domingo, 26 de noviembre de 2017

FORMACIÓN DE LAS PALABRAS

POWER PONIT: https://es.slideshare.net/Silviacolom2/la-formacin-de-las-palabra

DOCUMENTO : https://es.slideshare.net/secret/ufim0gSZjjb2iw

EJERCICIOS:  http://www.iesseneca.net/iesseneca/IMG/pdf/PALABRAS_coment_morfologico-3.pdf

viernes, 24 de noviembre de 2017

Presentación Funciones Sintácticas + Ejercicios

Presentación:

https://www.slideshare.net/CelesteAmador3/pw-castellano

Ejercicios:
 http://delenguayliteratura.com/INTERACTIVO_001_Funcion_sintactica_que_desempenan_los_siguientes_sintagmas_o_palabras.html

lunes, 20 de noviembre de 2017

¿EL LENGUAJE ES MACHISTA?

El lenguaje no es que se machista, sino que des de su inicio y toda su evolución se ha masculinizado. Debido a la tendencia dominante de los hombres se ha dejado a las mujeres al margen en muchos aspectos. El lenguaje es uno de ellos.
Por un lado, otra cosa totalmente distinta es el lenguaje sexista. En este caso sí creo que lo sea. Pero no por culpa del lenguaje, sino  por nuestro uso. Hay suficientes palabras para utilizarlo hacia un género o hacia otro, aunque por culpa de la marginación del sexo femenino haya derivado hacia un uso más frecuente contra este colectivo. Y muchas veces instigado por nosotras mismas, por hablarlo y por tolerarlo. Muchas de las palabras que utilizamos y el modo en que lo hacemos no parece ser sexista, pero lo es. Esto se ve claramente en acciones o adjetivos que nos decimos cuando hablamos sobre algo, y estos se atribuyen directamente hacia un sexo concreto. Esta sexualización del lenguaje se ha ido llevando a cabo a lo largo del tiempo, pero no podemos culpar a las generaciones pasadas por ello. Este tema en concreto, el del lenguaje, ha contribuido a la relegación de la mujer en la sociedad. Ha sido un contribuyente, a veces olvidado, del rol que ha jugado el sexo femenino en toda la historia.
Volviendo al título del tema, teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, si hay una gran utilización por parte de todos los hablantes de un lenguaje machista. Es la misma cuestión  que el lenguaje sexista. Tendemos, todos, a utilizar este tipo de lenguaje, incluyendo los propios que lo sufrimos. Hemos interiorizado un tipo de expresión que no hace más que perjudicarnos, y aunque exista un lenguaje feminista, este no lo utilizamos. Pero, debo recalcar que no creo que se deba utilizar ninguno de estos lenguajes.

Finalmente, en mi sincera opinión personal no creo que debamos empezar a hablar en femenino cuando estemos hablando de un tema general, como lo hacen ciertos colectivos feministas, y es que estaríamos tropezando con la misma piedra. Personalmente defiendo el tipo de lenguaje que utilizamos porque a mí no me hace sentir mal, o me indigna o creo que me menosprecie usar los plurales en la forma masculina, cuando sea pertinente, pero no defiendo el uso de palabras despectivas hacia un colectivo como lo son tanto las palabras machistas como las feministas.

ESAS JÓVENES HIJAS DE PUTA

El artículo de Pérez Reverte era absolutamente necesario. Hacía falta que la opinión pública condenase de una vez por todas, no solo el bulling en si, sino también otros puntos de vista que eran, y aún son, temas tabús en la sociedad.
Desde un principio se trató el acoso escolar públicamente con tiritas. Sólo se afrontaba informando del tema y, insistiendo en que la pluralidad entre todos está y es necesaria y en que “no está bien meterse con los demás”. Un discurso repetido por todos y odiados por los acosados. Siempre se trató el acoso escolar como un tema superficial porqué era un problema que siempre había existido, es decir no es cosa de estos tiempos que haya niños que han sido objeto de burlas y ataques por otros compañeros. Aunque no ha sido hasta ahora que se ha abordado la cuestión como un problema de verdad. No ha sido hasta que la sociedad ha cambiado de mentalidad i ha entendido que no se puede dar la espalda i esperar que no hayan consecuencias graves, y es que gracias a las nuevas tecnologías los sucesos no quedan en el olvido y todo el mundo puede enterarse. Ahora ya no es tan fácil obviar la realidad, ahora ya no es posible desmentir o no hacer frente a los problemas porque la sociedad nos observa.
Gracias a todo ello el acoso escolar ya no es un problema de quien lo sufre, sino que nos toca a todos. Tanto a los malhechores como a los meros observadores. Aunque, desafortunadamente, la mayor parte de los casos de bulling no se atienden o no se detectan, y muchas veces debido al pensamiento persistente de que no es necesario tratarlo. Por ello, mucha gente sufre en silencio y pasan desgracias como la de Carla. Fueron tan culpables los acosadores como los que lo sabían y no hicieron ni dijeron nada. Incluso me atrevería a decir que los que más daño infunden en las víctimas son aquellos que solo observan, pero que asienten, se ríen y hasta disfrutan. Pero, por otra parte, si acusaría a los ejecutores como “hijos de puta” e incluso de asesinos, pero quizás no lo haría todo el resto. Al fin y al cabo son niños y en mi opinión no son ellos los que piensan sino sus padres. Son personas sin formar que tan solo imitan a sus padres, por lo que les acusaría a ellos. Por “educar” y criar de esa forma, ya que las personas ignorantes actúan según lo hacen los demás. Aunque quiero mencionar, también, a esa pequeña parte de personas que en su interior tienen maldad, esas personas que lo manipulan todo para perjudicar, a ellos solo les definen los adjetivos antes expuestos.

Para concluir, solo quiero comentar que todos debemos hacer autocrítica. Seguramente, y yo me incluyo, lo hemos hecho o lo hemos consentido. Aunque eso no nos hace ser malas personas, tampoco nos exime de la culpa. Pero si somos capaces de verlo y cambiarlo, ya estaremos dando un gran paso adelante para cambiar esta mentalidad retrograda que sufre nuestra sociedad. Debemos cambiar nosotros primero para infundirlo en el resto.

sábado, 18 de noviembre de 2017

AQUÍ OS DEJO LA PRESENTACIÓN DEL ADVERBIO

http://prezi.com/6que1t1kdkb-/?utm_campaign=share&utm_medium=copy


Muchas grácias

viernes, 17 de noviembre de 2017

EL LENGUAJE ES MACHISTA

Desde ya hace tiempo la mujer posee de igualdad legal, pero, aun así, sigue existiendo la desigualdad de la mujer, por ejemplo, en el ámbito lingüístico, en el que, hoy en día sigue habiendo muchos gestos sexistas. No obstante, en los últimos años se han publicado en España numerosas guías de lenguaje no sexista, pero aún hace carece de matices y de la oposición de la RAE, que afirma que sin el uso sexista de las palabras no se podría hablar. Pero, realmente ¿Cuándo se discrimina a las mujeres a través del habla?
La discriminación más habitual que tiene lugar mientras hablamos o escribimos, es la de no nombrar a las mujeres. Por ejemplo, cuando decimos en una clase mixta se dice “este curso los alumnos lo están haciendo muy bien”, omitiendo a las alumnas, este ejemplo lo podemos encontrar en repetidos casos. Es frecuente encontrarnos también, con carteles como “sala de profesores”, sin tener en cuenta que dentro del centro también hay mujeres trabajando como profesoras. Estas discriminaciones no solo se encuentran en oficios relacionados con los centros escolares, las encontramos en distintos oficios más, por ejemplo, es frecuente decir y escuchar “la mujer de la limpieza” o “tengo que ir al médico” …. Como si solo las mujeres pudieran ejercer el cargo de limpiar o solo los hombres pudieran ser médicos.
Encontramos también oraciones y expresiones muy habituales que son claramente machistas, como por ejemplo “Eres una nenaza”, “hijo de puta”, “los niños no lloran”. Aunque, el uso del femenino (nenaza, mujer de la limpieza, puta…) para referirse a hombres y mujeres no deja de ser una discriminación, del mismo tipo, pero con el otro sexo.
En pocas palabras, podríamos decir que la lengua española tiene sexo y es el masculino. Es cierto, que a veces encontramos también términos femeninos para generalizar o en forma de insultos, pero siempre en forma de discriminación. El lenguaje se centra en una visión del mundo basada en el hombre y no en la humanidad. No obstante, está claro que se necesitan muchos años pare decir que realmente las mujeres tienen la misma importancia que los hombres, como mínimo en el lenguaje.