lunes, 20 de noviembre de 2017

¿EL LENGUAJE ES MACHISTA?

El lenguaje no es que se machista, sino que des de su inicio y toda su evolución se ha masculinizado. Debido a la tendencia dominante de los hombres se ha dejado a las mujeres al margen en muchos aspectos. El lenguaje es uno de ellos.
Por un lado, otra cosa totalmente distinta es el lenguaje sexista. En este caso sí creo que lo sea. Pero no por culpa del lenguaje, sino  por nuestro uso. Hay suficientes palabras para utilizarlo hacia un género o hacia otro, aunque por culpa de la marginación del sexo femenino haya derivado hacia un uso más frecuente contra este colectivo. Y muchas veces instigado por nosotras mismas, por hablarlo y por tolerarlo. Muchas de las palabras que utilizamos y el modo en que lo hacemos no parece ser sexista, pero lo es. Esto se ve claramente en acciones o adjetivos que nos decimos cuando hablamos sobre algo, y estos se atribuyen directamente hacia un sexo concreto. Esta sexualización del lenguaje se ha ido llevando a cabo a lo largo del tiempo, pero no podemos culpar a las generaciones pasadas por ello. Este tema en concreto, el del lenguaje, ha contribuido a la relegación de la mujer en la sociedad. Ha sido un contribuyente, a veces olvidado, del rol que ha jugado el sexo femenino en toda la historia.
Volviendo al título del tema, teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, si hay una gran utilización por parte de todos los hablantes de un lenguaje machista. Es la misma cuestión  que el lenguaje sexista. Tendemos, todos, a utilizar este tipo de lenguaje, incluyendo los propios que lo sufrimos. Hemos interiorizado un tipo de expresión que no hace más que perjudicarnos, y aunque exista un lenguaje feminista, este no lo utilizamos. Pero, debo recalcar que no creo que se deba utilizar ninguno de estos lenguajes.

Finalmente, en mi sincera opinión personal no creo que debamos empezar a hablar en femenino cuando estemos hablando de un tema general, como lo hacen ciertos colectivos feministas, y es que estaríamos tropezando con la misma piedra. Personalmente defiendo el tipo de lenguaje que utilizamos porque a mí no me hace sentir mal, o me indigna o creo que me menosprecie usar los plurales en la forma masculina, cuando sea pertinente, pero no defiendo el uso de palabras despectivas hacia un colectivo como lo son tanto las palabras machistas como las feministas.

ESAS JÓVENES HIJAS DE PUTA

El artículo de Pérez Reverte era absolutamente necesario. Hacía falta que la opinión pública condenase de una vez por todas, no solo el bulling en si, sino también otros puntos de vista que eran, y aún son, temas tabús en la sociedad.
Desde un principio se trató el acoso escolar públicamente con tiritas. Sólo se afrontaba informando del tema y, insistiendo en que la pluralidad entre todos está y es necesaria y en que “no está bien meterse con los demás”. Un discurso repetido por todos y odiados por los acosados. Siempre se trató el acoso escolar como un tema superficial porqué era un problema que siempre había existido, es decir no es cosa de estos tiempos que haya niños que han sido objeto de burlas y ataques por otros compañeros. Aunque no ha sido hasta ahora que se ha abordado la cuestión como un problema de verdad. No ha sido hasta que la sociedad ha cambiado de mentalidad i ha entendido que no se puede dar la espalda i esperar que no hayan consecuencias graves, y es que gracias a las nuevas tecnologías los sucesos no quedan en el olvido y todo el mundo puede enterarse. Ahora ya no es tan fácil obviar la realidad, ahora ya no es posible desmentir o no hacer frente a los problemas porque la sociedad nos observa.
Gracias a todo ello el acoso escolar ya no es un problema de quien lo sufre, sino que nos toca a todos. Tanto a los malhechores como a los meros observadores. Aunque, desafortunadamente, la mayor parte de los casos de bulling no se atienden o no se detectan, y muchas veces debido al pensamiento persistente de que no es necesario tratarlo. Por ello, mucha gente sufre en silencio y pasan desgracias como la de Carla. Fueron tan culpables los acosadores como los que lo sabían y no hicieron ni dijeron nada. Incluso me atrevería a decir que los que más daño infunden en las víctimas son aquellos que solo observan, pero que asienten, se ríen y hasta disfrutan. Pero, por otra parte, si acusaría a los ejecutores como “hijos de puta” e incluso de asesinos, pero quizás no lo haría todo el resto. Al fin y al cabo son niños y en mi opinión no son ellos los que piensan sino sus padres. Son personas sin formar que tan solo imitan a sus padres, por lo que les acusaría a ellos. Por “educar” y criar de esa forma, ya que las personas ignorantes actúan según lo hacen los demás. Aunque quiero mencionar, también, a esa pequeña parte de personas que en su interior tienen maldad, esas personas que lo manipulan todo para perjudicar, a ellos solo les definen los adjetivos antes expuestos.

Para concluir, solo quiero comentar que todos debemos hacer autocrítica. Seguramente, y yo me incluyo, lo hemos hecho o lo hemos consentido. Aunque eso no nos hace ser malas personas, tampoco nos exime de la culpa. Pero si somos capaces de verlo y cambiarlo, ya estaremos dando un gran paso adelante para cambiar esta mentalidad retrograda que sufre nuestra sociedad. Debemos cambiar nosotros primero para infundirlo en el resto.

sábado, 18 de noviembre de 2017

AQUÍ OS DEJO LA PRESENTACIÓN DEL ADVERBIO

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Muchas grácias

viernes, 17 de noviembre de 2017

EL LENGUAJE ES MACHISTA

Desde ya hace tiempo la mujer posee de igualdad legal, pero, aun así, sigue existiendo la desigualdad de la mujer, por ejemplo, en el ámbito lingüístico, en el que, hoy en día sigue habiendo muchos gestos sexistas. No obstante, en los últimos años se han publicado en España numerosas guías de lenguaje no sexista, pero aún hace carece de matices y de la oposición de la RAE, que afirma que sin el uso sexista de las palabras no se podría hablar. Pero, realmente ¿Cuándo se discrimina a las mujeres a través del habla?
La discriminación más habitual que tiene lugar mientras hablamos o escribimos, es la de no nombrar a las mujeres. Por ejemplo, cuando decimos en una clase mixta se dice “este curso los alumnos lo están haciendo muy bien”, omitiendo a las alumnas, este ejemplo lo podemos encontrar en repetidos casos. Es frecuente encontrarnos también, con carteles como “sala de profesores”, sin tener en cuenta que dentro del centro también hay mujeres trabajando como profesoras. Estas discriminaciones no solo se encuentran en oficios relacionados con los centros escolares, las encontramos en distintos oficios más, por ejemplo, es frecuente decir y escuchar “la mujer de la limpieza” o “tengo que ir al médico” …. Como si solo las mujeres pudieran ejercer el cargo de limpiar o solo los hombres pudieran ser médicos.
Encontramos también oraciones y expresiones muy habituales que son claramente machistas, como por ejemplo “Eres una nenaza”, “hijo de puta”, “los niños no lloran”. Aunque, el uso del femenino (nenaza, mujer de la limpieza, puta…) para referirse a hombres y mujeres no deja de ser una discriminación, del mismo tipo, pero con el otro sexo.
En pocas palabras, podríamos decir que la lengua española tiene sexo y es el masculino. Es cierto, que a veces encontramos también términos femeninos para generalizar o en forma de insultos, pero siempre en forma de discriminación. El lenguaje se centra en una visión del mundo basada en el hombre y no en la humanidad. No obstante, está claro que se necesitan muchos años pare decir que realmente las mujeres tienen la misma importancia que los hombres, como mínimo en el lenguaje.


El lenguaje machista.

El lenguaje es machista.

Yo, como hombre que soy reconozco que el lenguaje es machista pero no por ello creo que esté mal o que sea una injusticia para las mujeres. El lenguaje puede ser machista o lo que tu quieras, pero quejarte de ésto es absurdo ya que desde el inicio de la lengua siempre a sido así y no conseguirías nada con tus quejas.

El lenguaje machista viene dado ya por la sociedad antigua, porque el hombre era considerado el fuerte, el listo, el compasivo o el procreador. Y la mujer existía para complacer al hombre. También se observa el machismo en la religión, Dios, Jesús y María Magdalena o Zeus, Poseidón, Hades y las ninfas. Desde el inicio de la historia se visualiza el machismo pero yo creo que otro factor muy importante para la aparición del machismo en la lengua es el hecho de que desde el inicio de la humanidad, el sexo masculino se ha impuesto por encima del femenino y esto a desencadenado los hechos siguientes: La mujer de los inicios no a podido ejercer trabajos de prestigio y eso se ve en como estaba organizada la sociedad, los hombres hacían de escribas, de profesores, de curanderos, etc, mientras que las mujeres solo eran esclavas de los hombres y consideradas débiles. Al pasar el tiempo la sociedad sigue con las mismas: A las mujeres no se les permitía estudiar y por ello, los médicos eran solo hombres, los profesores también y los escritores y dramaturgos igual. Todo este entorno machista a engendrado el lenguaje de nuestros días y es porque a la presencia de la mujer nunca se le a tenido aprecio dando a entender que todo lo que fuera masculino era honrado, importante, prestigioso o digno.

Para aclarar este tema, el lenguaje machista existe y lo utilizamos, pero tal como es machista hubiese podido ser también feminista, y estaríamos en las mismas.
Pero ahora que nuestra sociedad actual vive en un estado de igualdad de genero, mas o menos, algunas mujeres han querido expresar su desagrado en lo que se refiere al lenguaje, quejándose de su representación en textos escritos o exponiendo ejemplos de la falta de presencia femenina en el vocabulario.

Y yo les digo a todas esas personas que les a surgido de repente ese afán de querer un lenguaje justo, que dejen de perseguir falsas esperanzas porque la lengua siempre a sido así y no se cambiara por las quejas de esas personas, pero el motivo principal por el cual no se puede remediar el lenguaje machista es porque toda nuestra historia, toda nuestra literatura, toda nuestra filosofía y casi todas las religiones del mundo han sido creadas a partir del hombre y su parecer, así que quejarse del lenguaje machista no sirve de nada.

EL LENGUAJE SEXISTA

El lenguaje español se reconoce como sexista. Este hecho se debe a la gran mayoría de adjetivos plurales masculinos, que se usan para representar a los hombres y a las mujeres; además del gran nombre de cargos que, aunque estén ejercidos por una mujer, el género del oficio es masculino.

Cuando se quiere hablar en términos generales, se tiende a usar el plural masculino para representar una masa. Por ejemplo, en una conversación entre alumnos, muchas veces se da el caso de la utilización de la frase: “Sí, se tiene que entregar el documento a la sala de profesores”. En efecto, se deberían mencionar las palabras: (sala de) profesores y profesoras.  
Desafortunadamente, sólo se llega a usar el adjetivo masculino porque uno se aferra a la idea de que la prioridad es economizar palabras, ahorrándose vocabulario “innecesario”.
Esta idea es equívoca. En poemas de la Edad Media, como por ejemplo “El cantar del mio Cid”, se usaban palabras de género distinto para diferenciar a los hombres de las mujeres, tal y como puede apreciarse en algunos ejemplos encontrados en la introducción del poema, anteriormente mencionado: “mugieres e uarones, burgeses e burguesas”.

No obstante, este problema no solamente está vigente a nivel lingüístico. El lenguaje se forma progresivamente. A medida que el tiempo avanza, hecho que conlleva cambios de época, la mentalidad de la gente que usa una lengua cambia también. De este modo, se suprime vocabulario y expresiones, porque dejan de usarse, y se añaden palabras que permitan distintas maneras de expresión, debido a que también hay una manera nueva, y distinta, de pensar.
¿Podría decirse entonces que una lengua refleja el tipo de pensamiento y cultura que posee quien le da uso? Sí. Así que el hecho de que tópicos como: “llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre” existan hoy en día, significa que hay personas que consideran que la mujer es el sexo débil.
Mostrar emociones, como la tristeza, en forma de lágrimas, se asocia a la sensibilidad y delicadeza. Normalmente, ambos adjetivos son atribuidos al sexo femenino. Así que cuando un muchacho canaliza su enojo con movimientos bruscos y violentos, como puñetazos, es aplaudido. Mientras tanto, aquel que prefiera llorar, será juzgado por mostrarse afeminado, débil, como las mujeres y la expresión anterior, la percibirá como un insulto.


En definitiva, podría decirse que el lenguaje no nace sexista. Son los hablantes de la misma lengua dan valor y sentido a las palabras. La consecuencia de esto es que al escuchar según que expresiones, indirectamente, el cerebro se consciencia de que el hombre está por encima de la mujer. Este hecho no puede reducirse de la noche a la mañana. A pesar de ello, individualmente, uno puede aportar su grano de arena e intentar hacer el esfuerzo de mencionar los dos géneros del adjetivo y, incluso, corregir expresiones poco adecuadas al escucharlas. 

Dana Castells Martínez