domingo, 3 de mayo de 2009

¿DÓNDE FALLA NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO?

Pronto hará medio año del célebre programa televisivo “L’EDUCACIÓ A DEBAT” (La educación a debate) presentado por Josep Cuní en TV3. El programa pretendía ser un espacio de debate sobre la educación en el cual estuvieran representados padres, alumnos, políticos y profesores. Nada más lejos de la realidad, este programa fue un insulso debate en el que se trataron temas cuya resolución se encuentra a años de ver la luz y que se han convertido en tópicos como la existencia de las escuelas privadas y concertadas o la presencia de inmigrantes en las aulas. 

No obstante, una de las muchas aportaciones tenía mucho contenido. La hizo el alumno de la escuela pública con mejores resultados en la selectividad 2008. Dicho alumno argumentó que la educación tiene un grave problema cuya solución sería fácil con voluntad política, el planteamiento del segundo ciclo de la ESO. A mi parecer, este es un punto de vista compartido por los tres grupos esenciales del colectivo educativo, profesores, alumnos y padres. No obstante, los de arriba no parecen pensar lo mismo. 

Los cursos de tercero y cuarto de la ESO coinciden con la máxima efervescencia de la adolescencia, los 15 y 16 años. La ESO en si misma son cuatro cursos comunes de nivel muy bajo, es decir, que requieren de muy poco trabajo para obtener unos resultados considerables. Mientras los alumnos aun son niños, en cursos como primero y segundo, el nivel de exigencia, que en algunos casos es menor al de la misma primaria, no es un problema tan grave como en plena adolescencia, pues aún está latente una capacidad de superación y una cierta competitividad en los resultados. 

No obstante, esto se invierte en tercero y cuarto. En estos dos cursos en que la gente con buenos resultados está mal vista, el hecho de tener un nivel de exigencia tan bajo y que las notas tengan tan poco valor, potencia la mediocridad de los estudiantes. Y realmente, ¿cómo esperamos que los alumnos se esfuercen si lo que se juegan en ello es, a corto plazo, tan poco? Además, en estas edades, hay gente que ya no piensa en tener grandes estudios en la Universidad. Aún así puedo comprender que la ley obliga a que la ESO sea para todos, que todos estudiemos hasta los 16 años juntos, hecho que, en un plano más teórico que práctico no está nada mal. 

Por lo tanto, y no pudiéndose cambiar el hecho que la ESO exija un mínimo para que todos puedan obtener el graduado, creo que una buena forma de aumentar el interés de los alumnos en la ESO es someterles a un exámen de reválida para acceder al Bachillerato. La Reválida no tendría por que encontrarse en el rasero tan bajo de la ESO, y por encima de todo sería esta motivación, aunque sea una motivación impositiva, al estudio a corto plazo. No digo que con ella se vayan a solucionar todos los problemas de la educación, pero sin embargo, como una medida a corto-medio plazo, me parece que podría dar muy buenos resultados. 

3 comentarios:

joanmac dijo...

...i no te la había leído.

Cuanta razón.

Teresa dijo...

Sí, Quim, yo tampoco entiendo porqué, con tantas mesas de diálogo para hablar de la educación, no incluyen a representantes de los alumnos en las discusiones.
De todas formas, lo que toca comentar es tu texto, que luego me riñes:¡Y apenas puedo comentar!aunque...algo encontraré. Evita "A mi parecer" y sustituye por "Según mi parecer" o simplemente "Creo". Veo también un error de concordancia temporal en "a que la ley obliga" cuando debe ser "obligue" y un posible queísmo en "el hecho que la ESO exija..." (por cierto, también abusas del término "hecho" en este párrafo)
Y, no veo nada más. Este es el último comentario y a fe que lo voy a echar de menos. ¡Mucha mierda!

Teresa dijo...

Una precisión:
Mi "por qué" del comentario va separado con acento. No me funciona bien la barra espaciadora.