martes 3 de noviembre de 2009

LOS PROFESORES DEBERIAN RECUPERAR LA AUTORIDAD?????

Los profesores deberian recuperar la autoridad en las aulas? No deberian haberla perdido nunca!

Hoy en dia nos suena a prehistórico cuándo nuestra gente mayor nos dice que un bofetón a tiempo es el mejor método para dejar claras las cosas en determinados momentos. Quizas en los tiempos de las generaciones que nos preceden el respeto hacia los profesores iba mas allá, e incluso se llegaba al miedo. Pero con el paso de los años se ha erradicado por completo la violencia (entiéndase violencia verbal y violencia física moderada) hasta el punto en que se ha perdido por completo el respeto a los professores. Todos los extremos són malos.

No se trata solo de enseñar la materia en cuestión. Hay que enseñar unos mínimos de disciplina y respeto. Sobre todo a los alumnos conflictivos. Y esto último nadie pude aprenderlo con palabras bonitas precisamente. Hay que enseñar que en un futuro no es mejor el que mas sabe sinó quien mejor sabe utilizar lo aprendido.

Pero no todo es tarea de los professores. Los padres también tienen mucho que decir. De hecho son los principales responsables de la educación de sus hijos. Y deben confiar en la professionalidad de los professores. Muchas veces la sobreprotección hacia sus hijos es contraproducente. Hoy en dia si un profesor pega al alumno el padre carga contra el profesor. Mientras que antes, el padre consideraba que se habia ganado el bofetón con creces.

Hay que acercarse en la medida de lo posible a un equilibrio entre el “buen y el mal rollo” puesto que evidentemente también es imprescindible cierta complicidad del professor con el alumno, pero siempre combinada con una dosis de cierta agresividad, y siempre en funcion del comportamiento de cada alumno.

lunes 2 de noviembre de 2009

¿deben recuperar la autoridad los profesores?

Nuestros padres se quejan por la manera en que fueron educados, y dicen que los profesores son muy blandos ahora, y que se tendría que volver a la mano dura, entiendo perfectamente que se quejen por la educación que recibieron, ya que por decirlo de alguna manera les enseñaron a tortazo limpio, si no te lo sabes torta y haber si mañana te lo sabes, y si encima llegabas a casa y les decías a tus padres que el profesor te había pegado recibías otra por tonto, te hubieras callado.
Últimamente se habla mucho de la ausencia escolar y del fracaso escolar, el gobierno no sabe que hacer, se limita a inventar leyes, que luego unos lo aceptan y la gran mayoría no, pero como a estado aprobado por el gobierno se impone y se acabo la discusión.

Antes los profesores podían poner la mano encima a cualquier alumno, ahora no, antes se respetaban mucho más a los profesores, no como ahora, que un alumno coja se enfade con el profesor y le pegue. ¿Dónde vamos a llegar? Creo que entre todos tendríamos que llegar a un punto intermedio, si un alumno no se comporta con su maestro, reeducarlo para que sepa estar en una clase, es decir que por lo menos sea capaz de respetar a su profesor. Pero no solo me quiero centrar en la culpa de los profesores e alumnos, mucha parte de culpa la tienen los padres, ya que demuestran tener la misma actitud que sus hijos, si el niño llega a casa llorando y dice que el profesor le ha hecho o le a dicho algo el padre protector va al colegio y le canta las cuarenta al profesor.

En conclusión tenemos que llegar a un punto intermedio ni los alumnos se tienen que subir a lomos de sus profesores ni los profesores tienen que ir repartiendo cachetes ni nada por el estilo, y los padres no deberían entrometerse con tanto énfasis.

domingo 1 de noviembre de 2009

¿Deberían los profesores recuperar su autoridad?

Mucha gente dice que los profesores deberían recuperar la autoridad en las aulas, que los alumnos no les respetan, que cuando ellos estudiaban esto no sucedía.
Se quejan de los profesores, i dicen que muchos no sirven para lo que están haciendo, mucha de esta gente en su vida a puesto un pie en una clase, i no saben muy bien cual es la función de un profesor de secundaria, enseñar que no educar. Realmente es cierto que se debería recuperar la autoridad en las aulas, pero como siempre en este país se apunta al primero i se le carga toda la culpa, ya que el problema no son los profesores sino que el problema es que mucha gente se piensa que un instituto es una guardería.

Cuando hablamos de recuperar la autoridad, evidentemente no nos referimos a retomar los castigos físicos a desmesurados, ya que esto no tiene sentido y seria retroceder en el tiempo y ahora de lo que se trata es de avanzar. Tampoco de que el instituto se convierta en un sitio en el que el alumna va y obedece sin ningún derecho a opinar ni a expresar-se. Simplemente de que el profesor pueda dar una clase con tranquilidad sin verse ignorado ni atacado por los alumnos, i que en ningún caso se le falte al respeto y mucho menos coma ha llegado a suceder, que reciba cualquier tipo de agresión.
Aunque parezca mentida estos hechos han llegado a suceder, se han dado varios casos de alumnos que han agredido a sus profesores, y en todos los institutos muchos de ellos les faltan el respeto a sus profesores a diario, pero mucha gente culpa de esto a los profesores, y el problema no reside en ellos sino en los alumnos i sus familias.
Dejando a un lado las familias desestructuradas, ay un gran sector de la clase media bien acomodada la cual le ha perdido el respeto a todo, se han vuelto tan materialistas que han olvidado de que los hijos no son solo para disfrutar-los, sino que hay que educar-los para que lleguen a ser personas decentes con las cuales el resto podamos convivir, dejan la educación de sus hijos a cargo de otros, ellos solo se preocupan de que no les falte ningún bien (material) y que tengan todo lo mas nuevo, y luego cuando los chicos les engañan ellos se lo creen absolutamente y se piensan que si un profesor suspende a su hijo es por manía y no por vago, por que claro su hijo nunca haría eso.
Mientras todos los profesores tienen que ir tragando con todos estos chavales que únicamente son unos malcriados, cuando los ves no lo entiendes, como les consienten eso, pero que pude hacer un profesor si luego va el padre del chico y enzima le da la razón a el quitándole toda la autoridad al profesor y mostrándole a su hijo que puede hacer lo que le de la gana, por que el lo defenderá sin ni siquiera escuchar lo que ha sucedido.

Como en las anteriores redacciones, siempre se puede apuntar directamente a alguien y acusar-lo de tener toda la culpa, pero eso está más que comprobado que no sirve de nada, creo que deberíamos replantearnos hacia donde estamos llevando la sociedad en ciertos campos de está.

viernes 30 de octubre de 2009

¿Deben recuperar la autoridad los profesores?

Un 16%, cifra proporcionadas por el informe Talis, (2009), es el tiempo lectivo diario que desperdicia un profesor en poner orden en una clase de la ESO, valiéndose de la autoridad, inherente a la profesión años ha.

Se hace evidente la carencia de atención de los adolescentes, el profesorado debe erradicar este mal comportamiento: intimidación verbal hacia los profesores, alumnos conflictivos, uso o posesión de drogas y alcohol dentro de las aulas… Siendo de los rasgos más violentos, son actitudes que deberían erradicarse con las armas obsoletas e ineficaces de todo profesor; amonestación o expulsión.

Ahora bien, ya se está empezando a legislar a favor de los profesores, cómo el proyecto de La ley de autoridad del profesor, convirtiéndose éste una autoridad pública. ¿Pero la autoridad se debe imponer? No, simplemente la autoridad de los docentes se va ganando a diario, ya que uno será reconocido por cómo explica su asignatura, pero los alumnos, del más adulador hasta el más desvergonzado de la clase, valorarán también aquella autoridad que les respecta, motiva y anima, descubriendo a un personaje que además de enseñar, infunde valores, desarrolla personas aún siendo embriones del pensar, enseña convivencia, establece una relación de aprecio…

Por otra parte, La leyes, servirían par llevar a cabo una reforma educativa desde las raíces, cambiando el sistema educativo, hecho que mejorarían la relación entre alumnos y hacia el profesorado.

En fin, la docencia deberá recuperar su respeto, puede que deba cambiar para lograrlo; no convirtiéndose uno en un profesor autoritario por imposición de una ley o cómo muestra la historia de nuestro país, sino en una autoridad digna de suscitarle la atención a cualquier alumno.

Vuelve la moda del cachete y el bofetón

Prepárense conciudadanos, que el próximo curso se presenta muy ajetreado. Volverán a estar en boga las reglas de madera (con las manos estudiantiles bien abiertas y receptivas a los golpes), recuperaremos el repertorio de cachetes, bofetones y collejas, se restablecerán las celdas oscuras de castigo, los azotes y los latigazos, y habrá un nuevo invitado estrella: las inyecciones de morfina para sofocar a los feroces alumnos.
“Los niños y adolescentes de hoy en día son rebeldes, desobedientes, indisciplinados, contestatarios, insumisos y muy violetos”, palabras de Federico Jiménez Losantos, locutor de la COPE radio neutral y objetiva, principal portavoz del Opus dei, una institución que defiende sus tesis con argumentaciones claras y no contradictorias. “La letra con sangre entra”, si eso ya se sabia antes de que la iglesia y el PP reivindicaran la recuperación de la violencia en las aulas. Y finalmente añade que los causantes del problema son los profesores modernos, y por supuesto la legislación vigente, que ha dejado a los maestros de verdad, los de armas tomar, fuera del sistema educativo.
Como no, ese ser camarada del diablo, desdeñable y macabro, cuyo propósito final pasa por deseducar a la juventud, generar tensión y violencia, ignorancia, destrucción y guerras, hambrunas e incluso someter a su voluntad el universo y las leyes que lo rigen, ese vil engendro, el educador, es el causante de todos los males de nuestra sociedad católica, apostólica, romana y del Partido Popular.
No obstante, sí es verdad que los profesores vocacionales ya son una especie en peligro de extinción, y las nuevas generaciones de docentes son gansos universitarios que eligieron el sencillo camino de la educación, buscando un trabajo bien pagado de por vida y que les permitiese elegir si trabajar mucho y dedicarse a enseñar, o por el contrario, someterse a la ley del mínimo esfuerzo.
Bromas a parte, parece bastante claro que el origen del problema no son los docentes, o al menos, no la mayoría de ellos, sino el ente de educación por antonomasia, los padres, también llamados progenitores. Como es lógico, son los padres que viven el día a día con los niños, los que han decidido traerlos al mundo y los que de mayores se aprovecharan de sus sueldos para disfrutar de una bonita jubilación, los encargados de su docencia. Hasta aquí, todo claro, pero: ¿Porqué los padres dejaron de desempeñar esa tarea? Pregunta sencilla, respuesta sencilla. Para mayor tranquilidad, por compasión y sobretodo, para que no se repita el ciclo. Es decir, los padres de hoy en día vivieron una etapa muy dura, como vienen viviendo todos los padres desde que el mundo es mundo, y en ningún caso, quieren que sus hijos pasen por ella. En su época los padres eran demasiado estrictos, demasiado severos, demasiado conservadores. Además, esos padres no tenían un poder adquisitivo como el de ahora, y los hijos que ahora son padres creen que dado que ellos sí pueden, ellos deben. En resumen, creen que deben darles a sus hijos todo lo que sus padres no pudieron darles a ellos. No obstante, ahí donde surge el problema, puesto que si esa sensación la vienen viviendo los padres desde que Jesucristo perdió el abanico, ¿porqué justamente ahora ese comportamiento se ha convertido en un problema? Fácil solución, se debe al consumismo, la globalización y los medios de comunicación de masas. ¿Porqué deberíamos inculcarle unos valores a nuestro hijo si la televisión ya lo hace por nosotros, y además es un artilugio contra el que no podemos luchar? ¿Porqué dedicarle tiempo al chico si chateando y navegando por Internet se entretiene y aprende mucho más rápido y con menos esfuerzo, que con sus padres? ¿Porqué debo decirle a la niña que no puede obtener todo lo que desea, si yo puedo dárselo para tenerla contenta? Al fin y al cabo, después la sociedad ya le enseñara que está equivocada. Y si todo y dándole todo lo que pide nuestro hijo se vuelve molesto, jarabe de palo. Eso mismo, alcemos todos juntos la vara educadora y gritemos al unisono: “viva la violencia que educa a nuestros hijos! Ojo por ojo y...todo el mundo acabará ciego.”
Por tanto, mediadas a tomar a cabo: tres dosis de responsabilidad parental por vía oral; cinco comprimidos de dar ejemplo en casa antes de desayunar; todas las mañas una caja de ánimo, valoración, apoyo, comprensión y respeto hacia los hijos y alumnos; diez cucharaditas de actividades didácticas cómo la lectura, el debate o el deporte; un spray nasal con buenas vibraciones, alegría y positivismo antes de tratar con adolescentes; y finalmente, para mayor información consulte a su padre o persona adyacente que ya haya pasado por lo que usted esta pasando y hágale caso. Por favor, aprenda de sus errores. Y nosotros, los adolescentes, aprendamos de los que cometieron nuestros abuelos y de los que aún cometen nuestros padres. Como alguien me aconsejó hace ya tiempo: “Mira chaval, en la adolescencia debes tomar tus propias decisiones, cometer tus propios errores y equivocarte tú sólo, porqué es así como aprenderás la lección más importante, que es sobre la vida. No obstante, no empieces de cero, comienza tu camino de caídas y vueltas a levantar desde el punto en que nosotros, tus padres, lo dejamos.”

¿Se debe hacer que los profesores recuperen su autoridad?

España es uno de los países de la Unión Europea con más fracaso escolar. Dicho de otro modo, la educación aquí hace años que no funciona. Por desgracia, la educación se ha convertido en un estorbo para muchos jóvenes, que no sienten ninguna motivación para aprender, y que, además de no mostrar ningún tipo de interés, muchos de ellos se dedican a fastidiar la clase y no dejar aprender a quien sí que muestra ganas de formarse. El problema abarca una dimensión mucho más ancha y solo es un indicativo del nivel social de nuestra sociedad. Este negativo fenómeno ha ido acompañado por una paulatina disminución de la autoridad de los profesores, llegándose a casos en que éstos son ignorados o incluso humillados por los alumnos.
Durante el franquismo, la situación era totalmente la contraria: Niños acongojados ante profesores que, la mayoría, hacía abuso de su poder en el aula, amparados por las leyes y por un convencimiento social de que los profesores siempre tenían buenos motivos para castigar, física y psicológicamente a sus alumnos. Por el contrario, ahora, con leyes que protegen a los menores y con la sociedad de parte de los alumnos, estos han pasado a despreciar a los profesores, llegando incluso al maltrato. En realidad, el problema es que nadie obra cómo tiene que obrar: La función educativa la tienen que tener exclusivamente los padres, y lo único que tendrían que hacer los profesores es enseñar; Pero las cosas, con excepciones, no funcionan así. Muchos padres, quizás para evitar enfrentamientos con sus hijos, eluden éstas responsabilidades, cuyas consecuencias sufren, a parte de los niños, los profesores y los compañeros de clase. Así, los profesores se ven evocados a una tarea educativa, no de contenido, sin de conducta, que no les pertenecería y que hace que disminuya el tiempo dedicado al temario.
Lo que hay que entender en este país es que la educación es el más fundamental de los pilares de una sociedad: Si ésta no funciona, que no esperen un buen futuro para España. Eso no quiere decir que apruebe los métodos que se utilizaban antes, sin que lo que hay que hacer es, por una parte, que los padres eduquen a sus hijos, que los profesores se dediquen únicamente a enseñar contenido y que el nivel de éste sea mayor que el actual.

jueves 29 de octubre de 2009

¿Deben recuperar la autoridad los profesores?

Desde hace tiempo que se habla de la autoridad que deben tener los profesores, sobretodo desde que el Congreso de los Diputados rechazara la proposición de ley hecha por el grupo popular para que los profesores y maestros fueran considerados ‘autoridad pública’ pero el tema volvió a salir a la palestra y comentado desde que se emitió el programa ‘Curso del 63’ en una cadena privada. En este programa, que aún ahora se continúa emitiendo, se puede ver como adolescentes más o menos consentidos en sus vidas privadas, se enfrentan a valores culturales y normas de educación propias de la década de los sesenta.
Probablemente se culpe erróneamente a la falta de autoridad al hecho de que cada vez aumente más la violencia en las aulas y los malos comportamientos, pero se tiene que tener en cuenta también la educación que ha recibido un alumno en su casa y los valores inculcados desde pequeños, que aunque no lo parezca, son muy importantes y se hacen decisivos en cuanto se madura y se desarrolla la propia personalidad. A partir del programa citado anteriormente también se ha abierto un gran debate social sobre la educación que se imparte hoy en día y podemos afirmar sin miedo a equivocarse que los contenidos de los libros han disminuido con los años y se han añadido fotografías, que facilita más el trabajo. Por lo tanto, en cuanto al nivel de preparación que tienen los adolescentes una vez terminado el bachillerato o simplemente la ESO es inferior a antaño. No obstante, esto no tendría que influir en el comportamiento de los alumnos puesto que se ha facilitado el paso por la enseñanza en beneficio de ellos. Es decir, la forma de enseñar no influye en el comportamiento, por tanto, se debería buscar la verdadera razón y no centrarlo solamente en el ámbito escolar, dado que la educación debe ser impartida desde casa. Esto en muchos casos falla porque no se lleva a cabo o, simplemente, se permiten muchas cosas que no se deberían dejar hacer y se protege demasiado al hijo, apoyándolo incluso delante de un profesor, cosa muy equivocada ya que seguramente conocerá mucho mejor al niño que los propios padres. Lo que si está seguro es que no se debe permitir bajo ninguna circunstancia la violencia en los centros de enseñanza, ni del alumno al profesor ni viceversa, puesto que esto nos llevaría a batallas campales en las aulas que se regirían por la norma del más fuerte y sería un grave error, ya que esto promocionaría la fuerza por delante de otros valores mucho más importantes como son la educación y el respeto.
La ausencia de ‘usted’ no marca en ningún caso la falta de respeto hacia el profesor y se puede mantener una relación basada en el respeto mutuo sin tener que usar formas arcaicas como se puede ver en ‘Curso del 63’.
En conclusión, la educación empieza en casa y se amplia con la enseñanza que se imparte en las aulas.