miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Barcelona o Lleida?

En el Pallars Jussà los jóvenes que queremos ir a la universidad casi siempre tenemos que elegir entre Barcelona o Lleida. Yo creo que la mejor opción es Barcelona por diferentes razones.

La lejanía con Pobla de Segur hace que nos tengamos que socializar más con la gente que nos encontramos ya que no tendremos a los amigos de siempre o a la gente que más conocemos para refugiarnos en ellos. Esto nos ayuda mucho en la formación como personas. También la lejanía nos ayuda a ser más independientes y a adaptarnos mejor en un futuro a un posible cambio de vivienda o de lugar. Volviendo a la socialización, conocer otras personas puede darte una visión de algunos temas diferente a la que se tenía anteriormente y, por lo tanto, tener una idea mas contrastada de éstos. También si no te adaptas a la nueva vida social que tienes que hacer siempre puedes quedarte en casa estudiando aunque no sea la mejor opción o la mas recomendada ya que uno de los “hándicaps” de la universidad es el desconocimiento de tus nuevos compañeros.

El factor económico es un tema importante ya que ir a Barcelona supone un gasto extra en comparación con Lleida. A mi me parece que este extra no es un gasto, para mi es una mejora ya que la ciudad de Barcelona te da muchas mas posibilidades que Lleida en muchos aspectos como transporte, cultura, entretenimiento, etc. Estas posibilidades de más que te da la ciudad de Barcelona puede que no sean prioritarias pero si complementarias con tu vida. 

En mi opinión, ir a Barcelona es una mejor opción aceptando que cuesta más dinero pero teniendo en cuenta de que tendrás más posibilidades y que también se tendrá un cambio muy importante en la vida ya que se tendrá que empezar una nueva vida social.

Joel Gómez.

¿Barcelona o Lérida como ciudad estudiantil?

Llega un punto dentro de la etapa estudiantil de ciertos individuos, en que se termina el bachillerato y tienes que escoger dónde seguirás tus estudios, (sean universitarios o técnicos). Si tu localidad de residencia está situada fuera de las áreas metropolitanas de Lérida y Barcelona o fuera de sus alrededores, una de las primeras preguntas que deben formularse el estudiante y su familia es el lugar de destinación para seguir cursando los estudios post-obligatorios. Yo voy a estudiar el caso de los estudiantes de mi zona; el Pallars Jussà. Por una parte, tenemos el factor de la distancia. La ciudad de Lérida, se sitúa a una hora y media, aproximadamente, salvando las distancias de ir con transporte privado (coche, motocicleta..) o transporte público (tren, autobús…). La distancia que separa el Pallars de Barcelona es aproximadamente de dos horas y veinte minutos si se va con transporte privado, pero se convierte en 4 horas si se va con el autobús, el único medio de transporte público que llega a Barcelona desde la zona pallaresa. Cabe decir que el autobús suma unos 50 euros contando el viaje de ida y vuelta y, que al transporte privado, se le tiene que sumar el combustible y el establecimiento donde se guardará el vehículo durante la semana (esto también es aplicable a la ciudad de Lérida, pero siempre en menor proporción). Por tanto, ir a estudiar a Lérida tiene la ventaja de que, al no tratarse de la capital de Cataluña, sino solo de capital de provincia, no solo el transporte es más barato, sino también el alojamiento. Es decir, la oferta de pisos que puedas encontrar en Lérida será mucho más asequible que la que puedas encontrar en Barcelona. Otra ventaja que tiene ir a estudiar a Lérida es el ambiente de pueblo que esta ciudad desprende. Es una ciudad, pero no tiene mucha complicación llegar a conocerla toda y puedes encontrarte con caras desconocidas que viste ya por primera vez la semana pasada; es decir puedes sentirte menos extraño que en la capital barcelonesa, donde todas las caras te suenan a personas ajenas a ti. Por otra parte, la contaminación es otro factor a observar cuando se escoge la ciudad de estudio. Barcelona es una ciudad llena de contaminación medioambiental, y por mucho que no te guste, no puedes escapar de ella, ya que cubre toda la zona metropolitana. No queremos decir que Lérida se libre de esta contaminación, pero sí que la tiene en una menor proporción. Sin embargo, cabe decir que la ciudad de Barcelona tiene unas ventajas respecto a la ciudad de Lérida que no pueden desmerecerse. La oferta de actividades distintas que alberga la capital catalana es mucho mayor a la que nos pueda ofrecer la ciudad de Lérida. En Barcelona se encuentran distintos complejos y distintos ámbitos para poder desarrollar cualquiera de tus facultades o para poder realizar a tu gusto cualquiera de tus hobbies. A su vez, Barcelona, además de ser la capital política de Catalunya es la capital cultural de ésta, y es el centro turístico catalán más importante. Allí se concentra gran parte del arte que vale la pena visitar: el museo de Picasso, la Sagrada Familia, el parc Güell…. Por otra parte, la cantidad de universidades y de carreras que puedes cursar en la ciudad de Barcelona no tiene ni punto de comparación con las que puedes cursar en Lérida. También es sabido que el prestigio del que gozan determinadas carreras cursadas en Barcelona es mayor que la misma carrera cursada en Lérida (por ejemplo derecho). Por otra parte, también es cierto que en Lérida solo hay una universidad y, eso sí, hay distintos centros que ofrecen la posibilidad de cursar estudios técnicos superiores. En conclusión, podemos ver que, desde un punto de vista general, una ciudad no es mejor que la otra para ir a estudiar; tanto Barcelona como Lérida tienen sus pros y sus contras. Yo creo que puede considerarse qué ciudad es mejor cuando ya tienes escogidos los estudios que quieres cursar. Es entonces cuando puedes valorar las ventajas y los inconvenientes adaptados a tus necesidades, a tus aspiraciones y a tus prioridades, y es entonces cuando debes decidir que opción es la que mejor se ajusta al plan de estudios que quieres seguir. CLÀUDIA BOCHACA SABARICH

martes, 1 de mayo de 2012

LA IMPORTANCIA DE LA APARENCIA FÍSICA EN EL TRABAJO


En pleno siglo XXI parece que la imagen es la principal preocupación que proyectamos a los demás.
¿Damos demasiada importancia a la imagen?
Muchos candidatos son desechados de los procesos de selección por el simple hecho de la imagen que causan en el entrevistador, sin dar ningún valor a lo que pueden aportar.
Está legislado que no pueden hacerse discriminaciones por raza, sexo o religión para optar a un puesto de trabajo, no esta legislada a discriminación basada en el atractivo físico por la dificultad que esto implica.
El valor del atractivo físico esta creciendo constantemente y su evidencia es que muchas sociedades hoy en día están extremadamente interesadas en el atractivo físico directamente observable, con cosas como libros de recetas, aparatos de ejercicios, comidas bajas en calorías, cosméticos…

El físico es un aspecto que no debería generar discriminación en el momento de contratar a unas personas, aunque a realidad nos demuestre que esto no ocurre. Muchas veces hemos escuchado alguna situación en donde terminan eligiendo a un/una empleado/a por sus cualidades físicas, más que por su formación o experiencia.
Podemos ver en avisos clasificados la siguiente leyenda “se requiere personal con buena presencia”.
Parece ser que la belleza y el éxito están enlazadas como un prejuicio que todos llevamos dentro. La preferencia por la belleza existe en todos los planos, y claro, en el laboral también.
El caso es que los empleadores saben que el público discrimina y por ello prefieren contratar empleados atractivos que saben que les rendirán mejores ingresos.
Sin embargo, la belleza no garantiza inteligencia ni aptitud profesional, por lo que una persona que ha accedido a un empleo con mayor facilidad que otra que no ha sido agraciada con una belleza tentadora, se verá en el apuro de sostenerlo a lo largo del tiempo y para ello necesitará desarrollar cualidades profesionales y no solo una cara bonita.

Nos gustaría pensar que los procesos de selección en las empresas con asépticos, y que se basan en valoraciones objetivas de nuestras capacidades profesionales. Tampoco nos hace mucha gracia que el aspecto físico sea un determinante.
Sin embargo, somos humanos y el físico tiene su importancia.
Los expertos en recursos humanos dicen que las posibilidades de que una persona atractiva encuentre trabajo son mayores que las que tiene otra que no lo es. Además, a la hora de seleccionar a trabajadores, junto a la experiencia o el currículum, se concede un gran valor a la entrevista, y, por tanto, al contacto personal y la primera impresión con factores que también tienen mucho peso cuando se busca empleo.

No se debe confundir atractivo con ser guapo o guapa. El atractivo puede radicar también en el tono de voz, en la forma de expresarse, en la elegancia, en la educación, etc. Se trata de una cuestión subjetiva.


Clara 

lunes, 30 de abril de 2012

Apariencia en una entrevista de trabajo


La entrevista de trabajo es el paso más importante al que la persona se enfrenta a la hora de encontrar trabajo. Todos los pasos anteriores (elaboración del currículo, cartas de presentación… ) siendo muy importantes, tienen como único objetivo conseguir acceder a una entrevista personal, así es que cuando se consigue vale la pena no desaprovecharla.
Antes de acudir a la entrevista vale la pena prepararla bien. Es importante investigar y conocer todo lo que se pueda de la empresa que ha solicitado la entrevista. Y sobretodo hay que tener bien claras las aptitudes, la experiencia y la formación de uno mismo para poder defenderlas delante de entrevistador.
La actitud con que se enfronta la entrevista es fundamental. Hay que transmitir sensación de seguridad y confianza, dominar el tema, todo ello sin pasarse ni pecar de vanidoso.  Vale la pena intentar prever las preguntas que el entrevistador puede hacer y por tanto prepararse las respuestas. Es importante ser consciente de los puntos más fuertes de uno mismo e intentar mostrarlos, también de los más débiles e intentar evitarlos, aunque nunca, nunca hay que mentir en una entrevista laboral, porque la persona que nos la hace esta especialmente preparada para detectar este tipo de cosas.
Por lo que hace a la apariencia personal, tiene también su importancia en una entrevista de este tipo, aunque a mi parecer no es lo primordial. Hay que tener en cuenta unos principios básicos útiles para acceder a cualquier tipo de trabajo. El más importante es acudir a la entrevista perfectamente limpio y aseado afeitado y con el pelo correctamente cortado. En cualquier caso se desaconsejan las gafas de sol (parece que se quiera ocultar alguna cosa).
En cuanto a la indumentaria, siempre la ripa y el calzado deben estar limpios y en buen estado aunque sean muy usados (no hace falta estrenar nada para una entrevista). En lo que se refiere al tipo de ropa, a mi parecer, debe ser adecuada al trabajo al que se aspira: un profesor de deporte (ropa deportiva), un monitor de colonias (ropa informal y juvenil, cómoda), una azafata de congresos (elegante, tacones altos), un empleado de la banca (camisa y americana). En mi opinión la capacidad de adaptación, también en la indumentaria, a la tarea que se busca, dice mucho a favor del aspirante.
En cualquier casi, a mi modo de ver, hay una norma fundamental, en lo que se refiere a la indumentaria, que es la discreción. Evitar la ropa llamativa, los colores estridentes y la ropa demasiado provocativa, me parece un detalle de buen gusto y educación.

sábado, 28 de abril de 2012

Importancia de la apariencia en una entrevista de trabajo


Las entrevistas de trabajo es el paso más importante a la hora de encontrar trabajo. En esta entrevista, el  empresario que va a contratar a alguien, sabe la forma en la que viste, su actitud, si se pone nervioso fácilmente o no, si se deja dominar, si es amable y un sinfín de otros aspectos que le puedan interesar.

Depende del oficio al que hayas solicitado un puesto de trabajo, tendrás que estar dotado de ciertas cualidades que te faciliten el trabajo como por ejemplo, si trabajas de dependiente de una tienda, tendrás que ser simpático para que los clientes se sientan a gusto comprando.

Personalmente creo que la forma de vestir refleja el carácter de una persona. Si viste bien y hay una cierta harmonía entre las prendas de vestir, significa que es una persona ordenada, que se cuida y se preocupa por sí mismo. Por este motivo, a la hora de ir a hacer una entrevista de trabajo, se tiene que ir, no mudado, sino bien vestido, arreglado y sobre todo, ponerte ropa que te haga sentir bien. Ir a una entrevista de trabajo y presentar un aspecto que en el que no te sientes a gusto hará que tu superior tenga una visión equivocada de ti y esto, posiblemente llevará a un despido.

En conclusión, a la hora de ir a una entrevista de trabajo lo más importante es ser tu mismo. Sin nada de trajes y corbatas que no te pondrías nunca. El empresario te tiene que aceptar tal como eres aunque, en estos tiempos de crisis, más vale fingir ser una persona distinta y encontrar trabajo que quedarte en el paro haciendo compañía más del 20% de la población española.

jueves, 26 de abril de 2012

La importancia de la apariencia en una entrevista de trabajo


Aunque a veces no seamos plenamente conscientes de ello, la primera impresión que da una persona es muy importante. Esta comprobado científicamente que las personas tardamos aproximadamente tres segundos en formarnos una idea de alguien a quien acabamos de conocer, y que, a partir de entonces, necesitamos unos tres meses para cambiar esa visión. De esta forma podemos afirmar que, en una entrevista de trabajo, los tres primeros segundos pueden ser decisivos.

Desde muy temprana edad, nuestros padres, profesores y nuestro entorno en general, nos enseñan unas normas sociales, un código de conducta más bien estricto sobre como debemos comportarnos, vestir, hablar, actuar, etc. La estética sigue este código muy estrictamente (no nos vamos a engañar) y este está tan arraigado a nuestra mente que es difícil deshacerse de él o incluso tolerar a aquellos que se atreven a desafiarlo y que, en un momento u otro, siempre acaban siendo objetivo de burlas y desprecios. Las entrevistas de trabajo, además, siguen un código aún más estricto. Si realmente quieres el trabajo, deberás hacer todo aquello que la carta magna del formalismo dicta, independientemente de tu verdadera personalidad.

Esta obsesión por la estética que gobierna nuestra sociedad nos lleva a creer que la apariencia de la gente les hace mejores o peores. No se puede negar que el aspecto de alguien que trabaja de cara al público es importante a la hora de vender de forma eficaz, pero ¿no es más importante el carácter, la simpatía o el bueno humor, que su aspecto físico?

Vivimos en una sociedad que se queda con la portada y rechaza el contenido. En la mayoría de puestos de trabajo se mira más el aspecto de las personas que su verdadera capacidad de trabajar, porque a la hora de vender o de atender a un cliente este también avaluara antes la apariencia del trabajador que su capacidad real de atenderle en condiciones.

En conclusión creo que es importante mantener una apariencia adecuada en momentos importantes, ya que la sociedad (que no deja espacio a la experimentación ni a la originalidad) así lo requiere, pero, si por mi fuera, eliminaría desde la raíz esta obsesión por las apariencias que tiene nuestra sociedad, e intentaría dirigirla hacía una mejora de nuestros valores.

jueves, 19 de abril de 2012

Banqueros, ahorradores o ladrones

En pleno siglo XXI, el mundo se ha encontrado en medio de una gran crisis económica. Es evidente que hay unos culpables principales, que en estos últimos meses aún se ha evidenciado más su culpabilidad, los banqueros y los políticos. Pero no podemos descuidar a la sociedad en general, que también han tenido su pequeña parte de culpa, pero incomparable con el alto grado de culpabilidad de las entidades financieras y la clase política.

Si bien es evidente que los políticos han tenido un comportamiento interesado y de pasividad con sus ciudadanos, permitiendo que las entidades financieras se endeudaran debido a los altos créditos que daban a sus clientes y al mismo tiempo, hicieran creer a sus clientes que gracias a estos créditos podrían tener todos sus sueños a su alcance. Esta claro que las entidades financieras lo han hecho mal, pero siempre con el consentimiento de los políticos. Pero aún hablando de la actuación política, el tema más preocupante y el mayor culpable de esta situación económica, son los actos de corrupción que han hecho los políticos.

Ahora centrándonos en el tema principal, que es la actuación de los banqueros antes de entrar en la crisis económica. Podemos ver como en estos últimos años, que venían presididos por un tiempo de bonanza y con el gobierno del Partido Popular. En España nació un nuevo motor económico, “la etapa del tocho” y a consecuencia, también apareció la especulación de los suelos. Los bancos se encontraron con un panorama genial, ya que España estaba repleta de pisos por vender y la gente los quería, y es así como aparecen esas hipotecas y créditos escalofriantes. Nos encontramos con que la sociedad española veía que podía adquirir una nueva casa mejor, un nuevo coche e incluso especular con sus propiedades, ya que los bancos hacían el gran negocio de su vida, es decir, daban créditos a cualquier persona en los que entraba una hipoteca espectacular y además si esa persona no podía pagar la hipoteca, podía perder su casa y seguir pagándola. Por lo tanto, nos encontramos que los bancos daban créditos a cambio de una hipoteca que mucha gente no era consciente de que podía pagar, y que finalmente, por este motivo, los bancos se quedaban con la casa y la gente a la calle, pagando la hipoteca igual.

Pero es aquí cuando encontramos el punto clave del debate, ya que, es verdad que los bancos eran conscientes de que daban unos créditos a personas que era imposible que pudiesen devolver, y por tanto ellos siendo conscientes de todo lo que pudiera comportar eso, daban créditos a cualquiera. Pero es aquí dónde me gustaría decir que la gente que se hipotecaba de por vida, también habría podido ser un poco más consciente de sus actos, y no sólo pensar en el presente y mirar un poco más en el futuro.

Habiendo dicho todo esto, concluyo diciendo que es verdad que los bancos tienen la mayor parte de culpabilidad, ya que ellos daban hipotecas a gente que sabían que no podrían devolver. Pero al mismo tiempo digo que estas personas que hipotecaban su vida por una casa o un coche, tendrían que haber sido un poco más conscientes, y en lugar de aspirar a un ático o un “Mercedes”, pensar un poco mejor y ser un poco más humildes. Es por esto que doy la mayor parte de culpa de esta situación económica a los políticos, ya que creo que delante de esta situación, ellos tenían el deber de actuar, ya que sus ciudadanos estaban cometiendo ciertas barbaridades con permiso y con el consentimiento de las entidades financieras.