sábado, 7 de marzo de 2009

Tengo una vida mUy FeLiZ

Me llamo Carlota y tengo una vida muy feliz.
El viernes pasado cumplí los diecisiete años de edad, al mediodía mis padres me hicieron una comida con un pastel y velitas,


-¿Por qué llegas tan tarde? ¡¿No ves que tengo hambre?!- le pregunto su padre.
-Acabo de salir del colegio, ahora me pongo ha hacer la comida. Lo sien…-contestaba ella mientras él la interrumpió con una bofetada, que la hizo caer al suelo.
Ella lo miro con cara de espanto mientras el se regodeaba por la fuerza empleada. Asustada se levanto y fue hacia el baño y se encerró, antes de que él la volviera atrapar.
-Hola. ¿Cómo estas hija, hoy el día de tu cumpleaños? Mira lo que te he comprado- le enseñaba la tarta con unas velas en forma de diecisiete.- Veo que estas emocionada.
- Si mamá. ¡Ah, gracias por la tarta!- la abrazó muy fuerte.
-¿Dónde esta tu padre?
- Esta en la cocina, ahora voy para allá ha hacer la comida- le especificó Carlota a su madre.
- Hoy no hace falta que hagas la comida, yo ya he comprado las cosas para hacerla ¡Que hoy cumples diecisiete año!
-¡No te atrevas ha contradecirme, le he dicho que la ha y lo va ha hacer!¡Te ha quedado claro


y por la tarde todos mis amigos me felicitaron. Y un chico me hizo una broma y todos reímos juntos.

-¡Hola! ¿Cómo estáis todos?- dijo ella toda ilusionada.
-Si ya me acuerdo de Sandra, no acabó los estudios ¿verdad?
-No lo se hace desde que se fue que no hablo con ella.
-Hola- Carlota lo intenta por segunda vez.
-Hola, ¿que quieres?- María le contesto con tono despectivo, mientras miraba a Carlota con una expresión de repugnancia. Ella era una chica muy guapa, ojos color miel, tez ni morena ni pálida, tono medio, el pelo más bien ondulado marrón oscuro.
-¡Hola!-dijo Adriana, cuando María la miro con cara de interrogación y ella bajo la cabeza de golpe.
-No…nada…perdón-Carlota se fue a sentar en el banco de siempre, mientras los ojos de Adriana la miraban con cara de tristeza y de impotencia a la potencia de María.
Entretanto cuando Carlota estaba allí sentada se le acerco uno de los chicos, de la clase 2n B, por la espalda y le agarro el bolígrafo con el que estaba escribiendo unos apuntes de matemáticas. Ella se giro y al ver que estaba quemando su bolígrafo, ella se giro y miro hacia el suelo, para después sentir un golpe ardiente en la nuca. Cuando empezaron a reírse.


En la clase me cantaron una canción de feliz cumpleaños. Me hizo mucha ilusión.

Carlota estaba saliendo por la puerta, mientras escuchaba una canción que el ritmo que la ilusionaría si no fuera por la letra que la hería…:
Tu siempre feliz
Tu siempre feliz
¿Porque no te vas ya?
Para que podamos ser felices.

La canción tenia falta de rima, pero para el hecho que estaba creada funcionó.
Carlota ya sin poder aguantar más se fue corriendo, hacia su casa. Pero antes de tocar el pomo de la puerta se quedo parada delante, pensando, en si era buena idea entrar en casa, ver la situación de cada día, desde que tiene uso de razón. No obstante decidió entrar, ¿por que huir de lo que se conoce?, si nunca has podido observar nada del exterior.
-¿Por qué llegas tan tarde?, hace veinte minutos que tendrías que estar aquí.- masculló su padre sentado en el sofá, mientras estaba mirando la televisión.
-Lo siento, me he entretenido.-habló, entretanto ella se secaba las lagrimas, que le bajaban por la cara, como si se tratara de una carrera.
Él se levanto de su sofá preferido, para ofrecerle un revés a su hija i decirle:
-Han llamado del colegio, es que ya estoy harto, me han dicho que estas sacando muy malas notas, es que me sacas de quicio, no entiendo que estas haciendo allí ha estas alturas.-le soltó otro bofetón, con este ella se golpeó la cabeza con la esquina de la mesa y llevó su mano al cráneo, y él prosiguió.-cuando cumplas los dieciocho te vas ha poner a trabajar, no quiero oír nada de seguir estudiando, me causas asco, así ayudas un poco a casa, que no haces nunca nada.
Ella asintió y se fue ha su habitación y se clausuró. Asió su mochila y saco sus libros para empezar ha hacer los deberes. Pero noto como algo caliente le empapaba los hombros, noto primero una, después tres gotas que le bañaban la cara, no quería salir de su cámara, por miedo a encontrarse otra vez con su padre i decidió estirarse en la cama y apretar bien fuerte en la herida para que parase la hemorragia.


Y por fin, ya acabó, el día tan agotador y feliz. Me pongo a soñar con todo lo que paso ese día y me adormí con una sonrisa de alegría en la cara.

2 comentarios:

judith dijo...

Me a llamado la antención la redacción tan larga que has hecho y he comenzado a leerla, y a la que me he dado cuenta me la he leido toda. No sabia que escribias tan bien, me ha gustado aunque es mui dura, pobre chica..

^^

Teresa dijo...

Sí, la impresión que te queda es la de Judith.
Pero, respecto al texto, encuentro muy acertados los saltos de la realidad a la interpretación de la realidad pues por contraste la realidad se hace más dramática. Hay algunos errores de construcción sintáctica pero,consigues tu objetivo: que sintamos la angustia de la protagonista.