite de privacidad de cara a los usuarios dado que están sujetos a requisitos obligados a la hora de utilizar los servicios gratuitos de empresas, por dichos argumento vuelvo a reafirmar que ninguna persona es tiene privacidad  al cien por cien porque empresas y gobiernos tienen acceso a dicha información.

martes, 27 de octubre de 2015

LA PRIVACIDAD ESTÁ EN PELIGRO

Nos encontramos en una época que está marcada por los procesos de la globalización y del nacimiento de una sociedad red, que tiene lugar en las sociedades más industrializadas porqué la tecnología necesaria para la sustentación de esta sociedad red tiene una relación con el grado de desarrollo de una sociedad.

Todo el contenido que publicamos en Internet nos puede llevar a serios problemas y realmente no somos conscientes de lo importante que puede llegar a ser una de estas publicaciones.

La privacidad es un derecho fundamental y necesario para todos los seres vivos, aunque deja de serlo una vez nos ponemos en contacto con la red. La privacidad en Internet se refiere al control de la información que posee un determinado usuario que se conecta a Internet, interactuando por medio de diversos servicios en línea con los que intercambia datos durante la navegación.

Pero, ¿existe realmente la privacidad de nuestros datos e información?

Maximilian Schrems es un estudiante austriaco de Derecho. Unos años más tarde de adherirse a la red social más popular del planeta, la cual es Facebook, interpuso una denuncia por considerar que EEUU no garantizaba una protección suficiente de los datos de los usuarios que la compañía transfería desde Europa al otro lado del Atlántico. El caso Snowden fue el que puso en alerta a Schrems. Las revelaciones del exanalista sobre las actividades de espionaje de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) le hicieron sospechar que EEUU, donde facebook tiene instalados sus potentes servidores, no garantizaba que los datos estuvieran a salvo frente  a las actividades de vigilancia de las autoridades públicas.

Toda información tiene un valor y puede utilizarse de muchas formas distintas. En muchas ocasiones sus fines son ilícitos y corrompen los datos personales de los usuarios.

Según David Puron, vicepresidente de la ingeniería de Blackphone, los usuarios cada vez son más conscientes de los problemas que puede traer la falta de privacidad. Hay algunas sociedades, como la estadounidense o la alemana, que son más susceptibles con los aspectos de la privacidad y consideran el derecho de la privacidad como un derecho humano.

Desde siempre, aquél que tiene el poder quiere controlar al resto de la sociedad. Ahora, con la ayuda de las nuevas tecnologías, lo tienen más fácil. A través de Internet pueden encontrar registrada a la mayoría de la población, pudiendo así, espiarlos a través de servidores como hacía Estados Unidos.

En conclusión creo que la privacidad debería conservarse ya que son datos personales. Deberíamos ser más prudentes a la hora de publicar según qué cosas y vigilar cuando estemos conectados en Internet, porqué nunca sabes quién se esconde detrás de la pantalla.


lunes, 26 de octubre de 2015

Privacidad 0

En un mundo cada vez más conectado, hay que tener en cuenta la capacidad de Internet y que un simple clic puede marcarnos un antes y un después.
Internet ha sido un gran invento que nos ha permitido unir los continentes de una manera abismal. También es una herramienta muy rápida y cómoda a la hora de trabajar. Pero los derechos de la privacidad de las personas se han visto cada vez más amenazados con la llegada de este.
En las redes sociales se hace pública una gran cantidad de información personal. Parte de estos datos se introducen ya en el momento en que el usuario se registra, otras a través de comentarios, fotos… Pero también hay información que es filtrada por otros usuarios que le afectan directamente.
Pocas veces al ver una publicación se piensa lo que supone para la intimidad, el hecho de que esta información esté escrita y registrada en la red, cambia de si está se ha transmitido oralmente. Ya que cuando explicamos un hecho cara a cara nos estamos asegurando quien es el receptor, pero cuando esta información entra en la red, ya no la podemos controlar. Hay que tener en cuenta que aunque se eliminara, los administradores siempre tendrían acceso a esa información y por lo tanto el estado también. Él cual se ha demostrado con los años que no siempre hace un buen uso.
Cuando se accede a una página web nuestra dirección IP, el código identificador del dispositivo conectado a Internet, queda gravada para siempre. Los anuncios que un usuario puede ver, ya sea en una red social o en cualquier página web, son personalizados a sus intereses. Esto va relacionado con las consultas que una persona hace en Google, entonces este buscador hace un perfil de la gente para poder hacer una publicidad dirigida.
Parece una controversia, nos quieren vender las nuevas tecnologías como una forma de libre accesibilidad, pero todos somos conscientes que es una libertad controlada i que a la vez todo el mundo también puede acceder a nuestros datos. Hay ciertos límites, que cada vez más se intentan saltar para controlarnos.

Internet, un gran invento, siempre que se utilice con sensatez. 

domingo, 25 de octubre de 2015

LA SUPUESTA PRIVACIDAD DE NUESTROS DATOS

LA SUPUESTA PRIVACIDAD DE NUESTRO DATOS

Definimos como datos los medios que se usan para la identificación de las personas caracterizados por la diferenciación entre ellos. Cada uno posee su propia información y tiene unos derechos de privacidad.
Hasta ahora uno podía controlar sus datos, pero en los últimos años la gran evolución de la tecnología ha supuesto una digitalización de todos éstos, los cuales se almacenan en la red en bases de datos muy protegidas. Pero la verdad es que nos hemos convertido en unos seres totalmente vulnerables ante todo ese gran sistema. Esas bases de datos no están tan protegidas como aparentan: si no, ¿Por qué hay empresas publicitarias que los consiguen sin que tú les hayas dado permiso? Y también algunos hackers pueden acceder a ellos, es por eso que no podemos asegurar dónde irán a parar los datos que proporcionamos. ¿Es denunciable esto? , nos podemos preguntar. Por supuesto que lo es, porque la privacidad es un derecho, pero sería muy difícil que esta denuncia fuera aceptada porque rompería con un esquema y no sería conveniente para los intereses de grandes empresas y probablemente no iría a ninguna parte, es así como está montado el sistema.
Gran parte de la información que hemos colgado a la red es debido a que actualmente las posibilidades ventajosas que nos ofrecen las aplicaciones de internet hacen ganarnos la confianza y disponernos a dar nuestra identidad para poder disfrutar de aquel servicio, cómo por ejemplo Facebook, una herramienta que nos permite la comunicación entre distintas personas y poder ver su actividad pero con una registración previa que incluye facilitar los datos del usuario.
No somos conscientes de la cantidad de datos que colgamos en internet y de las consecuencias que pueden llevar. Lo que deberíamos hacer es proporcionar solamente y únicamente los datos imprescindibles  y asegurarnos que los facilitamos a una página de confianza. También debemos evitar dar nuestros números de teléfono y la dirección de nuestro domicilio.
Incluso hay empresas que usan los datos para hacer negocio, consiguen las direcciones de correo electrónico y los venden a empresas publicitarias para que puedan beneficiar-se.
Sin embargo, en algunos casos sí que pienso que se tendrían que consultar los datos personales para poder extraer información, por ejemplo de un supuesto delincuente y que esto pudiera servir de ayuda para saber más información y de este modo poder sacar ventajas para poderlo identificar y para saber su actividad. Pero ¿hasta qué punto sabemos si los están usando para la seguridad o para simplemente intereses?, ¿quién lo decide? ¿Cuál es el límite?

Cómo conclusión podría decidir que nuestros datos no están seguros en la red, que se deben establecer unas normas más rígidas para su seguridad y que por nuestra parte tenemos que concienciar-nos de la información que colgamos a internet y la consecuencias que eso puede conllevar.

sábado, 24 de octubre de 2015

¿ES LÍCITO QUE EL ESTADO ACCEDA A NUESTRA PRIVACIDAD EN INTERNET?

En este mundo tan dirigido y gobernado por las máquinas: ordenadores, smartphones, Internet… dependemos directamente de los grandes servidores de Google, Facebook u otras redes sociales. Tenemos cuentas bancarias, direcciones, números de teléfono y los sitios web que más solemos visitar. Los smartphones de Android sincronizados con Google gracias al sistema GPS son capaces de aprender donde vives, donde trabajas e incluso los lugares que más frecuentas, y se aprovechan de ello: te dicen los horarios de trenes que te convienen para ir a trabajar, dónde tienes aparcado tu coche o las últimas noticias del bar que más te gusta. Un claro ejemplo de esta falta de privacidad es la campaña (que nunca se puso en práctica) de Amazon, el gigante de ventas on-line. Un grupo de estadistas contratados por esta empresa llegó a la conclusión de que como ellos sabían qué productos habías buscado y qué productos no habías comprado podían llenar los camiones con dichos productos y llamar a tu casa ofreciéndote los productos que te habían interesado. Si los comprabas, bien, y si no lo hacías, pues simplemente se devolvería al almacén de dónde hubiesen venido.

Los grupos terroristas se publicitan con mensajes subliminales en internet y captan más combatientes y criminales gracias a las redes sociales. ¿No se podría evitar el crecimiento de las organizaciones terroristas como el E.I. o Al-Qaeda si hubiera alguien que controlase las cuentas de la gente en Internet?

La respuesta es sí, se podría. Es más, se hace, pero tiene un gran inconveniente: los humanos somos seres racionales y como tales siempre acabamos cayendo en la tentación y nos dejamos llevar por los sentimientos. Esto quiere decir que tarde o temprano el encargado de estas operaciones destinadas a evitar crímenes y delitos terminaría sucumbiendo a la curiosidad y al cotilleo (o incluso podría llegar a robar las cuentas bancarias de otras personas) y en ese mismo instante dejaría de ser útil su trabajo.

Un robot, un androide con inteligencia artificial que no cometiera nuestros errores humanos sería capaz de encargarse perfectamente de este trabajo. No podría corromperse. No se le podría sobornar y no usaría su posición aprovechándose en su propio beneficio.


Es por eso que los humanos no podemos realizar este tipo de trabajo sin cometer errores “humanos”. Aunque, claro está, este tipo de problema podría exportarse, también, a otros muchos trabajos sociales como los cargos políticos o la policía.

La privacidad en Internet y la protección de datos

Hoy en día, Internet forma una parte esencial de las sociedades actuales y es un medio indispensable en muchos aspectos y para muchas personas. En este contexto, la privacidad y la protección de datos en la red se han convertido en objeto de gran debate. A raíz  el caso Snowden, que devolvió esta polémica al primer plano, muchas personas empezaron a tomar más interés a cerca del gran vacío que garantiza el derecho a la privacidad y cada vez más gente es consciente de sus peligros.

La privacidad es un derecho fundamental. No obstante, éste es quebrantado en el momento en que entramos en la red. Lo más alarmante es que, muy a menudo, cuando entramos a formar parte del universo virtual, al compartir los datos personales en las redes sociales, no nos damos cuenta de los peligros que supone. Por ejemplo, publicar fotos de dónde hemos estado o dar "me gusta" a una página.
La protección de la información privada en Internet es fundamental para preservar nuestra privacidad. Por ello, el papel de las autoridades es determinante y esencial para la evolución de este derecho fundamental.

Los estados de todo el mundo han invertido muchos recursos con el fin de proteger a los usuarios en Internet, pero también para poseer datos sobre los mismos. Son intereses que engloban tanto el historial de búsqueda, es decir, todo lo que buscamos en la red; como los movimientos que hacemos; con que personas nos relacionamos; qué compramos, dónde hemos estado, etc. Sin ir más lejos, el aparato de vigilancia que Estados Unidos ha construido abarca todo el mundo y tiene acceso a la información de cualquier ciudadano.

Sin embargo, los intereses de  controlar los datos de los usuarios de Internet no se limita a los estados, si no que ha adquirido una dimensión mucho más grande de lo que realmente creemos. Existen empresas que se dedican exclusivamente a la recopilación de información y ésta, se ha convertido en un arma muy valiosa para empresas.

En este contexto, la publicidad digital ha visto un gran campo en el cual extenderse y se ha instalado en nuestro entorno prácticamente sin darnos cuenta. La recopilación de información sobre lo que buscamos sirve para que estos datos sean analizados por terceras personas. Al saber nuestros intereses y gustos, inmediatamente después de una búsqueda, nos aparece una gran cantidad de anuncios que están relacionados, por lo que estamos constantemente bombardeados de publicidad. Este hecho pone de manifiesto la vulnerabilidad en Internet.

Creo que las organizaciones para la protección de datos (la AEPD, en el caso de España) y los estados mismos, deberían tomar una posición más firme con respecto a las vulneraciones de los derechos de privacidad de los usuarios y establecer  una serie de sanciones tanto por los que son directamente responsables como por los encargados del tratamiento de los ficheros que almacenen los datos de carácter personal.  
A pesar de todo, hay que ser realista y considero que para las personas responsables de la protección de datos, los intereses por tener un mayor control sobre la población son mucho más grandes que los de proteger nuestra información y mantener una seguridad en Internet, puesto que a la vez son los máximos beneficiarios e interesados.


Para concluir, destacaría que la privacidad y la intimidad son un derecho fundamental de los ciudadanos y debería estar garantizado. Por otra parte, también creo que debemos ser conscientes de la gran cantidad de datos que exponemos en la red y el uso que pueden hacer terceros. Parece que Internet se ha convertido en un espacio donde es imposible preservar la intimidad, ya que estamos frente a una circulación constante y permanente de datos, que de alguna u otra forma se almacenan. Y es que en Internet, la moneda de cambio es nuestra privacidad. 

¿TIENEN DERECHO?

¿TIENEN DERECHO?
Últimamente está muy de moda este tema de la privacidad ya que la gente se piensa que tiene derecho a meterse en las vidas de los demás, y eso no es así, el estado es el primero en meterse en la vida de los demás. Si es verdad que el principal error es nuestro ya que con las nuevas tecnologías tendemos a  colgar nuestras cosas en internet para que la otra gente pueda disfrutar y saber lo que hacemos en cada momento, aunque sabemos que directamente la información va en manos del estado, pero nosotros seguimos con la indiferencia y las colgamos igual, quiero remarcar que tú y solo tú puedes elegir quien lo ve y quien deja de verlo según tu estado de privacidad, pero en el mundo hay tanta maldad y tanta envidia que la gente va a joder, y tu publicación privada empieza a ser pública.
Si es verdad que el gobierno siempre ha tenido la necesidad de control la sociedad y como no, el remedio más fácil es a través de internet ya que es una fuente muy rica de información, y la consiguen en veinte segundos. Para ellos, que nosotros publiquemos cosas, solo les trae ventajas porque incrementa mucho nuestra información.
Quiero dejar claro que muchas veces va bien que tengan nuestras cosas, siempre y cuando no las cojan para simple curiosidad, hay gente que sufre acosos a causa de las redes sociales, en ese momento va bien que estén detrás gente que pueda verificarlo.
Es decir, si el estado hiciera su función correctamente, controlar nuestra información sería bueno, no tendríamos tanto miedo de toda esa mala gente que nos rodea, porque el estado controlaría y velaría por nosotros, contra el terrorismo o contra los pederastas... Pero el estado solo pone estos motivos para engañar a los ciudadanos, ellos realmente quieren controlar a todo el mundo, saber cada movimiento por su interés, que es un interés económico. Por este justo motivo creo que es inapropiado e injusto que el estado tenga toda la información que quiera, solo si es con un fin que realmente ayude a la población debería tener este derecho.

En conclusión quiero dejar claro que podemos publicar cosas siempre con conocimiento, sabiendo quien está detrás de toda nuestra privacidad y quien lleva el control de nuestra información, nosotros para ellos somos marionetas, nos pueden extraer todo.

viernes, 23 de octubre de 2015

Sobre el derecho de los estados a acceder a nuestros datos a internet



Es cierto que en la actualidad, con el uso de internet y de las nuevas tecnologías, asistimos a una gran publicidad de datos, poniendo en duda hasta que punto nuestros datos personales son privados. Es un tema en que deberíamos estar alerta. El terrorismo y el interés por el intercambio de datos personales que fluye por las redes sociales pueden hacer mucho daño.
Vivimos en una etapa donde la tecnología es la base de todo. De cada pregunta que uno se plantea, de cada duda que uno tenga, encontrará la respuesta en Internet. Buscamos información, introducimos datos personales, subimos fotos, vídeos… ¡Nuestras vidas están colgadas en las redes sociales!
Este tema me abrió los ojos cuando leí en el periódico el caso PRISM. Entonces pensé que si uno sabe más o menos (a través de las fotos que sube al Instagram o los chats que uno abre para preguntar sobre su salud y su plan de vida des de Facebook) la vida de su amigo que vive a cinco horas de tu casa y que ve dos veces al año, ¿Qué sabe un estado respecto al otro? Aquí ya hablamos de dinero, de grandes masas de dinero, aquí intervienen otros factores más importantes que la fiesta que hizo mi amigo sin que me invitase, como el factor político, social y económico de un país.
El espionaje está en todo lo alto, hace poco dio a luz un caso muy importante en cuanto al derecho de los estados a acceder a nuestros datos, el PRISM. Se trata de un programa de EEUU que permite a este núcleo acceder a la información que subimos a Internet, pudiendo conectar con los grandes programas como Facebook, Google o Microsoft. Pues resultó que el Gobierno de los Estados Unidos espió mediante el programa PRISM a los usuarios de Facebook, Google y Microsoft a través de los servidores de estas empresas. De este modo, podían conseguir material como correos electrónicos, transferencia de archivos… Ese caso me hizo preguntar hasta qué punto los países pueden hacer o están haciendo con nuestros datos personales, pasando desapercibidos.
Subimos a internet una cantidad de datos personales y de información que convierte en preocupante la vigilancia de las comunicaciones que practican los gobiernos.

¿Privacidad en internet?

Actualmente vivimos rodeados de tecnologías que nos permiten una gran variedad de oportunidades.

Podríamos ponernos a pensar y la lista se haría muy larga pero seguramente llegaríamos a uno de los cambios más importantes y significativos para nuestras vidas y que ha hecho que entremos en la era tecnológica: internet.
Este no solo nos ha aportado novedades sino que ha mejorado nuestro trabajo, lo ha hecho más cómodo y fácil. Ha permitido la comunicación desde cualquier punto del mundo a través de redes sociales, la búsqueda inmediata de la información, el trabajo a distancia entre muchas otras cosas. Además internet es un mundo lleno de información en el que nosotros podemos entrar y compartir todo aquello que deseemos así como disponer gratuitamente de todo o casi todo lo que este colgado en la red.
De hecho la mayoría de nosotros, los adolescentes lo compartimos todo en internet; desde nuestras fotos, nuestros videos, lo que hacemos el fin de semana… toda nuestra vida esta inmersa en este inmenso mundo que no alcanzamos a conocer del todo.

Ahora bien, ¿somos conscientes de la peligrosidad que tiene compartir todos nuestros datos en las redes?, ¿estos están a salvo una vez allí? ¿Creéis que el estado tiene derecho a acceder a nuestros datos personales en internet? 
Si fuéramos conscientes de los peligros reales que esto corre no colgaríamos y compartiríamos todo sin pensar. No nos cuesta ni un segundo subir una imagen de nuestro cumpleaños o con nuestros amigos diciendo lo que estamos haciendo, ignorando la gran cantidad de personas que puedan tener acceso a ella.
También nosotros somos los primeros en aceptar los términos de privacidad sin leerlos en el caso de crear una nueva cuenta, instalarse un programa en el ordenador o una aplicación en el móvil sin pensar si esto puede ayudar a que alguien irrumpa en nuestra intimidad.

Por lo que se refiere a los estados pienso que siempre han querido controlar a la sociedad a través de diferentes medios de los cuales han dispuesto en ese momento. Actualmente lo tienen fácil. Internet es una fuente de datos donde se encuentran registrados una mayoría muy amplia de la población, estos son utilizados como recursos para realizar investigaciones de posibles fraudes o peligros contra los mismos. Un ejemplo es el de EEUU que espiaba a la gente a través de servidores como Apple, Facebook o Google, unos de los más habituales.

En conclusión creo que nadie debe tener acceso a los datos personales, ni siquiera el estado ya que estos son privados y confidenciales y cada individuo debe poder decidir quien quiere que los conozca. Introduciendo-los en la red ponemos en peligro nuestro derecho de intimidad y privacidad, derechos que nadie debe invadir ya que son propios de cada persona. Aun así debemos aceptar que en casos muy concretos los datos pueden servir de ayuda y por lo tanto debe ser posible acceder a ellos.